La Red Ciudadana por Cosas Buenas

La Red Ciudadana por Cosas Buenas

En la actualidad todos hablamos de generar cambios de fondo en la forma de pensar de la ciudadanía, lo dicen en escuelas, asociaciones civiles, partidos políticos, centros de educación superior y sobre todo en dependencias de los gobiernos en sus tres niveles. Se habla de lo necesario para lograr: que se cuide nuestros ecosistemas; para el respeto a las mujeres y en general a los grupos vulnerables; para la prevención de la violencia; para la reducción del delito; para fomentar el deporte; para una educación formal y cívica adecuada; para el cuidado de la salud y en general para todos los temas que pudieran hacer mejor a nuestra sociedad.

Queda claro que todos queremos un mejor México y una mejor sociedad, que lo necesario es un cambio en la mentalidad de todos y también que en el gobierno existen admirables personas, documentos y programas que buscan ayudar en todo eso. ¿Entonces porque no logramos lo que todos queremos? La respuesta obviamente directa es que, NO TODOS QUIEREN consciente o inconscientemente, y lo aclaro porque todavía muchas personas se siguen haciendo preguntas tales como: ¿Por qué hacen eso? ¿Por qué ofenden así? ¿Por qué no se cuidan? ¿Por qué no buscan mejorar? ¿Cómo se atreven a hacer….? ¿Por qué no ayudan si pueden ayudar? etcétera.

El primer paso para una red ciudadana, es lograr reconocer que no todos quieren un mundo mejor. El siguiente paso es buscar ubicar a las personas que sí quieren tener un entorno positivo y constructivo. En todas partes existen personas que quisieran aportar algo de su conocimiento, de su experiencia, de sus habilidades y hasta de sus recursos económicos, pero no encuentran el mecanismo adecuado para poder hacerlo. Aunado a eso, muchos quienes quisieran participar a menudo se encuentran comentarios, acciones y hasta insultos de otras personas y por ello terminan desistiendo de participar. Si buscamos crear una red ciudadana donde participen muchas personas en sentido positivo, no solo creamos un vínculo afectivo de cosas buenas, asimismo, mantenemos la motivación para que no desistan de seguirlo haciendo por el mayor tiempo posible.

El tercer paso será establecer claramente mecanismos por los cuales todos puedan participar, y los indicadores que midan los resultados que se alcancen de manera colectiva, pero también de manera individual. Mucha gente deja de participar cuando no se le reconoce sus acciones en el modo correcto, o muchos crean expectativas falsas a partir de la poca claridad de los métodos de medición y evaluación. La metodología que se establezca debe estar bien definida para evitar que existan confusiones y los indicadores colectivos serán variados en razón de las temáticas que se aborden, sin embargo, el indicador general será el número de personas participando. Los indicadores individuales se puede medir por cantidad de reuniones, número de actividades realizadas, horas otorgadas de manera voluntaria, fotografías y videos así como listas de asistencia.

La tolerancia será el cuarto paso. Todos pensamos diferente de modo que dos personas en la misma situación en el mismo momento y bajo las mismas condiciones pueden decidir como correcto, cosas diferentes. Por ello, la base de un programa de vinculación debe tener como premisa constante el recordar la tolerancia, con base a que cada cabeza piensa diferente. Entender que todos pensamos muy diferente es tan fácil y sencillo como dar a elegir entre un carro, casa, ropa y hasta zapatos, si tenemos cien opciones de cada uno de esas cosas y les damos a elegir a muchas personas, seguramente todos elegirán cosas diferentes, así funciona en la vida y de modo más difícil ya que en la vida tenemos situaciones más complejas que el solo hecho de elegir colores o formas.

El quinto paso es definir las similitudes y/o coincidencias entre todos los que desean participar, para lo cual se deben definir los temas de más relevancia para la mayoría y/o problemas actuales que se pueden atender, estableciendo grupos de participación por tipo de aptitudes, habilidades y cualidades.

Crear una Red Ciudadana para lograr Cosas Buenas es posible, con el adecuado liderazgo, con las personas correctas que formen la base para que se pueda minimizar los riesgos que siempre pasan en toda organización ciudadana: desvinculación, poca voluntad de cambiar de muchos, falta de capacidad para ceder ante ideas diferentes y la búsqueda natural de toda persona para llevarse los créditos al punto tal que se convierte en necesidad de protagonizar. Hagamos esa Red por el bien de México y por el bien de nosotros mismos. ■

 jylnava @hotmail.com

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