Huelga, mentiras y documentos

Huelga, mentiras y documentos

Las declaraciones del Rector de la UAZ, Dr. Antonio Guzmán Fernández, a la prensa local mantienen una afirmación invariable respecto a la posibilidad de la huelga: “…en este momento a nadie nos ayudaría, al contrario, complica más la situación” (e. g. Imagen, 3/feb/17). El argumento detrás de tal posición, de cara al SPAUAZ, es que él ha demostrado, en diálogo abierto con la Coordinadora de Delegados, mediante información precisa y confiable basada en documentos oficiales, cuáles son las posibilidades financieras reales de la universidad. De ahí el fundamento, irrebatible, para sus ofrecimientos. Entonces exigir más es una posición absurda, que llevaría a agravar la de por sí grave situación de la UAZ. De hecho, según el rector, a pesar de haberse implementado las medidas de austeridad que él propuso no se alcanza. En sus propias palabras: “Las medidas de austeridad no son suficientes. Se ejercieron en gastos de operación, rentas, salarios de funcionarios, gastos de representación y la cláusula 48; nos queda claro que es falta de un recurso extraordinario para irle dando estabilidad a la universidad”. Tan convencido está de su argumentación que peregrina por la universidad para hacérsela llegar a los agremiados al SPAUAZ, organizando juntas en diferentes escuelas para convencerlos que la huelga es inviable. A pesar de ello el líder sindical, I. Q. José Crescenciano Sánchez Pérez declaró que la negociación: “se encuentra estancada” (e.g. NTR, 10/feb/17). Según él se entabló el diálogo al que alude el rector pero fue infructuoso, porque no se convenció a los delegados de la capacidad de pagos de salarios en el futuro inmediato. En esto está de acuerdo lo el rector, y lo declaró en todas las reuniones: su proyecto para cumplir las obligaciones de la universidad consiste en: 1.- gestionar, 2.- pedir adelantos de presupuesto, 3.- pedir prestamos al SPAUAZ y, quizá, 4.- pedir prestamos al banco. Y llegar hasta donde alcance el presupuesto.  En fin, cualquier cosa, menos una auténtica estrategia académica. De eso también se dan cuenta los que quieren darse: la presente administración no tiene claro que conduce una institución educativa que no solamente vende “estabilidad política”, sino además otra amplia serie de servicios derivados de las capacidades académicas que detenta por la naturaleza de su personal. En esto ha insistido el Dr. Miguel Moctezuma en reiteradas ocasiones, afirmando además, que por carecer de esa visión académica y limitarse a la “estrategia de los padrinos”, la actual rectoría no siquiera ha logrado abrir una negociación a nivel federal. En esto puede estar o no de acuerdo el rector, pero aunque sea cierto no desafía la posición de la rectoría de que no alcanza. Así que para muchos la oposición consiste en aceptar la posición básica de la rectoría y oponerse a ella por dos motivos: porque no tiene capacidad la rectoría de decir cómo logrará pagar o porque no tiene la rectoría la capacidad de escuchar las propuestas no surgidas de su círculo íntimo para allegarse recursos y establecer negociaciones. Nosotros creemos que estos no son los únicos motivos para oponerse a la actual rectoría, y en general a cualquier administración rectoral, porque, de fondo, comparten una premisa inaceptable: los intereses de la rectoría son los mismos que los de los agremiados al SPAUAZ, así que bastaría que hubiese capacidad de allegarse fondos para restablecer la armonía, la unidad de todos los universitarios. Nuestra estrategia para argumentar esta posición opositora consiste en denunciar la política sistemática de la rectoría de falsear los datos, de ofrecerlos incompletos, de manipular a los docentes para que acepten, por las buenas, una reducción del costo del contrato que, naturalmente, los afectaría a ellos y sólo a ellos. Lo primero que para muchos queda claro es que la información ofrecida por el rector es, primero, incompleta porque asume que el presupuesto de la universidad es el subsidio ordinario, y no es así, lo segundo es que los documentos que ofrece son dudosos porque, como se ha visto en varias ocasiones, los que corresponden a supuestas gestiones con la federación ni siquiera han sido enviados, y los que corresponde a su administración muestran severas deficiencias; por ejemplo, no coinciden con los datos ofrecidos por administraciones anteriores. Además, no ha sido capaz la rectoría de mostrar la respuesta que dio al pliego petitorio del SPAUAZ depositado en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. Lo que ha mostrado son respuestas frívolas firmadas por él mismo. Y como remate es posible mostrar que las medidas de austeridad que presume haber aplicado las aplicó mal, sesgadamente o con benevolencia. Así que sus declaraciones son falsas, y sus viajes de convencimiento auténticos “lavados de cerebro”. Por lo que, aunque logre pagar lo que dice que va a pagar (dos primas de 2016, estímulos a la carrera docente adelantados un mes, etc.), sus intereses inmediatos son desarmar a los agremiados al SPAUAZ para escatimarles más sus derechos. Por eso la huelga es la única opción para que eso no pase. El día 15 se tomará la decisión, que creemos será por el “no” a la huelga. Nosotros votaremos “sí” porque no estamos derrotados. ■

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