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El arte más allá de lo moderno: Sueños perdurables y Diego Arellano

El arte más allá de lo moderno: Sueños perdurables y Diego Arellano

 

Dedicarse a la vida artística nunca ha sido fácil, los obstáculos y caminos pedregosos son permanentes, muchos quedan en el camino y otros más con constancia llegan muy lejos. Ejemplo de ello ha sido Diego Arellano, que a pesar de no ser de los artistas que forman parte de la cartera de exposiciones que permanentemente apoyan el IZC o las galerías de arte zacatecanas, ha sabido abrirse paso por sí mismo. El artista no sólo zacatecano sino desgraciadamente también de otros estados, debe de costearse en su totalidad sus propias exposiciones si es que quiere salir adelante a pesar de las piedras que se interpongan en el camino.

Lo anterior se vio reflejado hace algunos días con la exposición itinerante Sueños perdurables que se presentó en Salamanca, Guanajuato, sede que el propio artista buscó hace ya varios meses, logrando difundir más allá de las fronteras del Estado, el arte joven zacatecano.

Son varios los retos que enfrenta el artista del sigo XXI: crear estéticamente lo que no existe, darle presencia a algo ausente, ver lo que no está, transformarse en un ser metafísico que pueda hacer real la ilusión y sus propios sueños. En este sentido Diego Arellano ha construido un lenguaje estético genuino que no pretende copiar otras corrientes, estilos o autores. Ahí reside la importancia de trabajar de manera individual, sin tener la influencia de un taller o de un pintor más consolidado, ya que permite una libertad creativa sin fronteras, sin tener la intención de transformarse en un pintor amanerado (adjetivo que se refiere a que el artista es a la manera de otro).

Sueños perdurables es la cuarta exposición individual de Arellano, consta de un total de 26 obras en óleo y en técnicas mixtas, en ella se puede ver un resumen del trabajo creativo del pintor. Reta al museo colocando personajes caracterizados como payasos enmarcados por el bello e icónico Cerro de la Bufa; muestra en su ya muy afianzado estilo sarcástico el lamento y el dolor que puede provocar la pérdida de un partido de soccer en un mexicano; personajes históricos o deportivos como son el famoso “Chicharito” o Pancho Villa son desdoblados para hacerlos parecer otras personas, tal vez un San Juan Bautista o un vendedor de cafetería.

Esta exposición y en general la producción artística de este zacatecano da cuenta de cómo en el arte posmoderno se mueren los relatos y nacen unos nuevos, mueren los grandes manifiestos del arte y comienza la individualización del creador. Es un claro ejemplo de cómo el artista contemporáneo ya no debe de preocuparse por seguir a un grupo que va caminando de la mano hacia una específica manera de hacer arte, sino que anda por un sendero aparte. Por ello el arte posmoderno, tal como el de Arellano, reúne una compleja mezcla de historias y objetos históricos reconsiderados y reinterpretados; en el momento en el que el arte se libera de las formalidades estéticas y del amaneramiento y de pronto se vuelve desordenado o ecléctico, es ahí cuando se abren las puertas a la posmodernidad.

Sueños perdurables, #MéxicoBárbaro o la Intimidad del Paisaje, exposiciones individuales de Diego Arellano, presentan una representación transfigurada de la realidad en la que el artista nos pone sus ojos para ver lo que él ve, en eso consiste la magia del arte.

Un personaje cotidiano, un emblema nacional, un héroe de la historia patria o del deporte puede convertirse en un símbolo político para el pintor, se vuelve un sarcasmo o una ironía. Cada obra está profundamente conectada con Arellano, en un solo lienzo puede yuxtaponer distintas ideas y conceptos que para él son importantes.

El artista posmoderno tiene sobre la mesa su pasado que puede reinterpretar y resignificar en otra cosa, es individualista, no trabaja en grupos o movimientos tal como lo hicieron los artistas de la vanguardia. Esta camada de nuevos creadores no tiene manifiestos que rijan su ideología artística; el objeto para ellos deja de tener importancia para darle más peso al relato que los acompaña; el arte recupera su carácter alegórico o metafórico. Muy contados son los artistas zacatecanos que siguen esta tendencia, que ya no están ceñidos a lo que marca la moda, las instituciones, los talleres o las galerías, que crean por el simple hecho de construir un lenguaje propio y uno de ellos es Diego Arellano.

*Curadora

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