El cartel de Cannes

El cartel de Cannes

La Gualdra 291 / Desayuno en Tiffany’s, mon ku / Cine

Ante la cercanía del Festival de Cannes cuya 70° edición tendrá lugar del 17 al 28 de mayo de 2017, hemos decidido dedicar esta columna al cartel oficial del festival, el cual fue revelado el pasado 29 de marzo e hizo correr muchos ríos de tinta en los medios de comunicación y en las redes sociales. Este cartel se basa en una fotografía de la actriz italiana Claudia Cardinale que data de 1959 y en la cual ésta aparece en un tejado de Roma efectuando un baile mientras su falda levantada por el viento deja entrever sus piernas. Su silueta delgada y su pelo largo corresponden en todos los aspectos a los cánones de la belleza occidental y, según los organizadores del festival, la actriz constituía un emblema idóneo al encarnar un modelo de mujer aventurera e independiente, a la vez que una ciudadana comprometida.

Sin embargo, su imagen no fue recuperada tal y como aparece en la fotografía, sino que tuvo que sufrir algunos cambios. En el origen de la polémica que se desató en torno a dicho cartel, se encuentran las modificaciones realizadas en la versión original. Al comparar las dos imágenes, se nota que la figura de la actriz ha sido retocada en varios aspectos. Se han afinado su cintura, sus brazos y sus muslos, de modo que sus pechos se destacan más. Las facciones de su rostro se han difuminado, creando un efecto lifting. Por consiguiente, la actriz parece más esbelta, más perfecta y más conforme con una visión idealizada de la mujer favorecida por los programas de retoque de fotografías que alimentan un ideal de perfección femenina raras veces compatible con la biología y el equilibrio físico.

Tal procedimiento despertó la indignación de la periodista Nadia Daam, quien publicó un artículo elocuentemente titulado “Los cabrones, se han atrevido a cepillar a Claudia Cardinale en el cartel de Festival de Cannes”. Según Daam, “quedar cepillado en una paleta gráfica se ha vuelto el pan de cada día del cuerpo femenino. Pero ¿qué necesidad hay de fotoshopear a una mujer para un cartel de cine? No se trata de vendernos un yogur que favorece el tránsito o una crema de noche para adelgazar”.[1] Del mismo modo, no pocos internautas reaccionaron en Twittter, subrayando la tendencia que tiene el festival a denigrar a las mujeres artistas que por lo general se ven subrepresentadas entre los cineastas seleccionados.

 

Por su parte, la actriz de 78 años expresó su orgullo al haber sido elegida como símbolo de esta edición. Se mostró a favor de los retoques y desmintió las acusaciones de sexismo. En un comunicado dirigido a AFP (Agence France-Presse), hizo incapié en la dimensión artística de la imagen, asegurando que se trata ante todo de representar un baile y un vuelo que invitan a la ensoñación. En su opinión, los cambios aportados a la versión de 1959 no hacen sino acentuar el efecto de ligereza de su performance y permiten sublimarla.

Semejante reacción no deja de sorprender por parte de una artista que se autopresenta como una “feminista convencida”,[2] y que se debe, quizás, a la voluntad de acallar la polémica.

A nosotros, que también somos defensores de la causa femenina, nos cuesta compartir este punto de vista y creemos que el cartel reproduce una tendencia global en el mundo de las artes audiovisuales, a saber la idealización tremenda del cuerpo femenino, incluso cuando el argumento requeriría otro tipo de representación más acorde con la mujer real.

[1]      http://www.slate.fr/story/142205/festival-cannes-rabote-claudia-cardinale

[2]      http://www.lesinrocks.com/2017/03/30/cinema/claudia-cardinale-repond-la-polemique-sur-laffiche-du-festival-de-cannes-11928010/

 

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