Esquimos Mi Cholita, negocio con más de 50 años de antigüedad en el estado

  • Diego y María fueron los fundadores; ahora el local es administrado por su hija Rosa

Quien visita el Mercado Genaro Codina y no toma un esquimo de Mi Cholita, es como si no hubiera ido. El turista que se va de la ciudad y no prueba esta bebida no conoció Zacatecas, dice Rosa María Sánchez Lira, quien mantiene una tradición de más de 50 años, la cual heredó de sus padres María Soledad Lira y Diego Sánchez atendiendo el negocio de Esquimos Mi Cholita.

Cuenta que sus padres, con el propósito de sacar a sus hijos adelante, instalaron un pequeño taburete, en el callejón del Tráfico. Desde temprano preparaban jugos para aquellas personas que ya andaban en las calles realizando sus actividades cotidianas.

Cuenta que poco a poco comenzaron a tener clientes que cada mañana pasaban por su jugo para irse a trabajar, pero a María Soledad se le ocurrió incluir malteadas, pensaba en ofrecer algo original que no se prepara tan fácil en casa como un vaso de leche con polvo de chocolate para bebidas.

Recuerda que su madre se la pasaba en la cocina haciendo mezclas, preparando ingredientes y dedicando parte de su tiempo en elaborar una malteada.

Para Rosa el trabajo no acaba, aunque el producto se venda por la mañana, las labores de limpiar la fruta y la verdura comienzan desde un día antes

En esas horas, María supo combinar el hielo leche y fresa, la cual preparaba de una manera especial y que es lo que le da un sabor diferente a cualquier tipo de malteada. Por el hielo fue precisamente que se le puso el nombre de “esquimo”.

Explica que el nombre de Cholita es porque así le decían familiares y amigos a su madre. Aunque en el negocio se continuó con la preparación de jugos, lo que más pedían los clientes era un esquimo, pues esta espesa malteada y la manera en que se prepara la fresa, provocan que al probar esta combinación se pueda saborear el azúcar y la textura de la fruta natural.

Tiempo después se remodeló el Mercado Genaro Codina y se les permitió instalar su negocio en la parte de adentro. Al principio, el taburete de don Diego se instaló en el centro del mercado y como ya era conocido, sus clientes fácilmente lo ubicaron.

Posteriormente, en la última remodelación, se acomodó su negocio en una de las puertas principales del mercado, lo cual le benefició, pues tanto quienes entran como salen, tienen que pasar por su esquimo.

Menciona que cuando las oficinas de gobierno se encontraban en el Centro Histórico, muchos burócratas llegaban al mercado a comprar su esquimo antes de irse a trabajar. También los esquimos son los preferidos de muchos estudiantes de la preparatoria 1 de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).

“Los estudiantes llegan casi corriendo y piden su esquimo para llevar y se van a clases”, dice Rosa. Tiempo después sus hermanos continuaron con esta iniciativa de sus padres y ahora sus hijas se encargarán de darle continuidad.

Desde las 7 de la mañana, el negocio está abierto para aquellos madrugadores
n fotos: miguel ángel núñez

Algo curioso que pasa en su negocio es que muchos de sus clientes conocieron los esquimos gracias a sus padres porque los llevaban desde pequeños y ahora son éstos, quienes llevan a sus hijos a tomar su malteada.

Para Rosa, ver que su negocio incluso ha unido a familias y generaciones, le da orgullo y agradece a sus padres el haberle heredado tanto la receta, como el amor a este negocio y a los esquimos.

Además, reconoce que sus padres creyeron en lo que iniciaron y gracias a su trabajo pudo darles estudio y lo necesario para crecer a ella y a sus hermanos, pues aunque no vivía con lujos, tenía lo necesario.

“Yo me siento feliz, orgullosa de que mis padres nos hayan enseñado esta tradición, y de permitirnos seguir con este trabajo. Significa mucho para mí, me ha ayudado a salir adelante y a conocer a mucha gente”, comenta la vendedora.

Menciona que con el Festival Internacional del Folclor, que se hace año con año, su producto ha traspasado fronteras y ya es conocido, pues muchos bailarines y visitantes acostumbran desayunar en su negocio.

Esto por recomendaciones de zacatecanos que ya conocen el sabor de los esquimos de Mi Cholita. Algunos, antes de preparar sus bailables, llegan con Rosa a tomar su bebida desde muy temprano.

Dice entre risas que los candidatos a ocupar un puesto público en un partido político son los que visitan su negocio en cada temporada de campañas, pero se toman la foto y jamás regresan a cumplir lo que prometieron.

Su satisfacción es que hay clientes que conocieron a sus padres, y que siguen frecuentando el negocio y que ahora llevan a sus familias para que conozcan el sabor que les encantó desde pequeños.

Para Rosa el trabajo no acaba, aunque el producto se venda por la mañana. Las labores de limpiar la fruta y la verdura, comienza desde un día antes. Todo el producto se lava y se deja listo para el siguiente día.

Desde las 7 de la mañana, el negocio está abierto para aquellos madrugadores, que necesitan una bebida para comenzar el día. Aunque dice que hay temporadas bajas, como en septiembre y octubre.

Otros negocios han intentado copiar la idea de los esquimos, pero no lo han logrado, pues el secreto está en la preparación especial de la fresa y ese será un secreto que solamente se pase entre los mismos familiares.

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