Desayuno en Tiffany’s, mon ku. ‘Elle’ de Paul Verhoeven

Desayuno en Tiffany’s, mon ku. ‘Elle’ de Paul Verhoeven
Fotograma de Elle

La Gualdra 282 / Cine

La escena de apertura, de la película Elle (2006), del director Paul Verhoeven, ha sido por demás comentada en las críticas de cine: la violencia, el deseo y el repudio, el piso de madera y los grandes ventanales del salón, y el gato en mudo testigo y ajeno a cualquier sentimiento. Pero poco se ha comentado del entorno; la atmósfera que es finalmente el tono del drama.

Son quizás mis gustos personales pero no puedo evitar de hacer comparación con una de las cintas de un tardío realismo poético francés. Me refiero en específico a la antepenúltima película de Jean Renoir, Le testament du docteur Cordelier (1959). El barrio es, en ambas, burgués con los toques de herencia aristocrática; las ventanas de las casas vecinas se vigilan mutuamente; los vecinos no se sospechan y priva la confianza y las maneras encorsetadas; los extraños del entorno son identificables inmediatamente: es decir, sería impensable que en esas casonas vivan personas con características psicológicas que se podrían calificar de “desviaciones de la norma” o “enfermizas”.

Este comentario en realidad está dedicado a Elle, multipremiada y nominada, entre otras, a Mejor Película en Cannes 2016 y ahora también a su actriz principal, Isabelle Huppert al Oscar por Mejor Actriz. Pero me parece un interesante punto de observación esta comparación y, sigo, sólo un elemento más:

Mientras que Renoir estaba metido en la discusión de la validez de las terapias psicoanalistas, y por tanto, del psicoanálisis en su vertiente freudiana y lacaniana; a recordar que el postulado central de la película era dudar de la curación de un hombre con desdoblamiento de personalidad, la meta era curarlo, quitarle una de las dos, liberarlo de las represiones morales y vivir con el alma sin coerciones. Verhoeven, por parte, vuelve un acto violento en el desvelamiento del deseo sexual. El forcejeo y la sumisión, consentidos finalmente, son parte de las vueltas que la psicología de lo normal no consigue aún normalizar. El debate en la película del holandés y director de la que fuera en su época la polémica Instinto Básico (1992) parece centrado en exponer los límites de la resistencia del cuerpo contra las libertades del sexo, ¿hasta dónde el cuerpo y la moral pueden tolerar el deseo?

Evidentemente que las películas en su forma cinematográfica son muy diferentes. En tanto que la actuada por el mimo y actor de teatro Jean-Louis Barrault es sincrónica, la estelarizada por Huppert, Laurent Lafitte y Virginie Efira se basa en secuencias con montajes paralelos y analepsis constantes.

No me distraigo más, y ya estoy al final de este comentario. Elle se convierte en el relanzamiento de director y actriz y los vuelve a poner en las miras de los premios internacionales más reputados. Sin duda, de llegar a las salas mexicanas, habrá a más de uno que le podrá sacar del inconsciente algunos trapos escondidos.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_282

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