Sacramento Navarro, orgulloso de ser taquero; es propietario de La Cabaña

  • Luego de buscar el “sueño americano” llegó a Zacatecas en el 76 para iniciar su negocio
  • Desde hace 30 años atiende a sus clientes a un costado del Jardín Independencia, comenta

El concepto de la típica taquería en los últimos años se ha “choteado”. En Zacatecas no había una “cultura del taco”. Consumir tacos como una tradición fue gracias a que personajes como Don Sacramento Navarro, propietario de “Taquería La Cabaña” emprendieron un negocio de este giro en la entidad.

Lamenta que actualmente en cada esquina se puede encontrar un negocio de tacos y en muchos, quienes preparan los alimentos no tienen experiencia ni la sazón para preparar la carne y la tortilla.

El ser taquero se convierte en un negocio porque el consumir tacos actualmente se ha vuelto una moda, opina. Ante esa competencia legal pero también desleal, en el caso del ambulantaje, las antiguas taquerías se mantienen al día, con poca ganancia, dice Sacramento.

Otro factor que afectó a los taqueros locales fue la llegada de grandes centros comerciales pues se encontraba la carne, aunque en ocasiones de poca calidad, pero a precios bajos y las personas comenzaban a elaborarlos en casa.

Cuenta que en el 76 existían tres taquerías en la ciudad, una se encontraba en la Plazuela del Vivac, otra la atendía una persona a quien recuerda por su sobrenombre de El Rápido, que se encontraba en el antiguo mercado, y Taquería Catedral, de su propiedad.

Don Sacramento vendió tacos en Guanajuato antes de llegar a Zacatecas. En aquella ciudad fue de los primeros en hacer tacos al pastor n fotos: miguel ángel núñez

“No había taquerías, y la ciudad era pequeña. Ahora ya hay tacos hasta en las farmacias. Se extendió el negocio, hay mucho vendedor ambulante que ofrece alimentos y siendo honestos los tacos ‘se quemaron y se chotearon’. El taco es parte de nuestra tradición, y es triste que pase eso”, lamenta.

Menciona que la tradición de cenar tacos en Zacatecas se reflejaba cada 15 de septiembre. No había descanso ese día, y se trabajaba hasta el amanecer. También en Semana Santa y en temporada de feria tenía buena afluencia de clientes.

En el 70 decidió probar suerte y buscó el llamado “sueño americano”. Trabajó en Estados Unidos durante tres años. En el 76 llegó a Zacatecas, después de haber probado suerte con su negocio de tacos al pastor en la ciudad de Guanajuato y dice orgulloso que fue el primer taquero que ofrecía tacos de carne de pastor.

Comenta que sus padres tenían una pequeña “tepachería” pero la bebida se acompañaba de tacos dorados que preparaba su madre. Él ayudaba a elaborarlos desde pequeño y a los 9 años ya sabía hacer tacos.

En su estancia en Guanajuato tuvo problemas con algunas personas, por lo que decidió instalarse en Zacatecas junto a su familia. Aunque en Guanajuato, uno de sus hermanos decidió seguir con el negocio, y actualmente se mantiene vigente.

La taquería La Cabaña ha visto desfilar entre sus clientes a grandes personalidades, entre ellos cantantes y artistas

En Zacatecas, puso su taquería llamada Catedral, instalada a unos pasos de Plaza de Armas. “Recuerdo a mi primer clienta. Era una viejecita de un rancho, llegó, preguntó qué había de comer y le dimos sus tacos. Creo que ella fue mi ángel de la guarda”, expone el taquero.

Pero falleció el propietario de la finca en donde rentaba el local y tuvo que cambiarse. Desde hace 30 años atiende a sus clientes a un costado del Jardín Independencia, en el centro de la ciudad de Zacatecas, con su negocio “La Cabaña”. Empezó solamente con dos mesas, un par de sillas y dos empleados.

Uno atendía las mesas, mientras Clemente preparaba los tacos, y uno más ayudaba a partir verduras y carne. Empezó vendiendo tacos al pastor, y posteriormente introdujo la venta de pollo asado.

La novedad eran los tacos y en ese entonces tenía miedo a que llegarán los días lunes y viernes, pues se abarrotaba su negocio. Había movilidad de personas en el centro porque las oficinas de burócratas se encontraban en esa zona.

Luego de su retiro se cambiaron las rutas de camiones urbanos, y se abrieron supermercados y tiendas de conveniencia, lo que afectó a los taqueros. Aunado a que tenían que pagar seguro social a empleados, renta de local, agua, luz, entre otros servicios.

“He vendido paletas, tacos, tortas, birria, carnitas, y a la gente le ha gustado, será que tengo buen sazón. Para mí es un orgullo ser taquero. Tengo cinco hijos, algunos de ellos licenciados. Yo no estudié y quería un hijo licenciado, y Dios me dio tres y ninguno ha ejercido, tienen su negocio también”, comenta.

Entre sus clientes, recuerda a los ex gobernadores Ricardo Monreal y Miguel Alonso Reyes, la ex mandataria Amalia García Medina, así como artistas de la talla de Los Tigres del Norte, Lupe Esparza, vocalista del grupo El Gigante de América, y una alcaldesa de una ciudad de California.

Recientemente, Martín Urieta estuvo en su local con algunos acompañantes, para realizar una noche bohemia, y de quien tiene un buen recuerdo es del actor Pato Zambrano, quien visitó su taquería, acompañado de su familia. “Si volviera a nacer, volvería a ser taquero, es un trabajo que me ha dado muchas satisfacciones. De hecho yo nací en una taquería, y esto es mi vida».

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