Primero el candidato

Primero el candidato

Como cada seis años, otra vez ya circulan, como preámbulo electoral, las exigencias y posturas de dirigentes políticos que piden o exigen que en el inminente proceso electoral del 2018, primero se definan las plataformas políticas y después los candidatos. En el PRI seguirá más de lo mismo.

Resulta que, frente a esa propuesta política de integrar primero el Programa y después el Candidato, los tiempos ya no le dieron espacio al Partido Revolucionario Institucional y, ante la siempre adelantada candidatura de Andrés Manuel López Obrador, ya está por concluir la designación de su candidato.

Primero entraron en la tradicional pasarela pública José Antonio Meade, Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio, José Narro, Enrique de la Madrid, Mario Fabio Beltrones, Ivonne Ortega y Eruviel Ávila y, más pronto que tarde, se descartaron cuatro y, mediante el obediente Emilio Gamboa, líder de los senadores priistas  el Presidente Peña Nieto solo le da posibilidades a Meade, Nuño, Narro y Osorio Chong.

Sin embargo, la XXll asamblea del PRI, con su propuesta de eliminar el candado que obligaba a los aspirantes presidenciales a tener una militancia superior a diez años, se convirtió en un mensaje, más que claro, de que la lista de aspirantes disminuyo y ahora solo dos tienen las más grandes posibilidades; el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade y el Secretario de Educación, Aurelio Nuño.

Las posibilidades de Miguel Ángel Osorio Chong no pudieron mejorar y el crecimiento de la inseguridad prácticamente lo sacó de la carrera presidencial.  El Secretario de Salud, doctor José Narro Robles, pese a su intachable carrera académica, afabilidad y eficacia, también se ve descartado porque sus relaciones políticas no son suficientemente amplias. Lo anterior confirma que en el campo de la especulación todos siguen compitiendo, pero en los hechos los nombres que Emilio Gamboa reconoció que están en la carrera, son los verdaderos.

Son los mismos y en orden de posibilidades (Meade, Nuño, Osorio y Narro) los mismos que fueron presentados a la consideración de Carlos Slim en una cena celebrada el 10 de agosto, en la casa el yerno de Carlos Slim, Arturo Elías Ayub  obvio, con la presencia del magnate y del Presidente Enrique Peña Nieto,  en la que acordaron darle continuidad a las reformas estructurales y los actuales programas de gobierno de este país.

Seguramente habrá otras reuniones con el grupo de empresarios llamados los amos de México, entre los que destaca don Alberto Bailleres, para que el presidente acerque a sus precandidatos y antes del mes de diciembre, con el beneplácito correspondiente, se defina al ganador.

Mientras en el PRI se hará todo el trabajo de integración para la Plataforma Política que deberá asumir como propia el candidato más a fin a las cúpulas empresariales y a los grupos políticos dominantes, que para este caso se resume en uno, Grupo Atlacomulco.

Mientras el tiempo pasa y los otros aspirantes se esfuerzan por mejorar los momios de las apuestas y colocarse en posiciones estratégicas para seguir siendo parte del grupo dominante y subsistir como senadores, diputados federales o funcionarios, en los otros partidos las luchas internas también crecen y se acentúan.

Esta semana la nota grande ha sido la derrota de Ricardo Monreal en la carrera por la candidatura a Jefe de Gobierno en la CDMX y su innegable rompimiento con Andrés Manuel López Obrador.

A su estilo Monreal presiona, chantajea, asusta, intimida y se promueve dejando en claro que, con MORENA o sin Andrés Manuel López Obrador, él será candidato a Jefe de gobierno de la CDMX. Claro que también, fiel a su estilo, de manera oculta siempre sostuvo acuerdos con Miguel Ángel Mancera y más abiertamente con Dante Delgado, dueño del Partido Movimiento Ciudadano y Alberto Anaya, dueño del Partido del Trabajo. Ayer mismo ya demostró que también tiene nexos con el Partido Encuentro Social, cuyo dirigente ya le ofreció  la candidatura a Jefe de Gobierno.

Aquí, igual que en todos los partidos involucrados, o en el PAN, con Ricardo Anaya y Margarita Zavala peleando encarnizadamente por la candidatura presidencial, igual que en el PRI, en todos primero está el Candidato y después, cuando se pueda, el Programa de Gobierno.

Sin recovecos ni despistes, el ciudadano común debe entender que los discursos políticos a veces contienen buenas intenciones, pero que en los hechos la lucha por el poder, por lo menos en esta elección del 2018 seguirá el mismo esquema de la todavía joven historia institucional y democrática de este país.

La mayoría de las notas, comentarios y análisis que el lector común podrá conocer en los días y semanas venideros corresponderán al terreno de la especulación. La realidad política no se modificará. Primero será el Candidato y posteriormente, si se puede y se ajusta, será el Programa de Gobierno ■

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