El enigma de los 282 universitarios desparecidos

El enigma de los 282 universitarios desparecidos

Lo que los universitarios necesitan es información con perspectiva para poder exigir el cumplimiento de los compromisos de la patronal. Y en la actual coyuntura del emplazamiento a huelga hay dos de esas perspectivas: la patronal, ofrecida por el Rector Antonio Guzmán Fernández y sus aliados en el comité ejecutivo del Spauaz, y la sindical, vindicada de manera aislada y desarticulada por varios docentes. Se puede argumentar, lo que haremos a continuación, que la información proporcionada por la Rectoría es insuficiente, mientras que la perspectiva que sobre ella monta es confusa. Insuficiente porque asume que el presupuesto universitario se reduce al presupuesto ordinario, aunque la Ley Orgánica de la UAZ estipula que el presupuesto de ingresos se integra con “toda clase de ingresos extraordinarios” (17-XI), ingresos de los que la patronal no ha dado, ni dará, información detallada porque niega que sean relevantes. La opacidad respecto a los ingresos extraordinarios, que incluyen los propios, domina la discusión, por lo que no es una discusión en lo absoluto. Por otro lado la información es confusa porque los datos que ofrece son contradictorios con los ofrecidos por otras administraciones. Así que, o bien Guzmán miente, o mintieron sus predecesores o todos mienten. Baste un ejemplo para ilustrar este punto. Durante las reuniones de conciliación con la administración de Armando Silva Cháirez de fines del año 2013, se proporcionó a los miembros de la Coordinadora de Delegados del Spauaz información numérica relativa a los siguientes rubros: 1.- Crecimiento de la matrícula escolar de todos los ciclos desde 2000 hasta 2013, 2.- La serie temporal de contrataciones de personal académico por ciclo rectoral, 3.- Datos sobre la cobertura del subsidio ordinario, 4.- Costo por alumno por Unidad y programa académicos. El Rector Guzmán, en reuniones recientes con el Spauaz (emplazamiento 2016), ofreció datos sobre: 1.-Subsidio ordinario 2017, junto a un desglose (en el que desliga del salario prestaciones que están contractualmente ligas a él) de su aplicación por conceptos, 2.- Una tabla de los académicos que ingresaron a la UAZ por administración rectoral, 3.- Tablas con los egresos estimados por sectores universitarios, 4.- Calendario de ministraciones del subsidio ordinario para 2017. Nos centraremos en el punto (2) de contrataciones de personal académico por administración rectoral. Primero los datos globales. 1.- De acuerdo a Silva Cháirez para diciembre de 2013 la UAZ contaba con 3175 académicos contratados históricamente, 2.- de acuerdo a Guzmán el número de académicos contratados históricamente  es, a fines de 2016, de 2893. Una diferencia de 282 académicos. Debido a que son datos históricos, es decir, datos relativos a contrataciones realizadas en el pasado, lo razonable es que no deberían de cambiar. Pero lo hacen. Cuando vamos a los datos desglosados por administración rectoral vemos los cambios. De acuerdo a Silva durante la administración de Domínguez Garay ingresaron 963, pero de acuerdo a Guzmán fueron 868. Una diferencia de 95 docentes. Se puede adelantar la hipótesis que, debido a la mala relación de Silva con Domínguez los datos de esa administración en particular fueron inflados en su perjuicio. Pero si ello es así resulta también plausible que Guzmán, aliado de Domínguez, deflacionó los datos en su beneficio. No hay manera de probar ninguna de las hipótesis porque no se cuenta con fuentes independientes de datos relativos a contrataciones debido a que el Spauaz no ha hecho su trabajo: depende ideológicamente de la Rectoría. Por tanto la actitud sindicalista no es tratar de vindicar al rector favorito de alguien, sino que se deben rechazar los datos de la rectoría en bloque y construir los propios porque, después de todo, la contratación de personal académico es bilateral y esos datos deberían estar en el Spauaz. Pero no los tiene, así que asume el papel de propagandista del presente rector, mientras que con el anterior se negó sistemáticamente a repartir la información que proporcionaba. La relación bilateral está reducida a relación de subordinación. Por lo anterior podemos concluir que la Rectoría engaña deliberadamente a los universitarios con la complicidad del comité ejecutivo del Spauaz, lo que indica que en la presente coyuntura ese comité, por conducto del secretario general, actuará en beneficio de la patronal. Por lo que después de repartir la mentirosa información de la Rectoría promoverá que no hay condiciones para la huelga, con lo que “dará aire” a una administración asfixiada por la incompetencia. La Rectoría ya volvió a incurrir en robo a los docentes al no pagar las cuotas al ISSSTE, dejó de pagar los impuestos y debe primas desde noviembre. La apuesta política evidente del grupo Universidad es atravesar la coyuntura del emplazamiento a huelga pagando lo que pueda y trasladando el problema para después. Desactivados los docentes ahora sí la Rectoría implementará las medidas “dolorosas pero necesarias” de una reestructuración que deteriorará aún más las condiciones laborales con la venia de un comité ejecutivo derrotado. Poder siquiera negociar esas medidas requiere de una huelga, de otra manera su implementación será lo que ya es: autoritarismo. Se requiere de la unidad de los universitarios alrededor de sus derechos, no de figuras o grupos de intereses. ■

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