Cuentistas mexicanos. No raros; sí inclasificables

Cuentistas mexicanos. No raros; sí inclasificables
Amparo Dávila.

La Gualdra 305 / Libros

Antologías de cuento mexicano hay muchas. Tantas como esfuerzos destinados a compendiar lo mejor del género, ya profuso y sugestivo en la tradición literaria de la región.

Recordamos antologías por tiempo, las más. Por tópicos observados en sus autores, otras. Hasta arribar a una por demás particular, dícese lo contrario de general, que aglutina a 25 autores mexicanos trasladados al título de un extendido universo, demostración al tiempo de la fortaleza de esta manera de hacer literatura.

El hilo del minotauro. Cuentistas mexicanos inclasificables, se llama. Selección y prólogo de Alejandro Toledo editada por el Fondo de Cultura Económica en 2006 y reimpresa recientemente, lo cual habla de su pertinente consumo lector.

En ella están:

Efrén Hernández, Francisco Tario, Guadalupe Dueñas, Amparo Dávila, Inés Arredondo, Salvador Elizondo, Pedro F. Miret, José de la Colina, Gerardo Deniz, Angelina Muñiz-Huberman, Jesús Gardea, Esther Seligson, Adela Fernández, Hugo Hiriart, Guillermo Samperio, Daniel Sada, Samuel Walter Medina, Emiliano González, Humberto Rivas, Daniel González Dueñas, Verónica Murguía, Luis Ignacio Helguera, Javier García-Galiano, Cristina Rivera Garza y Pablo Soler Frost.

Colectivo que aquí se arma y se llamará no “raros” sino “inclasificables”, de acuerdo al propio Toledo. Y es que, como la misma historia de la literatura latinoamericana, la nacional bien puede ser “una historia de raros”. ¿Motivos?: marginalidad, carácter excéntrico, practicantes de géneros desiguales, obras anómalas.

“El elenco underground que propone esta antología (cuya divisa es un invisible hilo de minotauro) acaso no resultará menos desconcertante. Se limita al territorio mexicano, aunque sin un sentido fronterizo ortodoxo”.

Inclasificables y no raros (raro es todo escritor “hasta que no demuestre lo contrario”), insiste Toledo, lo que “funciona mejor porque se acude a la búsqueda de aquello que el archivista desechó, lo que no pudo ajustarse a los criterios rígidos y que, por lo mismo, fue puesto a un lado a la espera de un archivista que acepte de entrada sus propias singularidades y sepa dar a ese paisaje complejo un expediente adecuado… aunque termine por ubicar a esos autores en donde les corresponda”.

“Si por fuerza de haber un lugar para los inclasificables, ¿no será ese punto de extravío el sitio perfecto?”.

 

No hay puertos seguros

Dice Alejandro Toledo que “son las famas quienes arman las historias literarias ya que su afán, precisamente, es ser recordados: construyen altares para que el presente y el futuro los venere. Llegan a ser tan convincentes en el modo en que se toman en serio, que el aura de su nombre se convierte en su mejor ficción. Mas la lectura crítica, cuando toma distancia de los poderes, hace de estos paisajes de apariencia creíble un modelo para armar y desarmar, pues hay famas con talento y cronopios de utilería. Podría, incluso, establecer subespecies: cronamas (marginales poco conocidos) y fanopios (de fama incierta y rareza discutible). Por ejemplo, puesto que el espectro es amplio, ¿dónde colocar a Julio Torri o a Efrén Hernández?, ¿a Cipriano Campos Alatorre o Mariano Silva y Aceves?, ¿a José Revueltas y Juan José Arreola?, ¿a Juan Rulfo y Carlos Fuentes?”.

Dilema de peso en verdad, puesto que “en estas sinuosidades es difícil encontrar alguna certeza”, añade el prologuista de El hilo minotauro.

“También los famas cortazarianos son una especie rara, pues creen que las argucias teatrales los llevarán a puerto seguro. La enseñanza, si alguna puede obtenerse, es simple: no hay puertos seguros, los mapas literarios se forman por piezas siempre cambiantes. Si a ciertos autores se les va a llamar ‘raros’, habría que preguntarse cuáles son los ‘no raros’ o ‘normales’; si hay excéntricos o marginales debe haber céntricos, etcétera, aunque las geografías no suelen ser muy claras”.

 

Cuentos seleccionados

El señor de palo (Hernández).

La noche de los cincuenta libros (Tario).

Al roce de la sombra (Dueñas).

El entierro (Dávila).

La Sunamita (Arredondo).

El Desencarnado (Elizondo).

24 de diciembre de 19… (Miret).

El cisne de Umbría (De la Colina).

Circulación cerebral (Deniz).

Iordanus (Muñiz-Huberman).

Acuérdense del silencio (Gardea).

Por el monte hacia el mar (Seligson).

La jaula de tía Enedina (Fernández).

Disertación sobre las telarañas (Hiriart).

Manifiesto de amor (Samperio).

La averiguata (Sada).

Tríptico de la torre VI-T5-77 (González).

Falco (Rivas).

La llama de aceite del dragón de papel (González Dueñas).

El ángel de Nicolás (Murguía).

Rotaciones (Helguera).

La espada y el relicario (García-Galiano).

La alienación también tiene belleza (Rivera).

Birmania (Soler).

 

*****

 

El hilo del minotauro. Cuentistas mexicanos inclasificables, Selección y prólogo de Alejandro Toledo, FCE, México, 2017, 504 pp.

* @mauflos

 

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