La izquierda debe oponerse al neoliberalismo, o no es izquierda

La izquierda debe oponerse al neoliberalismo, o no es izquierda

A mediados de la década de los años 70 inició el ascenso de la hegemonía de la escuela austriaca en la economía mundial, proceso que culminó al desaparecer la URSS y asumir los Estados Unidos el dominio de un mundo unipolar. El dominio del neoliberalismo se impuso mediante los organismos internacionales (FMI, BM y otros) así como las agencias calificadoras y el sistema financiero privado mundial. Las instrucciones se sintetizaron en el llamado Consenso de Washington y los operadores fueron los gobiernos de los diversos países.

Las coincidencias de fondo entre PRI y PAN que hicieron posible la votación de sus legisladores a favor de las reformas neoliberales aprobadas desde 1982 a la fecha expresan, por un lado, el triunfo del programa del PAN, pues ese partido nació para revertir el estado desarrollista construido por Lázaro Cárdenas, y por otro, el desplazamiento del PRI hacia el espacio político de la derecha neoliberal, por lo que pagaron el costo de la ruptura de la tendencia cardenista. Tanto Miguel de la Madrid (M de la M) como Carlos Salinas de Gortari (CSG) condujeron esa transformación del PRI y del estado mexicano aprovechando la falta de democracia en su interior, las relaciones de corrupción tejidas entre sus élites, y la inexistencia de equidad en la competencia electoral. Los primeros pasos de M de la M fueron privatizar el sistema bancario, ingresar al GATT y entregar la conducción económica del país al equipo que desde entonces mantiene capturadas instituciones claves como el Banco de México y la Secretaría de Hacienda; por su parte y también con el acompañamiento panista, CSG aceleró las privatizaciones corruptas de la compañía telefónica, la minería, la televisión pública, etc. llevó a la ruina al campo mexicano y propició la concentración de riqueza en unos cuantos mexicanos que hoy presumen su prominente lugar en las listas de la revista Forbes de los más ricos del mundo, negoció con el presidente Bush padre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), provocando con ello el levantamiento zapatista en Chiapas, dejando la economía colgada de alfileres hasta que reventó en el llamado “error de diciembre” de 1994. El Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), y su sucesor Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), son instrumentos utilizados por el Gobierno Federal desde la administración del presidente Ernesto Zedillo, para convertir las pérdidas económicas de los bancos privados en deuda pública, con montos estratosféricos que se siguen cubriendo y afectarán todavía a varias generaciones de mexicanos. Este suceso se ha convertido en el mayor desfalco monetario al país en los últimos tiempos y constituye el mejor ejemplo de cómo el Gobierno Federal mexicano ha sido capturado por los intereses privados, haciendo posibles enormes negocios de las cúpulas de poder. También este asunto fue aprobado por la dupla neoliberal PRI-PAN, a la que se sumó en diciembre de 2012 el PRD, al firmar el Pacto por México.

A partir de la crisis financiera mundial de 2008, han aparecido movimientos antineoliberales en los países desarrollados como España, Reino Unido, Portugal, Grecia, y aun en Estados Unidos, que proponen medidas que pueden agruparse en el término neodesarrollistas. Un ejemplo relevante es el desplazamiento del partido demócrata hacia la izquierda, al hacer suyas las principales propuestas del senador Bernie Sanders,  empezando por incrementar los impuestos a los más ricos, disminuir la influencia del sector financiero en los procesos electorales y en el ejercicio del poder, así como el reconocimiento del cambio climático y el compromiso de mitigarlo con la contribución de todos los países, garantizar la vigencia para todos de los derechos a la educación, la salud y la seguridad social, y resolver de raíz el endeudamiento billonario de los estudiantes norteamericanos. Puro populismo, dicen los neoliberales mexicanos. También se pueden tomar como ejemplos del neodesarrollismo las experiencias de China, India, Ecuador y otros, donde el Estado a reasumido su tarea de promover el desarrollo.

Lamentablemente para nosotros, mientras en EE UU el gobierno neodesarrollista (populista, según sus propias palabras) de Barack Obama, batallando diario contra el obstruccionismo radical del Partido Republicano, incorporó 15 millones de personas a la seguridad social mediante la ley llamada Obamacare, y generó 20 millones de nuevos empleos, aplicando una política anticíclica contraria a las recetas neoliberales, en nuestro país ya son 35 años de aplicación implacable de los mismos dogmas: privatizaciones, bajos impuestos para los muy ricos, recortes presupuestales a salud y educación, abandono del campo, así como encarecimiento de los energéticos. El resultado es que la combinación de bajo crecimiento económico, con mala distribución y extrema concentración, configuró una sociedad en extremo desigual y con demasiada pobreza, lo que constituye la herencia maldita de la coalición de intereses que hoy se movilizan para evitar su derrota en el Estado de México. Lo más lamentable es que, una vez más, hay indicios de que el PRD no regresará a la trinchera de oposición al neoliberalismo, negándose a sumar fuerzas con la candidata de Morena y anunciando su intención de aliarse con el PAN en 2018. Los electores tienen la palabra.

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