Recupera Amador el testimonio de gays que viven en el municipio Miguel Auza

Recupera Amador el testimonio de gays  que viven en el municipio Miguel Auza
Fotograma del largometraje Rojo paraíso ■ FOTO: CORTESÍA

■ La comunidad homosexual es aceptada en esta localidad; filma el documental Rojo paraíso

■ La película será estrenada el próximo 7 de marzo a las 18 horas en la Cineteca Zacatecas 

La cabecera municipal de Miguel Auza “se ha abierto a un tercer género”. En la localidad que colinda con el vecino estado de Durango “los gays son aceptados, la gente los quiere y ellos viven un ambiente libre de discriminación”.

El fenómeno llamó la atención del realizador Alberto Amador, quien a partir de los testimonios de cuatro de los miembros de la comunidad homosexual del lugar narra sus experiencias de vida en el documental Rojo paraíso.

La película, primer largometraje de Amador, será estrenada el próximo 7 de marzo a las 18 horas en la Cineteca Zacatecas en la sesión en que se exhibirán los trabajos fílmicos respaldados por el Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Zacatecas (Pecdaz) 2025-2016.

Al respecto de cómo surgió el interés por el tema dijo que su madre es originaria de este lugar al que hacía mucho tiempo que él no visitaba. Se interesó al ver en las calles muchos homosexuales manifestándose abiertamente en lugares públicos.

“En Miguel Auza pueden ser libres, la gente los acepta, los quiere, con sus familiares no hay problema”.

No así apenas a 5 kilómetros de distancia, pues ya en Juan Aldama no existe la misma aceptación, “a veces hasta los apedrean”.

La pregunta que quería responderse con el documental era por qué había tantas personas abiertamente homosexuales en Miguel Auza, y fue a través de las mismas pláticas que se presentó la respuesta: “hay muchos porque la gente los acepta”.

“Ellos empezaron a demostrarle al mundo que no son personas de mal como mucha gente los ve, sino que son profesionistas, profesores, chefs, empresarios…”.

Amador alude en la entrevista a las recientes manifestaciones de violencia contra la comunidad gay en México y en el mundo, tales como el atentado que en junio de 2016 fue perpetrado contra el bar Pulse en Orlando, Florida, y que, con el saldo de 50 muertos quedó registrado como la peor matanza en los EEUU, pero también, al ocurrido apenas unos días antes en el país, otro ataque ahora contra La Madame, un bar ubicado en Xalapa, Veracruz, donde murieron 4 personas y otras 14 resultaron heridas.

“Se ven cosas horribles”, dijo, por lo que consideró importante “destacar que hay un lugar donde puede haber una convivencia con respeto a los derechos humanos y la aceptación de las minorías (…) En todos los lugares hay discriminación, hay muerte, hay muchas cosas, no hay aceptación. Aquí mismo en Zacatecas no es bien visto que un trasvesti o un transexual ande por la calle”.

La propia Ciudad de México con su cosmopolitismo no se salva de ser considerada una de las más violentas contra la comunidad LGBTTTI, se apunta en la conversación, para preguntarle al director de Rojo paraíso por qué cree que en Miguel Auza se presenta el fenómeno contrario, la tolerancia hacia esta comunidad.

Explica que han sido los propios miembros de la comunidad LGBTTTI quienes se fueron abriendo camino hasta ser aceptados en la sociedad de esta demarcación.

“Fue Cheli, ella empezó a vestirse de mujer sin importarle la gente, que empezó a verla y a discriminarla, pero una nueva generación de homosexuales empezaron en los 80 a luchar contra los prejuicios iniciando un espectáculo de trasvestismo que tuvo mucho impacto en una localidad que ofrecía escasas oportunidades de entretenimiento y diversión. Desde el 25 de diciembre de 1985 organizan Mis Gay, “La ilusión hecha mujer”.

Los homosexuales entonces, fueron apreciados primero como artistas de la transformación y la imitación.

“Entonces ellos abren el show gay y la gente los empieza a ver con normalidad, sin ningún prejuicio, hasta cierto punto en el que ya son parte de una sociedad, ya saben quiénes son ellos, ya están identificados y cada rato están saliendo del closet más”.

Cheli la pionera del trasvestismo en Miguel Auza tiene 55 años y vive de vender gorditas de horno que ella misma hace, levantándose a las tres de la mañana durante tres días a la semana, pero también canta en shows.

Era por eso un personaje fundamental en la vida gay de Miguel Auza y a quien fue difícil convencer para que participara en Rojo paraíso, “tuvimos que mandar componer una canción para ella”.

Su comida es una de las más vendidas en el lugar, no existe un rechazo por su orientación sexual, “de que no le compro porque es joto o por esto”.

Misma aceptación tiene otro de los integrantes de la comunidad a quien dio seguimiento en el largometraje Alberto Amador, un chico que tiene una boutique en la que vende ropa enviada desde Los Ángeles, California en los EEUU, “es la boutique que más clientes tiene en el lugar”.

En Miguel Auza, asegura, para ofrecer un ejemplo de la tolerancia con que conviven los géneros, no hay bares gay sino que la comunidad homosexual interactúa en los tres que existen conjuntamente con los heterosexuales, sin ningún problema.

El fenómeno que se registra en este municipio de Zacatecas, por su tolerancia social en un país machista y homofóbico, pudiera constituirse como similar al de los Muxes de Oaxaca, aquel un tercer género reconocido desde la época prehispánica dentro del pueblo zapoteca, según le han comentado quienes ya vieron el filme.

Lo pretende demostrar el documental es que si la tolerancia y la convivencia puede darse en un ámbito pequeño como Miguel Auza, ¿por qué no en un grande? ¿Si se puede allá que la gente conviva, que sea feliz, libre por qué aquí no? Eso es lo que yo busco con este documental”.

Rojo paraíso fue filmado durante 2016 y contó con un respaldo institucional de 56 mil pesos, que el realizador hubo de doblar con recursos propios. Todo el trabajo fue realizado por el propio Alberto Amador y Odín Salinas, este último quien tuvo a cargo la fotografía y la edición.

El documental será exhibido además en el Festival Cultural Zacatecas 2017 y el correspondiente de la Diversidad Sexual en la entidad. Asimismo se espera poder inscribirlo en los circuitos de festivales de cine del país y que por su temática pueda insertarse en otros internacionales.

Alberto Amador ha realizado Ojo de Dios (México, 2009) cortometraje con el que ganó el rally Fronteras Migrantes, Volar (México, 2010) producido por el Festival Internacional de Cine de Guanajuato en su rally universitario, evento al que volvió en 2013 con Los hombres en la cocina huelen a caca de cochina. En 2014 realizó el documental Sueño defeño.

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