Utiliza el dolor a tu favor

Utiliza el dolor a tu favor

Tal vez no lo has reflexionado de manera profunda pero, en múltiples ocasiones has utilizado el dolor de manera positiva. Esto sucede con todos desde la infancia, es una forma natural del aprendizaje de la vida y el ejemplo básico es cuando de pequeños caemos y nos golpeamos en muchas ocasiones, con ello y el tiempo aprendemos el nivel de riesgo de nuestros movimientos e instintivamente dejamos de hacer lo que ya sabemos que nos provoca dolor. Hasta aquí todo está bien pero, ¿qué pasa cuando el dolor ya no lo usamos de manera positiva?, ¿qué pasa cuando al pasar el tiempo del dolor se convierte en una barrera y un enemigo que nos limita en todo lo que hacemos?

El dolor deja de funcionar a nuestro favor, cuando la recurrencia del mismo hace que ya no aceptemos sentirlo y tratamos de evitar a toda costa que vuelva a pasar eso que nos ha causado mucho daño, nuestro poco o nulo aprendizaje sobre el dolor, provoca que lo veamos como una adversidad y no como una oportunidad de aprendizaje. Dejamos de luchar, de vivir, de aprender, de conocer, de relacionarnos, de ser nosotros mismos e inclusive de ser felices por el miedo a volver a sentir dolor. Huimos de personas, de trabajos, de grupos, de proyectos, de oportunidades laborales y profesionales porque antes de crear conscientemente una imagen mental de oportunidad, creamos inconscientemente una imagen de dolor y fracaso que hace que ni siquiera intentemos hacer las cosas, sencillamente fracasamos antes de intentarlo.

Para utilizar el dolor emocional a favor de nosotros, en primera instancia debemos aprender a no evitarlo todo el tiempo, reconocer que el dolor es la mejor forma de aprendizaje y que dependiendo de la situación, el dolor no dura para siempre y una vez que pasa, te habrá hecho más fuerte, más experimentado y más feliz por la mera satisfacción de intentar las cosas. Para crecer y evolucionar, es imprescindible intentar una y otra vez, el intentar una y otra vez seguramente hará que falles en más de una ocasión y el fallar te provocará dolor (frustración e incomodidad). Así de simple funciona, por ello debemos ver al dolor como solo un tren de paso que habrá de irse y como un aliado que nos hará aprender. La frustración y la incomodidad deben ser aceptados y lo que no debemos permitir es que se transformen en resentimiento y aceptación de la derrota.

La aceptación del dolor lleva consigo de manera natural, el aprender a tomar decisiones. Aquí algunos ejemplos: 1.- En las relaciones personales cuando tienes miedo a perder el amor o amistad de alguien, evades enfrentar situaciones que ya sabes que te hacen daño, dejándolas sin definir ni aclarar. Lo anterior solo provoca que se prolongue la agonía. Cuando enfrentas a pesar del miedo, compruebas que seguir en la relación es algo bueno y que debes luchar con más fuerza por ello, o por el contrario, sabrás con claridad que sus energías no abonan ni nutren sus almas y les dará valor para el alejamiento oportuno. Hay tantas formas de pensar como personas, por ello, también en las relaciones humanas se aprende, se falla y se experimenta, fracasar con una persona no significa que fracasaras con todo mundo. Se debe aprender a pasar el dolor y seguir adelante; 2.- En el ámbito profesional, cuando alguien falla en un discurso, en un proyecto o en una tarea, le genera sentimiento de derrota que le cambia su actitud ante la vida y más cuando esta falla pudiera haber sido provocada por otra persona que aprovecha dicha falla. Si ese dolor solo lo contenemos hasta el nivel de frustración e incomodidad y buscamos aprovecharlo como aprendizaje, sabríamos que solamente debemos seguir intentándolo con un mejor discurso, un nuevo proyecto mejorado y una nueva tarea ejecutada con mayor estrategia. Toda falla mejorada y repetida muchas veces, eventualmente se convierte en éxito; 3.- En las actividades cotidianas de la vida que causan euforia corporal y mental, tales como nadar, brincar, bailar, bicicleta, cantar y hasta volar (paracaídas y salto en bungee) el miedo al dolor hace que no se intenten. Este tipo de actividades generalmente solo provocan vergüenza o incomodidad de segundos o minutos, pero si con miedo las ejecutas podrás experimentar posteriormente horas, días y hasta meses de satisfacción, alegría y orgullo personal. El balance definitivamente vale la pena, por eso hay que intentarlo una y otra vez hasta que la vergüenza propia, se convierta en admiración tuya y de otros.

Los aliados para enfrentar el dolor son: la actividad física y mental, no te quedes inmóvil; comer saludablemente, la buena alimentación otorga energía; dormir lo necesario, poco te altera emocionalmente y demasiado te genera depresión; evitar bebidas alcohólicas, drogas o fumar, cualquiera de estos son malos distractores y eventualmente agravan la situación; tomar suficiente agua, la buena hidratación mejora la salud y; lo mejor de todo será la paciencia y la fe de que todo estará mejor al paso del tiempo. Te deseo de corazón suerte en ello y que veas con ánimo cada día como una nueva oportunidad. ■

 

(jylnava @hotmail.com)

 

 

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