Periodistas, eslabón más débil de los medios de comunicación: Javier Valdez

Periodistas, eslabón más débil de los medios de comunicación: Javier Valdez
El 8 de febrero, el periodista Javier Valdez Cárdenas ofreció una conferencia en la Unidad Académica de Economía de la UAZ ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

■ Estuvo recientemente en Zacatecas invitado por Desarrollo Comunitario Vetagrande

■ “Lo que nos queda es capacitarnos, aprender a hacer un periodismo con creatividad”

Los periodistas son el eslabón más débil en un momento difícil para los medios de comunicación, “somos sacrificables, somos un producto, una mercancía, un objeto más en la estructura administrativa de los grandes medios”, dijo Javier Valdez Cárdenas, quien estuvo recientemente en Zacatecas invitado por Desarrollo Comunitario Vetagrande, AC, para presentar su más reciente trabajo, Narcoperiodismo (Aguilar, 2016).

Ante ese escenario, dijo, “lo que nos queda es capacitarnos, aprender a hacer un periodismo con creatividad, más humano”.

Pero además, observó sobre el tema de la dependencia de los recursos que por convenios de publicidad provienen del gobierno, deben buscarse mayores ingresos, así como nuevas formas de expresión, “rincones no tocados por el trabajo diario”.

“Son tiempos complicados, pero yo insisto mucho en la audacia, hay que ser funámbolos del periodismo, hacer malabares sin perjudicar la redacción”.

Javier Valdez, periodista en Ríodoce y corresponsal del periódico La Jornada en el estado de Sinaloa, consideró que la condición actual de los periodistas es “muy vulnerable y muy frágil”, pues al buen periodismo “le falta ciudadanía”.

“Eso acelera, ahonda, agrava la precariedad, y el caso más cabrón fue el de Rubén Espinosa, que estaba solo, sin dinero, insomne. Me parece que es la triste historia que se exhibe al periodismo y a los periodistas de este país”.

Valdez Cárdenas expone en su libro a modo de conclusión, que el narco se ha infiltrado en las redacciones donde ha impuesto su agenda, pero también, la existencia de una “asociación delictuosa” entre los inversionistas de medios de comunicación y los políticos a la que en conjunto llama “el otro crimen organizado” y que restringe la labor periodística.

En réplica a la observación que ha hecho asimismo Daniel Lizárraga, periodista de investigación que coordinó el trabajo que exhibió el caso de la Casa blanca de Enrique Peña Nieto, quien dijo que los medios tradicionales “no van a cambiar” y la opción para los periodistas es hacer sus propios medios, el autor de Huérfanos del narco dijo que es una reflexión interesante, pues lo que se observa actualmente es la existencia de un periodismo “más fresco y osado en los blogs, en las páginas de Internet”.

Allí dijo, los compañeros “publican historias maravillosas, las que no pueden aparecer en los medios grandes, tradicionales; entonces llevan sus historias a sus espacios individuales y colectivos”.

En el caso de Ríodoce donde colabora, medio que está cumpliendo 14 años, “hemos aprendido la cobertura del narco, pero sí hay medios tradicionales que difícilmente van a hacer un viraje ético y profesional, y que al contrario, le están dando a la gente lo que quiere: morbo, sexo, mentiras, amarillismo, escándalo, farándula, etc”.

Adelantó entonces su convicción de que parte importante del futuro de los periodistas es la generación de nuevos espacios.

Dijo sobre algunos como el propio Ríodoce, Proceso o el periódico La Jornada, que tienen una ventaja, pues fueron fundadas por periodistas. “Somos empresas, pero nacemos para hacer periodismo y eso no lo debemos olvidar”.

Javier Valdez quiere que los periodistas lean a los periodistas, algo que no ocurre tanto, ha dicho. Para la reciente presentación de su libro en Zacatecas se dirigió especialmente a sus colegas para invitarles a reflexionar “sobre esto que está pasando, porque hay una tendencia a no pensar lo que hacemos, cómo lo hacemos. Hay que mirarnos hacia dentro, es doloroso pero es impostergable para salvarnos, para salvar el oficio, para salvar nuestras vidas y recuperar la pasión en lo que hacemos, que no es otra cosa que informar a la gente”.

Respecto del tema de la desprotección en que los periodistas de todo el país realizan su trabajo cotidiano y que se exhiben casos como el de Rubén Espinosa (fotoperiodista de Proceso y colaborador de Cuartoscuro), y si esto está generando la construcción de puentes solidarios en el gremio, en la defensa de sus derechos humanos y laborales, que “sí veo esfuerzos de algunas organizaciones”.

“Me parece importante, mucho muy importante pero es mucha la voluntad y pocos los recursos, poca organización. No alcanza para tanta muerte, para tantas amenazas. Y lo que se hace bien en un caso, se echa perder en otro, dan bandazos las organizaciones; creo que tiene que ver más con recursos que con voluntad. No hay recursos. No alcanza con lo que se cuenta, no alcanza para tanta fragilidad, tanta precariedad del periodismo en este país”.

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