Los mexicanos no deberían tomar tan en serio a Trump: Nir Baram

Los mexicanos no deberían tomar tan en serio a Trump: Nir Baram
Nir Baram presentó ayer sus novelas Las buenas personas y La sombra del mundo, publicadas en castellano por Alfaguara. Foto La Jornada

Ciudad de México. Los mexicanos no deberían tomar a Trump en serio cuando habla de la construcción del muro, subraya el escritor israelí Nir Baram, crítico de la ocupación de Israel en Palestina y uno de los invitados a la primera Feria Internacional del Libro Judío, que se inaugura este jueves en el Centro Cultural Bella Época del Fondo de Cultura Económica (FCE).

El periodista ya ha estado en México en otras ocasiones y ha charlado con La Jornada acerca de sus novelas; esta vez el tema es su documental, A Land Beyond the Mountains, que se estrenó el mes pasado en Israel y se basa en su libro A Land Without Borders: My Journey Around East Jerusalem and The West Bank.

Para el libro –publicado en 2015– y el documental, Nir Baram habló con israelíes, pero sobre todo con palestinos de todos los partidos y de todas las clases sociales; se dio cuenta de algo: cuando hablan de paz, tanto israelíes como palestinos hablan de algo diferente.

Para Israel, el tema está en 1967, cuando ocuparon Cisjordania y el este de Jerusalem. Para los palestinos, el tema es la guerra de 1948, cuando alrededor de 700 mil palestinos que vivían en los pueblos y ciudades de lo que sería Israel fueron expulsados por las fuerzas israelíes.

–¿Cuántos enemigos ha ganado con el libro y el documental?

–Creo que muchos, pero tengo la tendencia a hacer enemigos. Este libro me creó muchos, pero fue porque no entendieron el mensaje. No estoy en el mundo de los documentales, es algo que no había hecho con ninguno de mis libros, porque creo que por sí mismos hacen un buen trabajo; pero en este caso decidí hacerlo porque pensé que había algo en el libro que era demasiado delicado y quizá no completamente entendido, que es el año de 1948.

–Al terminar de ver el documental queda esta sensación de desesperanza, de que no hay una solución.

–Creo que traté de terminarlo con cierta esperanza, con la iniciativa Dos Estados, Una Tierra (Two States, One Homeland), pero creo que 90 por ciento de las personas que han visto el documental comparten tu opinión. Lo que me importa en realidad es que reflexionen al respecto. Tomé la postura brechtiana de que no me interesa lo que sientan, sino que reflexionen.

–Parece que el gran problema es que no hablan palestinos con israelíes.

–Sí, eso creo. Cuando comencé a visitar Cisjordania (The West Bank) escuché a los palestinos. Me tomó sólo cuatro días entender que cuando nosotros hablamos de paz y cuando ellos lo hacen no hablamos de la misma paz. Me preguntaron cuál es mi postura en la solución al conflicto, y si podrían regresar a casa.

“Les dije: ‘no hay casa’, entonces respondieron: ‘Ok, tomaste mis tierras me debes algo, me debes dinero, una rectificación’. Cuando les pregunté a mis amigos acerca de lo que pensaban me di cuenta de que nunca habían considerado eso.

El conflicto va más allá de los asentamientos (de Israel en Palestina). En mi opinión, el tema principal es que hay una tierra pero no dos Estados. Los palestinos creen que toda la tierra les pertenece y los israelíes piensan lo mismo, y los dos tienen cierta razón: pero los palestinos tienen más razón, porque históricamente, más que bíblicamente, ellos estaban ahí antes, y los judíos llegaron y les quitaron sus tierras. Pensé que habíamos superado esto, pero no es así, porque nunca creamos lo que hicieron en Sudráfrica con comités de la verdad para hablar.

En Israel hay quienes debaten sus conclusiones; para ellos tiene una respuesta: Ellos están ahí, viven a dos metros del otro, y esa es la parte más loca del conflicto.

–¿Qué significa paz en Medio Oriente?

–Creo que hablamos de reconciliación. Hay dos movimientos políticos, pero también dos grupos de gente que han peleado demasiado tiempo por tener esta tierra, desde dos diferentes narrativas, dos historias completamente distintas, sin acuerdos históricos en nada: para nosotros 1948 es la guerra de independencia, para ellos es Nakba (la catástrofe), tenemos que hacer una reconciliación entre las dos narrativas; no veo cómo podemos crear paz en esta situación. Para mí debe haber un proceso de reconciliación y conversación donde ambos puedan estar de acuerdo en los términos para resolver el conflicto; te voy a dar el ejemplo más simple: los israelíes piensan que el conflicto es por la ocupación de Cisjordania y el este de Jerusalem, pero la verdadera pelea de los palestinos es por los palestinos refugiados en todo el mundo, y eso es un concepto totalmente diferente.

–¿Y para usted qué es la paz?

–La vida eterna –dice entre risas. Es una pregunta realmente difícil. No sé. Puedo hablar sólo de la paz que quiero en Israel. No sé lo que es paz, pero sé que nunca habrá paz en el mundo, porque política y sociológicamente las luchas se heredan por la sola experiencia de estar en el mundo, siempre habrá diferencias entre la gente, siempre querremos pelear por algo. Pero para mí, paz, ahora, como padre, es ser capaz de criar a mi hijo en Israel sin esa sensación de inseguridad. Tengo una postura diferente a la vez que nos conocimos (hace tres años para una entrevista por su novela Las buenas personas). Ahora tengo el deseo de proteger a mi hijo y de crear un lugar donde él pueda vivir seguro.

Sobre muros

–¿Todavía cree en la iniciativa Dos Estados, Una Tierra?

–Creo que haces una pregunta muy buena. Diría que primero es el proceso de reconciliación y, al final de ese proceso, creo que esta iniciativa es la mejor solución.

–Uno de los personajes principales del documental es el muro, y ahora hay un presidente en Estados Unidos que planea construir uno.

–Hay una diferencia: los israelíes construimos el muro. Creo que Trump construirá el muro cuando yo tenga vida eterna. Apuesto a que Trump nunca va a construir el muro, nosotros ya lo tenemos, ya lo construimos. No creo que los mexicanos –aunque no puedo hablar por ustedes, por supuesto–, deban tomar a Trump en serio. Pero entiendo que al ver el documental piensen en eso.

En la solución que puedo ver al final para el conflicto palestino-israelí es que ese muro debe desaparecer. Para los israelíes es una locura, pero nunca habrá paz si todo el muro no desaparece.

Baram (Jerusalem, 1976) presentó ayer sus novelas Las buenas personas y La sombra del mundo, publicadas en castellano por Alfaguara. Hoy participará en una mesa titulada Reflexiones en Medio Oriente, a las 18 horas.

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