Pongamos atención en la negociación del TLCAN

Pongamos atención en la negociación del TLCAN

Durante la última semana el secretario de economía del Gobierno Federal, Ildefonso Guajardo, ha venido explicando las ideas que guiarán las posiciones del equipo negociador de México en el proceso de revisión del TLCAN. Informa que un eje que orientará la posición del gobierno de EPN en la mencionada negociación es aprovechar el potencial energético nacional avanzando en la mayor apertura del sector estratégico, para “fortalecer la seguridad energética de la región”, con lo que intenta engañar a la opinión pública nacional planteando como si fuera propia una vieja demanda gringa, poniendo en evidencia la clara subordinación del gobierno mexicano a los intereses de Estados Unidos. Para que no quepa duda de la tesis anterior, les recuerdo que Carlos Salinas de Gortari (CSG), en su libro “DEMOCRACIA REPUBLICANA. Ni Estado ni mercado: una alternativa ciudadana” publicado por editorial DEBATE en diciembre de 2010, trata de explicar la ausencia de un capítulo energético en el Tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN), que su gobierno negoció y echó a andar, señalando que un documento (2010) del Departamento de Defensa estadounidense señala de manera explícita: ”La energía y el cambio climático, dos asuntos fundamentales, jugarán un papel significativo a la hora de definir el tema de la seguridad en el futuro”. Informa Salinas que también expresa sin ambigüedades: “Seguridad energética, para nosotros, representa tener asegurado el acceso a un abasto confiable, pero también la posibilidad de proteger ese abasto y proporcionar la energía suficiente para cubrir nuestras necesidades nacionales operativas.”

A estas alturas, aprobada la reforma energética y abiertos todos los sectores de la economía, es evidente que no se han alcanzado los mayores niveles de productividad y crecimiento prometidos, y que la decisión de incluir los energéticos dentro del TLCAN, sólo tiene la finalidad de hacer irreversible esa reforma, y ampliar la esfera de influencia de Estados Unidos en nuestra economía. Ello debilitará más la posición del Estado frente al gran capital internacional en estos sectores estratégicos, lo que lo subordinará más a sus intereses, a costa de relegar más las demandas nacionales.

Además, el secretario Guajardo habla de que el comercio debe ser inclusivo y responsable, entendiendo por ello que exista una mayor participación de los pequeños productores rurales y de las Pymes en las cadenas productivas. Sin embargo, en el marco del libre comercio eso solo se logra con altos niveles de productividad y competitividad y no por decreto, lo que implica que el gobierno tendría que apoyarlos en su desarrollo tecnológico para que alcancen los niveles de competitividad necesarios para insertarse en las cadenas productivas de la globalización, orientación que ha sido abandonada por los neoliberales desde que repudiaron las nociones de política industrial y desarrollo regional. Lo cierto es que el libre comercio neoliberal es por principio excluyente e irresponsable, hecho denunciado por el propio Donald Trump, quien insiste en regular el comercio para generar empleo y reactivar las regiones que le dieron el triunfo. El Papa Francisco ha condenado la exclusión de millones y designado al modelo dominante como “la economía que mata”

Los neoliberales mexicanos parten de la idea equivocada de que a una mayor apertura corresponde un mayor flujo de mercancías y competencia, y que ello beneficiará a México, sin considerar que dicha política nos ha llevado a que las importaciones crezcan más que las exportaciones, a costa del desplazamiento de la producción nacional y el incremento del déficit de comercio exterior en su conjunto. El libre comercio y la mayor competencia no han generado un mayor crecimiento de la inversión, ni de la productividad, ni de la competitividad en el país, sino por el contrario, ha roto cadenas productivas y desindustrialización, y redujo el sector agrícola. El gobierno tiene años reduciendo la inversión, generando un vacío que no ha llenado la inversión privada, lo que atenta sobre la capacidad productiva y el crecimiento de la productividad y la competitividad.

Los ejes de negociación presentados por el gobierno de EPN, reflejan la ausencia de Proyecto de Nación y confusión sobre los intereses que debe defender y anteponer ante los intereses de Estados Unidos. Va a la mesa de negociaciones habiendo cedido frente a los planteamientos del gobierno de Estados Unidos. Los neoliberales encabezados por EPN están dispuesto a ello para que continúe el TLCAN, esperando que ello se traduzca en mayor entrada de capitales, dada la importancia de éstas para mantener la apertura comercial y financiera, así como para cubrir el pago de la deuda externa. Como afirma el Dr. Arturo Huerta, los únicos beneficiados serán, una vez más, las empresas transnacionales y el sector financiero, a costa de que siga la desindustrialización del país, el rezago de la producción agrícola de granos básicos, el subempleo, los bajos salarios, las presiones sobre el sector externo, el bajo crecimiento, la creciente desigualdad del ingreso, así como el clima de marginalidad y de violencia en el país, y una disminución mayor en la libertad para manejar la política económica para revertir tal situación, todo lo cual nos llevará a una crisis de grandes proporciones.

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