Riesgosa, legalización de la mariguana, pero “también nos puede traer muchos beneficios”

  • El periodista Enrique Feliciano presenta en Zacatecas su libro República Pacheca
  • Afirma que el único propósito fue hacer una revisión sobre el tema “y poner fin al baño de sangre, a las miles de muertes y desapariciones”

Después de la legalización qué? El público convocado ayer a la presentación de República Pacheca. Crónica de la mariguana en México: 1492-2015 (Ediciones Proceso, 2016), centró su atención ya no en el debate de la legalización o no de la yerba, sea con fines medicinales o recreativos, sino en la forma en que los usuarios pudieran acceder a ella y sus derivados.

Observaron que aunque otras drogas son legales, como el alcohol y el tabaco, eso no ha implicado la regulación de su consumo, pues los menores de edad hoy por hoy perfectamente las adquieren en los establecimientos.

Hablaron de la criminalización de los usuarios, de la corrupción y lo huecos de poder y como esto ha incidido en el número de muertos y presos que siguen incrementándose en la Guerra contra el narco, que aunque su nombre se soslaye continúa verificándose en el país.

Parco en sus pocas intervenciones, Enrique Feliciano, dijo siempre haber creído que “la formación de los hombres, de los mexicanos está en casa” y que se debe hablar abiertamente del tema para no caer “en crisis de drogas”, pues aunque la legalización es riesgosa, “también nos puede traer muchos beneficios” médicos e industriales.

República Pacheca fue escrito con el único propósito de hacer una revisión sobre el tema de la mariguana “y poner fin al baño de sangre, a las miles de muertes y desapariciones, al aumento del crimen y su diversificación”. Y lo hizo, dijo, valiéndose de “personas honorables”, usuarios de la yerba como Diego Rivera, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, entre otros famosos.

“No se trata de presentar personas disfuncionales que las puede haber. Pero creo que también puede haber muchos beneficios (…) si en un momento dado sirvió para detonar la economía de la Nueva España, creo que estamos en un momento importante para generar empleos”.

Feliciano se pronunció por que se permita el autocultivo de la mariguana en México para usos medicinales, pues se importa a altos costos desde Estados Unidos, por lo que las familias que se sostienen con salarios mínimos no pueden acceder sus beneficios, pero también porque no se promueva su uso recreativo a través de la publicidad en radio y televisión.

Como dato recuperado del libro y desde el público, se propuso pertinente para la situación actual del país, la forma en la que Lázaro Cárdenas del Río legalizó la mariguana una vez mediante decreto publicado el 17 de febrero de 1940, y que pretendía establecer “un monopolio estatal para la venta de fármacos restringidos”.

Lo que hubiera pasado con el país si esto hubiera seguido adelante nunca se sabrá porque el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt ejerció presión sobre el gobierno mexicano para dar marcha atrás, “ordenando un embargo de medicinas convencionales” al país.

La “eterna” sujeción de las decisiones de México a los criterios y exigencias “gringas” fue otro de los temas reiterados en la presentación que se hizo del libro con comentarios del ex procurador de Justicia del estado de Zacatecas, Aquiles González Navarro, y el psicólogo, ensayista y escritor Jorge Humberto de Haro Duarte.

El ex funcionario refirió que en el texto se encuentra la clave de la prohibición, que no es tanto el consumo del cannabis sino su explotación industrial, pues del cáñamo se producen cuerdas, telas así como el papel Bond, que es una riqueza que como país productor está perdiendo México.

Agregó que mientras que aquí apenas se promovía la regulación del consumo de la mariguana con fines medicinales, que finalmente se concretó en junio de 2017, en los Estados Unidos se daban prisa para obtener las patentes de los medicamentos derivados.

Trajo a colación la cita del penalista argentino Eugenio Zaffaroni quien desde hace 20 años adelantaba que había la posibilidad de que “los gringos” trajeran a América Latina y concretamente a México, su “teoría de la seguridad nacional” para controlar el trasiego y consumo de drogas.

El planteamiento “consiste en desquiciar al país” mientras se absorben sus recursos naturales, y fue implementado primero en Argelia.

Pese a la advertencia, la sentencia se cumplió, ya que se impuso en México y de tal manera que ha desquiciado ya sus policías que no pueden combatir el desorden social y por eso lo intentan los militares.

La operación “Rápido y furioso” que permitió Felipe Calderón Hinojosa, agregó en misma lógica, no fue otra cosa un instrumento para abastecer a los narcotraficantes con armas de alto calibre para que se mataran entre sí, una estrategia inserta en el Plan Mérida que a la par ha llenado de policías norteamericanos el país.

México ha ido del desorden social a un problema de seguridad nacional “y sigue la prohibición –de la mariguana”.

Si el Congreso hubiera legislado para legalizar completamente el cannabis para todos sus usos, tal como lo hizo el ahora ex presidente uruguayo José Mujica, se tendrían los efectos ahora ostensibles en el país sudamericano, opinó: su venta controlada en farmacias y que genera impuestos al Estado, censos de usuarios y atención médica de los adictos. “Aquí seguimos con el problema”.

González Navarro también se refirió al recuento histórico que Enrique Feliciano hizo en su libro del periplo de la mariguana en México, desde su llegada al continente acompañando a Cristóbal Colón, a su primera siembra promovida por Hernán Cortés buscando que fuera un medio para obtener recursos por sus múltiples usos industriales, el incremento de su uso con fines medicinales durante la época de la Independencia y el recurso que fue para la salud y la guerra durante la Revolución, entre otros recovecos de “su viaje” por la historia de México, y cómo con la suma de los años y de los intereses extranjeros llegó su prohibición.

Por su parte, Jorge Humberto de Haro Duarte propuso otro recuento también dedicado a la República Pacheca, pero en forma de décima veracruzana, y acotó también en modo poco solemne, que el libro de Feliciano “no es una apología publicitaria para enredarse entre los humos de la multinombrada” sino que invita a los lectores a “darse un buen toque pero de conocimiento sobre las andanzas de la nunca bien ponderada y muchas veces vilipendiada yerba de los desprotegidos”.

La presentación en Zacatecas de República Pacheca. Crónica de la mariguana en México: 1492-2015, fue promovida por Desarrollo Comunitario AC con respaldo del Spauaz, la Reserva Nacional de Talentos (Renata), Proceso, Los Espacios de Libertad de La Jornada Zacatecas, y el Instituto Zacatecano de Cultura (IZC), y tuvo como maestra de ceremonias a Crista Montoya.

Enrique Feliciano es periodista, ensayista y columnista. Fue egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Laboró El Diario de la Tarde de Novedades. Escribe actualmente las columnas “Café Regis” y “Ruidos urbanos”.

 

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