De sismos y ausencias

De sismos y ausencias

El recorrido de la semana que se concreta, hoy – ayer – antier, es fantástico, como si todo lo ocurrido fuera o hubiera sido producto de la imaginación y nada, hasta la realidad social y política construida o la emergida de forma natural, hoy pesa tanto sobre la gente como lo muestran las secuelas causadas por los sismos. Una abigarrada masa de hechos y sucesos que, en parte, para el caso de México, tienen que ver con los sismos y sus réplicas, reales para el hombre común o sólo percibidos o percibidas, por un sistema de alerta que se activa desde de los habitantes de aquellas zonas, incluida, nuestra capital de la República o Morelos, estado donde, parece ser, se llevó la peor parte. Con todo, la secuencia institucional del sismo, por supuesto, luego de hacer el balance y la prospectiva social y política, indica que económicamente no nos puede ir tan mal como país, aunque sí se reconoce tener que enfrentar un problema, donde los daños dejaron sin casa y sin bienes a mayorías, que son miles de gente y no toda con la capacidad para resistir los impactos y avanzar además en la restauración de la normalidad de sus vidas, hogares y trabajos, por decir.

Se abrió la llave o la cornucopia, soltará sus dones gratis, pues, al parecer, no, sólo en donde haya excepciones, en tanto la mayoría afectada en las ciudades es vista como clase media, al parecer, no adinerada, sino sólo con capacidad para tener un desempeño normal y sencillo de sus vidas, familiares, en ese estrato. Uno de los mensajitos dice, dan $120,000.00 por casa en Oaxaca y para quien la perdió, qué quiere decir esa cantidad en concreto. En verdad, ¿bastará para restituir la vivienda que habitaba y perdió? Quien esté a cargo de calcular las pérdidas, aparte de tabuladores, deberá tener o contar con equipos de especialistas orientados a colaborar para que los beneficiarios puedan, con los recursos otorgados o a otorgar, restituir lo perdido con alguna cercana posibilidad de equivalencia o equidad, lo deseable.

En esto, cabe valorar el gesto de los partidos políticos para reducir, a lo esencial, el gasto – costo electoral del año entrante.  Ya se verá, en la práctica, si en verdad la lucha electoral es equitativa, dentro de la desigualdad cultural, política y económica existente y se logra consumar una elección presidencial, lo más en paz – cívica y política, posible. Es decir, los barones del dinero, privados o los decisores públicos de otorgar el dinero público, tendrán que armonizar sus demonios y los ajenos para contener a quienes sólo quieran hacer negocio político con la elección y esto es un asunto de cultura, por supuesto, no de cualquier cultura sino de una que abra la posibilidad de ser más democrática y que en las actuales condiciones garantizaría una continuidad para que fuera la zenda en que epocalmente vivamos y transitemos más democráticamente y con menos autoritarismo del gran capital este evento crítico. Incluso, ese gran capital deberá pensar con un poco de humildad, su reestructuración, hasta cultural, para que la gente no batalle en ser sujeto de crédito, si carece de fondos suficientes para adquirir o hacer su vivienda, en tanto otro saldo del cismo ha sido el surgimiento y hasta proliferación inicial de construcción de viviendas, cuyo ingrediente tiene más de imaginación que de dinero, en tanto existen propuestas, imaginativas y técnicas, de personas  u organizaciones, unas ya consistentes, otras emergentes, con capacidad para ahorrar en materiales, diseños, etc. Lo cual, también requiere de la instalación de servicios públicos básicos, para cuya prestación, el sector estatal, ya cuenta ¿hasta con opciones experimentales en equipos para nueva generación de energía eléctrica, por ejemplo?

También importa fortalecer la capacidad institucional pública de prospección de futuros en cada sector federal y no esperar hasta que el destino nos alcance. Terrible, desde luego, hasta hoy los habitantes de aquella zona sísmica sólo disponen, cuando mucho, de ¿minuto y medio? para ponerse a salvo de un cismo, ya en curso.  Por supuesto, el lector corregirá, si tiene más información al respecto, tal asunto, relativo a tan pequeña fracción horaria para ponerse a salvo de un cismo, de nada va a servir, si no se respalda, con decisión pública, la construcción de asentamientos y vivienda, adecuados a la norma ambiental y anti – sismo, propios de una cultura que proporcione y realice con seguridad y honradez, también, estudios previos, relativos a la simicidad del área, donde construir, mismos que debería hacer disponibles la autoridad que autoriza la construcción de la vivienda.

¿Alguien tiene idea de cuántos túneles ha dejado y deja la actividad minera (y la natural) en el subsuelo de la zona urbana de Zacatecas?

ANTES: ¡2 de octubre, no se olvida!  AYER: Avenida Hidalgo y Plaza de Armas, en silencio. Expectativa: hubo trabajo académico, no olvido. Después de ver vacía la plaza, a charlar con Carlos y Mateo.

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