El insecto agonizante de Kafka y la política mexicana

El insecto agonizante de Kafka y la política mexicana

Si leíste la metamorfosis de Kafka sabes que Gregor Samsa es un joven que después de una noche intranquila despierta convertido en un enorme insecto; de hecho así es como comienza esta novela. Lo interesante de esta historia es cómo las personas allegadas a Gregor tienen que convivir con ésta nueva apariencia, la hermana y los padres tienen que cambiar la manera en la que vivían antes de la transformación. Cuesta trabajo imaginar la situación y como se desarrolla la trama, Kafka la describe de una manera en la cual vamos viendo cómo la familia de Gregor tiene que ir resolviendo la situación en la que están y también tienen que resolver sus propios asuntos ya que antes de la transformación Gregor era el sustento de la familia; se podría decir que eran algo mediocres puesto que  estaban capacitados para sostenerse por su propios medios y aun así le cargaban las responsabilidades de sus deudas al hijo mayor.

Es impactante imaginar a una persona que de repente se convierte en insecto, pero al tiempo que vas avanzando en la historia te das cuenta que de lo que trata es como una tragedia, hace que un grupo de personas se vean obligados a resolver sus propios problemas. El libro habla del conformismo y de cómo tenemos que esperar lo peor para poder reaccionar, nada tienen de extraordinario los personajes y aquí no hay héroes; solo son personas comunes y corrientes superándose a sí mismos. A final de cuentas Gregor como insecto es el reflejo de su apatía y del conformismo en el que viven y al final tenemos que entender que nos tenemos que hacer responsables de nosotros mismos.

Gregor también asume el hecho de que está convertido en un insecto, lo raro es que no busca una solución a su problema solo trata de sobrevivir, se adapta a su nueva forma, se recluye en su cuarto, resuelve cosas cotidianas como puede y con lo que está a su alcance. Es un poco frustrante lo rápido que asimila su situación y como le importa más resolver trivialidades, le preocupa más que diría su jefe si falta al trabajo que el hecho de tener múltiples patitas y un caparazón como espalda.

No puedo evitar comparar la situación actual de la política mexicana y de la sociedad con este libro, es como si de repente despertamos y dependemos de un asqueroso insecto para resolver los problemas de todo un país;  también que a este insecto no le importe ser algo asqueroso que está agonizando, solo se preocupan por cosas superficiales, por tonterías que nada resuelve la circunstancia tan grave en la que vivimos. Hay muchos ejemplos de lo que ocurre y el más claro es la inseguridad, nos hemos acostumbrado a vivir entre delincuentes que ya no nos sorprende nada, vemos como cotidiano que decapiten o descuarticen personas, la decapitación de un ser humano ya no nos conmueve en lo más mínimo, nos importa poco que puedan asesinar de una forma horrible a algún pariente o amigo, hay gente tan estúpida que hasta le canta a la delincuencia y les parece una gracia que pasen estas cosas, tomamos a broma que seamos el segundo país más violento del mundo. No solo estamos acostumbrados a ver asesinatos, también a ver actos de corrupción que pudieran parecer inconcebibles, existen funcionarios que roban de una manera ridícula cantidades de dinero que ni en toda su vida podrían gastarlas pero no lo tratamos de impedir al igual que la familia de Gregor, solo tratamos de sobrevivir y resolver las cosas más inmediatas sin importarnos lo que está pasando. Hay muchos argumentos para tanta indiferencia, uno de ellos es decir que todo va seguir igual, que todos los políticos son iguales y que no tiene caso protestar.

A principio de año la sociedad se manifestó en contra de la alza a los precios del combustible, poco fue lo que duró el enojo ya que todo quedo en sí mucho, un mes de inconformidad y era ridículo ver todas las opiniones que se publicaban en redes sociales, nos damos cuenta de lo pobre que es la opinión del mexicano ante los problemas, después de las protestas, el gobierno, para evitar problemas dejó la estrategia de los gasolinazos, claro que nos están cobrando la factura por otro lado o por varios. Si el problema en si no es el alza de la gasolina, problema es para empezar el salario mínimo, no entiendo cómo permitimos que gente que es ineficiente en su trabajo gane las cantidades de dinero que gana, más lo que se roban, no vivimos en un país pobre, vivimos en un país que está siendo saqueado, con todo lo que han robado los últimos ex gobernadores, se podría hacer un plan de desarrollo económico y social. Son miles y miles de millones los que roban, todo ese poder adquisitivo serviría para infraestructura, pero no nos importa la situación en que está el país tanto así que permitimos que estos funcionarios llenen  sus bolsillos y nosotros vivimos de una manera miserable.

La clase política en México está podrida, es un enorme insecto que está agonizando, está deshumanizada al igual que la sociedad, estamos tan deshumanizados que ya vivimos como animales de corral sin chistar cada vez que nos pega con el látigo el gobierno.

Sé en que termina el libro de Kafka, se cómo se resuelve y no tiene tanta ciencia es solo cuestión de lógica, humanidad  o el instinto de supervivencia lo que al final prevalece; al contrario de esta historia la realidad de mi país no sé cómo se va resolver, es difícil imaginar el desenlace pues  por un lado como dije está la clase política y me refiero a gente de todos los partidos y corrientes políticas, todos tienen responsabilidad de lo que está pasando porque se supone que son los representantes del pueblo y como ya lo he mencionado en otras ocasiones, el principal problema del pueblo es la ignorancia.

Siempre sentí coraje al ver como el gobierno mexicano es corrupto y ladrón, ahora me provoca tristeza darme cuenta que estamos perdiéndonos como sociedad, todo se está acabando frente a nuestros ojos. En algún momento mencioné que Zacatecas era la ciudad más hermosa del mundo y ahora cuando camino por sus calles llenas de baches y observando cómo se están cayendo sus edificios históricos, las fuentes sin agua, cada día más pobreza; tanto así que nuestro Centro Histórico se convirtió en un tianguis y cada día se va desvaneciendo aquella imagen de una ciudad donde nos conocían por nuestra cultura y ahora nos conocen por la inseguridad, lo más triste es que ya no importa. Solo contemplamos inertes cómo este asqueroso insecto llamado corrupción, está acabando con nuestro país y con nuestras propias vidas.n

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