Crónicas de otro país

Crónicas de otro país
Sigifredo Esquivel Marín. Foto de Julián H. Guajardo.

La Gualdra 308 / Cultura: a un año de gobierno

 

Al final de su vida Marco Polo se encuentra decepcionado porque la gente no había creído los extraordinarios relatos de sus andanzas por las lejanas y maravillosas tierras asiáticas; ha decidido ya no escribir ni publicar más. Los recientes informes de gobernantes (del gobierno federal y del estado Zacatecas) y de funcionarios (Rector de la UAZ) nos relatan un país, un estado y una universidad donde el progreso social, económico, el desarrollo cultural y educativo y la seguridad social descubren un país maravilloso. Tal parece que cada día crece más la brecha entre –la percepción del– mundo de la élite político-económica de este país y el mundo de la clase obrera asalariada. Entre la bonanza y el auge de las estadísticas oficiales y la realidad cotidiana que vemos y padecemos la mayoría de la población se abre una grieta tan grande como la del socavón del Paso Exprés, y esto sin ninguna metáfora, pues los muertos son bien reales. Cuánta razón hay en la afirmación de que “las estadísticas no mienten, pero los mentirosos sí”. A diferencia de Marco Polo que, ante la incredulidad de la gente, al final renuncia a publicitar sus viajes por países exóticos; los gobernantes y funcionarios como Enrique Peña, Alejandro Tello y Antonio Guzmán están empecinados en promover su imagen, como si todo fuera cuestión de mercadotecnia. Tal situación nos recuerda la novela excepcional de Augusto Roa Bastos, Yo el Supremo, donde se relata que: “Tirano, dijo el rey sabio, es aquél que con el pretexto del progreso, bienestar y prosperidad de sus gobernados, sustituye el culto de su pueblo por el de su propia persona. Cualquier parecido con gobernante alguno no podría ser mera casualidad”. Más allá, o más acá, del toldo gubernamental no hay nada que celebrar, acaso seguir con vida y con trabajo en un país que ha hecho de la sobrevivencia un ejercicio ético-político de solventar la jornada diaria. En un país y un estado donde los indicadores oficiales socio-económicos se registran en alza pero el desempleo y la pobreza los refutan de manera estrepitosa no hay mucho que celebrar, tampoco en una Universidad como la UAZ donde cualquiera puede estar bajo sospecha moral de hacer “críticas infundadas” al señor rector y puede ser despedido sin importar ninguna garantía laboral existente. Que haya quienes celebren y se congratulen por festivales culturales no entienden o no quieren ver la gravedad del asunto. Si no generamos como sociedad condiciones de vida digna, justa, democrática con posibilidades reales y auténticas de participación de todos los ciudadanos en otro modelo de convivencia humana de nada sirven los pequeños avances en materia de cultura y de educación. Las loas a los festivales y eventos culturales nos recuerdan las loas de los poetas pequeño-burgueses a las hermosas florecillas que crecían en la vera del camino a Auschwitz abonadas con el estiércol judío. Las recientes muertes en este campo de concentración llamado Zacatecas deberían dar un poco de vergüenza a la hora de reiterar los cansinos lemas de “Moviendo a México” y “Por un gobierno diferente”. Quizá dirigirse al abismo es estarse moviendo de manera diferente. Max Scheler dijo alguna vez que “la libertad activa, dignidad y personal espontaneidad del centro espiritual del hombre es la primera y fundamental condición que hace posible la cultura”. ¿De qué cultura estamos hablando en México, en Zacatecas y en la UAZ?

 

* Escritor, ensayista y docente investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_308

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ