A 100 años de la Constitución de 1917, recordamos la grandeza de Francisco García Salinas plasmada en sus Reflexiones sobre el Acta Constitutiva de 1823 (1/2)

A 100 años de la Constitución de 1917, recordamos la grandeza de Francisco García Salinas plasmada en sus Reflexiones sobre el Acta Constitutiva de 1823  (1/2)

■ El Mirador de Heródoto

“…pero yo que creo necesario modificar algunos artículos y que deseo corresponder a la invitación que hizo la comisión por uno de sus dignos miembros, me propongo extender las reflexiones que me ocurran análogas a aquel objeto, seguro de que si son fundadas no pueden haberse escapado a la penetración de la comisión, y que solo la premura del tiempo, o el deseo de conciliar opiniones diversas me han presentado la ocasión de extenderlas”.

Francisco García Salinas. Fundador de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

La Constitución en México es la norma fundamental establecida para regir jurídicamente al país, fijar los límites entre los poderes de la federación, sustentar las bases para el gobierno y la organización de las instituciones, y en su calidad de pacto supremo de la sociedad, decretar los derechos y deberes del pueblo.

La Constitución Política de las Estados Unidos Mexicanos vigente, fue promulgada hace justamente cien años, el 5 de febrero de 1917. Según Enrique Jorge González, “…la Constitución de 1917 es la Revolución institucionalizada. De otra manera, la Revolución hubiera quedado en la historia únicamente como un hecho de sangre.” En su texto cristalizaron las esperanzas de redención de la mayoritaria población en pobreza extrema y se formuló un nuevo esquema normativo para el ejercicio del poder público. A partir de su aplicación surgió la clase media, la economía rural transitó a la industrialización urbana, se elevó la expectativa de salud y de  vida, el acceso a la educación pública permitió ascensos en la escala social, entre otros beneficios sociales.

Desafortunadamente para el pueblo, la Constitución de 1917 con el paso del tiempo perdió su esencia original, ya que ha sido modificada más de seiscientas veces, abandonando con ello múltiples logros sociales establecidos, por ejemplo, en los artículos 3, 7, 27, 123, y 130.  A consecuencia de lo anterior han disminuido soportes para la educación pública, la tenencia de la tierra, los derechos laborales, y otros. Las reformas estructurales de este sexenio han colocado al país en total dependencia del capital privado, tal como ocurría en el México anterior a la Revolución. El petróleo que fue nuestro ahora lo aprovechan empresas trasnacionales, en tanto que para los mexicanos solo quedan las  sobras.

Cabe hacer notar que México ha tenido varias constituciones. Son esbozos de la misma: los Sentimientos de la Nación (1813), postulados por José María Morelos y Pavón, que cristalizaron en la Constitución de Apatzingán o Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana, de 1814, que fue elaborada con la participación del doctor José María Cos, ilustre zacatecano.

Considerada madre de la Constitución actual, está el Acta Constitutiva de la Federación y la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos,  de 1824, en cuya forja fue protagonista Francisco García Salinas, creador de la institución de educación superior que ha evolucionado hasta convertirse en la presente  Universidad Autónoma de Zacatecas.

Dado que el rectorado de la UAZ 2016-2020 presidido por Antonio Guzmán Fernández está fomentando el sentido de  identidad, unidad, lealtad y orgullo de pertenencia institucionales, a través de patrones de honestidad, creatividad y cultura de la participación en la solución de la problemática social, qué mejor modelo a seguir que la obra del “Padre del Federalismo”, “Gobernante Modelo”, entre otros calificativos que se le han asignado al zacatecano Francisco García Salinas (1786-1841). De ahí la importancia de difundir su magna obra.

En esta ocasión haré referencia únicamente a sus aportes sustantivos en la conformación de la Constitución de 1824 en la que por primera vez se declara el ejercicio absoluto de la soberanía y la autodeterminación nacionales.

De manera esquemática señalaré el contexto histórico en el que surgió. Agustín de Iturbide proclamó la independencia de México en 1821. Por decreto de febrero de 1822 se instaló un Congreso Constituyente. De inmediato se inició la lucha entre monárquicos y republicanos. De allí emergió el Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide. Después de su derrocamiento, los titulares del gobierno provisional convocaron a un nuevo Congreso Constituyente que se instaló en noviembre de 1823.

Dentro del mencionado Congreso se observaron dos tendencias ideológicas: la centralista, que establece el poder en un solo órgano que controla todas las decisiones políticas del país, -en los 300 años del México colonial prevaleció el centralismo-, y la corriente federalista, como la actual, en donde se reconoce la soberanía de los estados, pero se cuenta con mecanismos de coordinación para asuntos de la República como un todo.

En la próxima emisión de este espacio periodístico continuaré la exposición del tema iniciado.

Mientras tanto, a modo de adelanto, señalo que Francisco García Salinas vivió en una época de transición social, que recién había dejado atrás los resabios coloniales y en su calidad de Diputado al Congreso Constituyente General de la República en 1823, representando a Zacatecas, a través del documento denominado “Reflexiones sobre el Acta Constitutiva” aportó propuestas que fueron retomadas en la primera Constitución Federal de México.

Francisco García Salinas no solo es ejemplo a seguir por los universitarios, sino también por los gobernantes y legisladores.

Así se observa el mundo desde El Mirador de Heródoto. ■

 

*Docente investigador de la UAZ

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