La desprotección en México de quienes ejercen periodismo de investigación

La desprotección en México de quienes ejercen periodismo de investigación

■ El Mirador de Heródoto

“Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Luego vinieron por los sindicalistas, y no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío. Cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, para entonces ya no quedaba nadie que pudiera protestar por mí.”
Martin Niemoeller, en 1945. Erróneamente atribuida a Bertolt Brecht.
A la memoria de Carlos Ulises Girón Sifuentes y al periodismo universitario

A través de esta columna deseo sumarme a las expresiones de indignación que flotan en la esfera ciudadana de Zacatecas, México y el mundo, a causa de los recientes asesinatos de periodistas mexicanos que perdieron la vida a consecuencia de haber realizado periodismo de investigación.

Es bien sabido que lograr la libertad de expresión como un derecho ha sido una lucha ardua, lenta, y siempre inacabada. Sin tocar las raíces históricas de ese proceso, y mencionando sólo datos mínimos de tiempos recientes, cabe hacer notar que en México, fue hasta 1951, cuando el presidente Miguel Alemán Valdez  instituyó el 7 de junio como el Día de la Libertad de Expresión. En 1976, Luis Echeverría estableció el Premio Nacional de Periodismo.

A nivel internacional, en 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas a iniciativa de los países miembros de la Unesco, proclamó el 3 de mayo como Día Mundial de la Libertad de Prensa, con la finalidad de “fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que la prensa libre, pluralista e independiente es un componente en toda sociedad democrática.”

Parte de la formación ciudadana implica estar sensibilizados de la importancia de la democracia en función de que su escasez o mala calidad influye en las condiciones materiales de existencia de los habitantes. Una democracia consolidada proyecta en los ciudadanos la oportunidad a una vida digna, al trabajo, a estudiar, a elegir a sus gobernantes y representantes, a protestar y a exigir transparencia en los asuntos políticos de los funcionarios públicos.

El periodista Omar Raúl Martínez (1965-2016), apunta lo siguiente: “La democracia funda, jurídica y políticamente, las condiciones del ejercicio del periodismo. Pero éste, a su vez, puede convertirse en un instrumento dinamizador de las pautas democráticas.” En síntesis, el periodismo libre y la democracia, considerada como la mejor forma de gobierno, constituyen un binomio inseparable.

Los periodistas comprometidos con su profesión y con los aportes que le brindan a la sociedad, emplean la investigación como su principal instrumento para obtener los datos con los cuales arman sus textos de una manera tal que a través de ellos instruyen, comunican, alertan y denuncian ante la sociedad hechos que trasgreden la ley y que sus autores mantienen escondidos.

El ejercicio periodístico permeado por investigación de alto nivel y rigurosidad, con elevados criterios de ética profesional y credibilidad, es el más peligroso de todos.

La mayoría de los gobiernos, discursivamente defienden la libertad de expresión. Sin embargo, los medios de comunicación y los periodistas que realizan investigación, aún en la actualidad, son sujetos de castigo, persecución y hasta muerte, algunas veces por acción o inacción del Estado.

Según lo señaló Fernando Olivas -presidente del Sindicato Nacional de Redactores de Prensa, en reciente curso organizado por La Asociación de Periodistas de Los Mochis,- actualmente, en México, el periodismo es una actividad de alto riesgo, mal remunerada. En pocas palabras, dijo que los periodistas están desprotegidos ante el gobierno y ante la delincuencia organizada.

Corroboran lo anterior las siguientes cifras: desde el 2000 a la fecha se han asesinado más de 100 periodistas. En el sexenio de Peña Nieto han sido asesinado 31 periodistas. En lo que va de 2017 a la fecha han sido ultimados cuatro: Maximino Rodríguez, Miroslava Breach, Cecilio Pineda y Javier Valdez ¿Se han esclarecido estos asesinatos y castigado a los culpables? No.

Según el Informe anual 2015 de Reporteros sin Fronteras, México fue el país de América Latina más peligroso para la profesión, y el octavo en el mundo.

En 2010 se creó la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) perteneciente a la PGR con la facultad de darle seguimiento a las investigaciones y perseguir los delitos cometidos contra periodistas. Sobre su eficacia, sin entrar en detalles consultables en internet, baste decir que para 2016, de 798 averiguaciones previas, solo hubo dos sentencias condenatorias, quedando el 99.25 por ciento de los delitos en la impunidad. Corrupción e impunidad son el cáncer de México.

Si a más valientes periodistas los silencian ¿qué va a ocurrir? La respuesta la proporciona José Pulitzer (1847-1911), editor estadounidense conocido por los famosos premios periodísticos que llevan su nombre, quien señaló: “Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico.”

La Jornada Zacatecas, cuyas señas de identidad  se centran en su disposición de ser una tribuna para todas las voces, defiende en sus páginas la independencia editorial, fuente de credibilidad, y con ello se convierte en un referente obligado del periodismo libre en México. Larga vida para esta Casa Editorial.

Así se observa el mundo desde el Mirador de Heródoto. ■

 

*Cronista de la UAZ.

[email protected]

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