Se celebra la edición 13 del FIPQ en Guatemala [Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango]

Se celebra la edición 13 del FIPQ en Guatemala [Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango]

La Gualdra 303 / Festivales / Poesía

 

El FIPQ (Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango) ha contribuido a que la poesía, visualizada como ruta de conocimiento y cambio del individuo y de la sociedad, pueda jugar un papel clave en el acontecer cultural y espiritual de nuestra nación, señalando vías de acceso a una conciencia más esclarecida del pueblo guatemalteco. En un país en el que los niveles de participación democrática y cultural están cada vez más cerrados a las amplias masas de la población que sobrevive en condiciones materiales y espirituales muy precarias y sometida a una violencia que se recrudece, sin que hayan esperanzas razonables de que decrezca en el corto y mediano plazo, el FIPQ se convierte en una alternativa eficaz para que la comunidad se reúna y se mire desde una perspectiva visionaria, fortalezca su resistencia civil y enriquezca su imaginario, en la búsqueda por la paz y por una vida justa y digna. El FIPQ simboliza un claro ejercicio del derecho a la libertad de creación, de reunión y de expresión, en una sociedad intolerante, asumiéndose como una manifestación por la profundización de la democracia política y cultural en Guatemala.

Durante los últimos doce años en los que se ha realizado el FIPQ, se ha revelado el alto espíritu del pueblo guatemalteco, expresado en su búsqueda de la poesía y de la libertad, como manifestaciones de civilización y desarrollo espiritual, así también procura promover la integración por medio de la gestión cultural con una propuesta distinta que contribuya a re descubrir nuestras conexiones más cotidianas, al tiempo que se reconoce y valora la expresión literaria de los diversos grupos culturales de Guatemala y la región, preservarlo y consolidarlo de manera definitiva es esencial para una comunidad que está dramáticamente necesitada de vigorizar espacios para la expansión de su conciencia y de su espíritu, para la defensa de la vida y conectar con su origen y su memoria. El FIPQ, genera valiosos espacios de convivencia y abre diálogos intergeneracionales, interculturales y multidisciplinarios, necesarios para la creación de una Cultura de Paz.[i] Es un homenaje que dignifica la vida de los niños desaparecidos durante el conflicto armado interno y la esperanza de encontrarlos, es una manera de recordar para que no se olvide ni se repita.

Durante las 12 ediciones ha incrementado el número de sedes, dejando de ser únicamente un evento de Quetzaltenango para convertirse en el Festival Internacional de Poesía de Guatemala, único referente en el país. En cada edición del FIPQ se ha homenajeado el trabajo de poetas de nuestro país con una obra importante y con un compromiso social latente, dentro de ellos: Otto René Castillo, Luis de Lion, Francisco Morales Santos, Isabel de los Ángeles Ruano, Carolina Escobar Sarti, Javier Payeras, Francisco Nájera, Enrique Noriega, Alaíde Foppa y para la edición del 2017 el poeta Roberto Obregón.[ii]

Desde la edición número 12 se ha decidido también dignificar con respeto y amor la memoria, específicamente a las y los 45 mil desaparecidos durante el conflicto armado interno, entre ellos 5 mil niños, lo hacemos porque la poesía puede ser el camino para entender la ausencia.

Del 31 de julio al 5 de agosto 44 poetas provenientes de diferentes países se reunieron en Quetzaltenango y 12 ciudades del centro y occidente de Guatemala durante una semana nos convertimos en el epicentro de la poesía en América Latina, el FIPQ tuvo como escenario centros culturales, escuelas, colegios, bibliotecas, universidades, teatros, galerías de arte, barrios, calles, grupos organizados de la sociedad civil, cárceles, estaciones de policía con el único objetivo de fomentar la paz y el pensamiento crítico por medio de la belleza.

Participaron en esta edición los siguientes poetas: Balam Rodrigo (México), Chary Gumeta (México), Guillermo Acuña (Costa Rica), Eduardo Villalobos (Guatemala), Gustavo Wojciechowski (Uruguay), Alejandra Solórzano (Costa Rica), Sabino Esteban (Guatemala), Armando Salgado (México), Akram Alkatreb (Siria),  Javier Cristóbal (España), Lázaro Castillo (Cuba),  Tz’utu Baktun Kan (Guatemala), Yanuva León (Venezuela), Consuelo Tomas Fitzgerald (Panamá), Vania Vargas (Guatemala), Rosa Chávez (Guatemala), Ronald Cano (Colombia), Lorena Zapata (Colombia), Enrique Delgadillo Lacayo (Nicaragua), Martín Calix (Honduras), Verónica Arredondo (México), Regina José Galindo (Guatemala), Elizabeth Torres (Colombia), Elena Salamanca (El Salvador), Juan Carlos Abril (España), Paolo Guinea (Guatemala), Francisco Morales Santos (Guatemala), Mikeas Sánchez (México), Francisco Nájera (Guatemala), Morten Ranum (Dinamarca), Luis Franco González (Ecuador), Norberto Salinas (Costa Rica), Perrozompopo (Nicaragua), Miriam Ochoa (Guatemala), Losh Lainez (Guatemala), Julio Serrano (Guatemala), Carmen Lucía Alvarado (Guatemala), Gabriel Rodríguez (Guatemala), Martín Díaz (Guatemala), Negma Coy (Guatemala), Julio Cúmez (Guatemala), Pablo Simaj (Guatemala), Peb Balcárcel (Guatemala), y Josseline Pinto (Guatemala).

[i] El esfuerzo histórico de la construcción de la paz exige acciones inmediatas para llevar los Acuerdos de Paz a la mente de las personas y al espíritu de las instituciones que éstas dirigen. Crear y propiciar la cultura de la paz en contraposición a la cultura de la violencia. La Cultura, Motor de Desarrollo. Plan Nacional de Desarrollo Cultural a Largo Plazo, Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala, p. 34.

[ii] Poeta guatemalteco que destacó en la década de los 60. Nacido el 13 de noviembre de 1940, en San Antonio Suchitepéquez, Mazatenango. Estudió Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Publicó sus primeros poemas, intitulados ‘Los versos del alfarero’. En 1961, obtuvo una beca para estudiar en la Universidad Patricio Lumumba, de Moscú, en donde siguió cursos de filosofía; de esa etapa, logró un doctorado en 1967. Viajó por varios países de Europa, y hasta 1968 fue que regresó a Guatemala. Se integró al grupo recién formado “Nuevo Signo”, que se había reunido para poder publicar los poemarios de sus integrantes. Obregón, anteriormente, había publicado varios de sus poemarios en la Unión Soviética, siendo traducidos a varias lenguas de esa nación. En Guatemala, publicó en 1969 “El fuego perdido”. En enero de 1970, el grupo “Nuevo Signo” había logrado publicar un libro en conjunto. El 28 de marzo de 1970, Roberto Obregón viajó a San Salvador, invitado por el grupo poético de ese país “Piedra y Siglo” para dictar algunas conferencias. El 6 de julio del mismo año, la salida de Roberto Obregón quedó registrada en la aduana de salida de El Salvador, pero jamás se tuvo registro de él en la entrada de Guatemala; desapareció en ese breve intervalo de la frontera. Recientemente, seis días atrás, Manuel Arana Osorio había tomado posesión, augurando así las masacres de su período. Roberto Obregón jamás apareció, pese al esfuerzo de sus padres por encontrarlo.

 

 

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