Señor Rector: Sí hay Otro camino (bosquejo de una propuesta)

Señor Rector: Sí hay Otro camino (bosquejo de una propuesta)
Campus UAZ Siglo 21 n foto: La Jornada Zacatecas

La crisis que ahora mismo sufre la institución necesita de la unidad de los universitarios, no de su división y enfrentamiento. Desde pasadas administraciones sufrimos del mismo mal: la insuficiencia financiera. Para unir a los universitarios y resolver el problema de falta de dinero, se requiere construir una Voluntad Común, y esta última se logra poniendo en el centro la misión misma de la institución: su vida académica. Esto es, el acuerdo general en torno a la estructura y proyecto académico de la universidad, dará las claves y criterios objetivos para la reforma administrativa; y ambas a la vez, las bases para una profunda reforma reglamentaria. Y en este caso, el orden sí afecta el producto. Hacer medidas administrativas dolorosas sin haber construido un gran acuerdo general en torno a la vida académica, traerá necesariamente enfrentamientos y fragmentación en la comunidad universitaria. Y elimina la posibilidad de construir la piedra angular del proceso de recuperación: la creación de la Voluntad Común alrededor de un nuevo proyecto académico.

Despedir académicos, en este momento y de esta forma, amputa las capacidades institucionales y no resuelve el agudo problema financiero. De los 2,300 millones de pesos que le faltan a la institución, ¿cuánto representa el salario de los Académicos Profesionales que se despide? Y dichas rescisiones conllevan el costo de la destrucción de la unidad universitaria. El costo es mucho y la ganancia pírrica. La universidad, por el contrario, puede optimizar su personal para ampliar su oferta de programas y servicios académicos. No sobra nadie. Tenemos una cobertura del 30% de la población a la que debemos llegar, las necesidades de investigación son casi infinitas y la vinculación está (sigue) en pañales. Es decir, ocupamos ampliar las capacidades y eso no se hace despidiendo lo mejor que tenemos: académicos zacatecanos.

En suma, para enfrentar la crisis debemos establecer dos grandes compromisos: (A) un plan consensado para la reorganización académico-administrativa que desemboque en la creación de la institución como una estructura de enorme impacto social en el estado de Zacatecas. Una universidad pensada para la solución de los problemas del territorio. Sin que signifique (bajo ninguna circunstancia) pensar en disminuir la carga de las humanidades, artes o ciencias básicas, que tienen un impacto menos directo en los procesos de desarrollo. Y (B) si hay necesidad de hacer recortes en el presupuesto disponible, establecer el criterio para ello. Para esto último, debemos descartar la vía de la focalización, es decir, cargarle a algún sector de la universidad el costo del déficit financiero, ya sea a los Académicos Profesionales, o los tiempos determinados, a los jubilados, a los investigadores o extensionistas… si se afecta a los jóvenes tiempos determinados, ellos se defenderán exigiendo que se afecte a los jubilados o profesores con más antigüedad porque en ellos se carga el grueso del gasto y su carga de trabajo es mínima o nula. Y así en cada grupo. Optar por la vía de focalizar el costo en un sector para salvar a todo el cuerpo, sólo generará división, conflicto e ingobernabilidad. Con lo cual, será imposible lo esencial: construir la voluntad común para reformar a la institución. Por ello, el criterio debe no ser la focalización, sino la universalización de las medidas de recorte (cuando estas sean inevitables); lo cual significa que TODOS cargamos con el costo del déficit. Si hay un recorte deberá ser universal, aplicarse a todo el personal, por ejemplo, en el caso del personal académico puede ser un porcentaje de la prima de antigüedad en forma temporal. Así, podemos pactar que no habrá despidos ni perjuicios focalizados; lo cual establece la base de certidumbre para pactar una estrategia común de reordenamiento institucional. El costo de recortes conflictivos es mucho mayor que los beneficios que dice obtener.

Ahora bien, estos dos ejes deben constituir un plan con fechas precisas y con términos debidamente establecidos. Es decir, ambos ejes deben constituir un PERIODO ESPECIAL DE 2 AÑOS para superar la crisis; de tal manera que, al término de ese tiempo regresemos a la normalidad en todos los aspectos.

En el Período Especial (PE) podemos detonar un proceso de reforma universitaria integral que reconstruya el Modelo Académico. Y de ahí se desprenderá una determinada Estructura Administrativa, y ambas darán las claves para una nueva legislación universitaria. El asunto es que este proceso sea rápido, que lo arranquemos en septiembre próximo y lo concluyamos en mayo del año entrante. Un proceso de este tipo requiere de una condición esencial: cohesión interna. La crisis puede convertirse en oportunidad sí y sólo sí hay un pacto de convivencia que le dé garantías a todos los sectores universitarios. Además, para reconstruir el quehacer universitario, no puede tener como punto de partida la mutilación de sus funciones, sino todo lo contrario: potenciar sus capacidades; entre las estratégicas están las capacidades relacionales, las que se corresponden con los nexos con los diversos sectores de la sociedad civil, los municipios, los productores, los empresarios y el aparato estatal. Esas capacidades relacionales traerán como fruto una enorme legitimidad del impacto de la UAZ en el desarrollo del estado y, con ello, poder social que es esencial para el momento de la gestión de recursos. El poder que da la legitimidad genera no sólo la justificación de las exigencias en la ampliación de los recursos destinados a la Universidad, sino dota de fuerza que ayuda mucho a conseguirlo. Y para esto es esencial fortalecer la vinculación y la investigación universitaria. Por ello, la idea de centrar la actividad académica en la docencia, desmereciendo la investigación y la vinculación es un suicidio. La pura docencia genera pocas capacidades relacionales.

En suma, le propongo que hagamos un Plan detallado para un Periodo Especial de dos años donde podamos reconstruir la activada sustantiva en la UAZ, y si hay necesidad de recortes no recurrir a costos focalizados del déficit financiero, sino a establecer el criterio de universalidad y progresividad para realizar dichos ajustes al presupuesto. Un plan llevado a concretos con el rigor metodológico del Marco Lógico puede hacer de esta crisis una oportunidad. En suma, Sí hay otros caminos.

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