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De conflictos y artimañas

De conflictos y artimañas

Esos fueron los días de conflictos, artimañas, desdoblamientos, amenazas, manifestaciones, si no de resistencia, sí por gusto de volverse a ver después de muchos años. Tiempos también de cofres con doble fondo o desfondados, de los que, ahora, sin llenarse nunca, y ni mucho, ni poco, por ello escurría la medianía, en la que todos los gatos son pardos, y ni se nota si de veas son gatos o maxi ratas desarrolladas en un mundo, grande o pequeño, pero sin opciones mayores ¿qué seguir siendo o representando ser el desván o patio trasero del imperio? Uno en el cual el grotesco Trump, se vale de artimañas para gobernar sin mayor compromiso que consigo mismo y su multi asesor quasi adolescente al que carga como amuleto o al revés, su notoria juventud carga con él y sus compromisos de altos vuelos políticos, con nintendo o sin él, lo mismo da, cuando se demuestra al mundo lo pequeño que éste puede ser (el mundo) para semejantes huéspedes de la Casa a Blanca y su patrimonio de millones de dólares, fortalecidos por el aparato bélico, nuclear o no, pero estratégico; tanto, que, en efecto, se dieron el lujo de, con él, “picar la cresta”, al arribar a terrenos del mismo Bin Laden, sólo para que viera la osadía del hoy, según él, “prohombre” al frente del estado, uno clave, por o para el control o el descontrol mundial y no de otra cosa sino del capital mundial, hoy NEOliberal, ¿o ya post…?

Entre todo eso vagaba mi mente y cuando menos acordé, oscureció y estaba en un sofá de un piso hospitalario, cuando me alerté al escuchar un nombre: ¡Laaaady Gaaaga! Y antes o después, entre tonos azules, capté la escena donde entregaron el SUPER tazón del año y todo eso, ni poquito le interesó a Kalel, personaje sonriente, más bien, interesado u ocupado en estrellar una y otra vez, con todas sus fuerzas contra el piso o lo que fuera, a su héroe del momento, un muñeco rojo que parecía Flash, sin asegurar lo fuera, por su inutilidad para zafarse de tan reiterados y fuertes golpes contra el piso. Aunque, eso sí, tenía algo a su favor resistía y resistió mientras duró la función relativa al lapso que dura visitar a un médico (relatividad del tiempo) y solicitarle atención para un problema propio de su especialidad, de la que él mismo era un éxito “palpable”, evidente, pues, de sobrevida. Tan sólo fui como compañía y espectador. Ya en casa, no acerté, ni a encontrar el canal del SUPER tazón y dejé las cosas por la paz, preocupado hasta pasada la medianoche por un asunto nada sencillo que me corroía la poca imaginación activa en ese momento, sobre qué escribir al día siguiente, algo que fuera de interés para los lectores o navegadores, en quienes hay que confiar, hagan miles de entradas, para desquitar subir las colaboraciones de todos, como diverso y complejo obsequio para quien quiera, a una red que, con democracia biteana o sin ella, admite se suban los textos y con generosidad, queden expuestos para los lectores o navegadores, no de otra cosa que del infinito, en cuanto a las múltiples posibilidades de concreción, de imágenes o de ideas. Kosik, si mal no recuerdo, era un buen tipo.

Otro momento de la semana anterior, que dura en el imaginario, fue aquella manifestación del colorido político y social que rebasó los marcos del FPZ, con su decisión hecha pública de ese modo, de demandar, exigir, poner un alto a los gasolinazos, como nueva forma posmoderna del peñanietismo para hacerse notar, no como otra cosa distinta a ser como perpetradores, los fieles sucesores de un neoliberalismo que insiste en acabarse lo que aún quede de Patria y hace a la gente exigir: ¡Alto al gasolinazo! O  demandar: ¡No más gasolinazos! Sólo que la decadencia neoliberal, música de réquiem, asumida por Peña Nieto, le suena a gloria, por querer ser en la historia, el último presidente neoliberal del salinismo. Y nótese, la forma suave y pacífica en que AMLO mueve sus aspiraciones y partido Morena, hasta ahorita sin estridencias, sino con modulaciones, por aquí o por allá, pero tejiendo, ¿redes de poder, todavía? ¿Escenarios para una sucesión en la mira, propia o no, pero posible?

Mientras tanto, en la UAZ, se imaginan formas de recuperación académica y política, aunque queda pendiente si se va o no a convocar a un foro o al evento que los universitarios gusten para abordar con toda la amplitud y profundidad posible la problemática universitaria,  centralmente, la académica, de manera que se pueda trasponer cualquier grillete formal oficial que no tenga ese carácter: académico y un futuro que aporte las generaciones que tendrán sobre sí la opción de la innovación y el cambio, académico y político, universitario y estatal.  Sin incluir el entorno, no se podrá avanzar, en concreto y vaya que falta lograr múltiples concreciones, con las cuales confrontar hasta el terror Trump. ■

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