¡Pobre Trump, pobre EUA, pobre mundo!

¡Pobre Trump, pobre EUA, pobre mundo!

La pobreza de ideas y comprensión de Trump indican que el poder, más allá de la fascinación por su ejercicio, le devana el seso. Tanta fuerza aparenta ese pobre rico que su mueca de risa pararía el corazón a cualquiera, pero  no se vale traumatizarse ante él. ¿Por ello?,  Peña Nieto, presidente de México, emitió cinco “principios que guiarán la negociación con el gobierno de los EUA”, en espera expectativa de que el troglodita Trump, recuerde estar en un mundo civilizado, también pleno de sentimientos y no en un mercado salvaje, donde rifa el poder del más fuerte y el tiempo de indios y vaqueros, en vital disputa territorial, desfavorable a los indios, por las armas de hierro y pólvora, son cosa del pasado.  Quienes arribaban a tan inmenso territorio, lo “limpiaron” de las etnias originales, perdedoras ante los recién llegados pues su civilización no disponía de avances técnicos similares, ni económicos ni militares, para enfrentar con éxito la expulsión hacia tierras cada vez más lejanas, algunas inhóspitas; áreas luego arrebatadas y cercenadas al territorio que fue México y hoy son frontera con emporios económicos, petroleros, industriales o comerciales, aunque también culturales y sociales.

Eso pareciera no existir para el ricacho, Trump, quien hace gala de un populismo “recargado” y su autoritarismo goza de buena salud, en una sociedad, cultura y civilización, más grandes y complejas que él, requeridas de fortalecer sus múltiples desarrollos para enfrentar con éxito sus problemas y seguir siendo ricas en todo. ¿Qué pasó a la inteligencia del Sr. Trump, para ordenar, en plena era postmoderna, un MURO que ya existe para contener el tránsito en la frontera con México y sin impedir un flujo humano, de un modo u otro, aprovechado por los EUA. Ese muro, no eleva a Trump, como las pirámides de Egipto a sus faraones y al morir, los resguardaban. El muro, Trump, lo sabe, ya existe en gran parte de la frontera, ordenar su construcción es para que Trump represente, una vez más, el juego del gato y el ratón, aunque ninguno de los dos “animales” supera su “animalidad”, juego al que México, por la animalidad como contenido político, se niega a representar, y así desnuda o evidencia la agresividad y ambición por gloria fácil del Sr. Trump, presidente de los EUA para desgracia de muchos de sus connacionales, ¿lo reelegirán?

Por supuesto, no todo mundo va a apoyar a México contra la bestialidad de Trump; quien, ¿para convencer? se hace presente hasta en escenarios “bélicos” lejanos territorialmente de EUA, pero no de sus fuerzas armadas, como son los dominios de Al Quaeda y Trump, acaba de mostrar, están al alcance de su fuerza aérea. No obstante su belicosidad, mal haría Trump si olvida lo sucedido en Irak y Vietnam. Violencia y locura bélicas que parecían sin fin, así fuera atroz, arrojar napalm (fuego líquido) sobre una población civil que aprendió a vivir bajo su territorio, para defenderse y movilizar su ataque. Pueblo y ejército escaso en número, cuyas armas fueron la inteligencia y la naturaleza para diezmar en la lucha al enemigo, para luego desaparecer como si se los tragara la tierra, táctica que los mantenía vivos y activos en lucha por su territorio, hasta triunfar. Las ganancias en esa guerra para EUA, fueron lamentables. El gran negocio bélico de las trasnacionales, allí no funcionó como garantía de triunfo, al contrario, se consiguió una gran pérdida y una condena mundial por incendiar poblaciones y civiles con napalm, fuego líquido que envolvía y consumía el cuerpo, de soldados o civiles, hombres, mujeres o niños: el horror.

¡Aguas, gobierno y pueblo de México, ojalá no sea preso de locura el sr. Trump y convierta a México en ratonera, mientras termina un muro que en gran parte ya existe y ha sido inoperante para contener un incesante movimiento poblacional en búsqueda, de trabajo para mejorar sus condiciones de vida, en sus lugares de origen, cuya tradición y cultura portan, más de la allá adquirida; eso les permite pervivir y asentarse, en medios extraños, sin perder su origen, se fortalecen con los incrementos sociales, económicos y culturales, adquiridos, de todo tipo, al grado de existir graduados con altos estudios y trabajos complejos, o sencillos paisanos que aprenden inglés y computación en centros sociales creados por sus clubes para adquirir o fortalecer su capacitación, antesala para un mejor desempeño en aquella exigente, cultura, sociedad y economía.

Allá, como aquí, a cada momento asoman los límites hasta de miseria, propios de un modo de vida americano que a veces, sin remedio, se corrompe. Si eso no lo vio Trump, antes de despotricar contra México, debería de aprender algo fundante: los muros más terribles de todos se tienen en la propia mente. Por insuficiencias propias de cada uno, cualquiera necesita pensar y consultar antes de decidir, más obligado está Trump, investido como estadista, habiendo decidido, vuelve a consultar al respectivo equipo (o esfera política y de inteligencia gubernamental) según el tema y la trascendencia de cualquier decisión “estatal tomada” antes de hacerla pública. Si el gobernante no se contiene e individualiza un poder político, público y mundial, como el del Gobierno de los EUA, por seguridad de los EUA, él mismo debe convocar a que públicamente y por el bien de USA, le (im)pongan límites políticos – constitucionales para evitar se comporte como estrellita de TV o niño GRANDE, con “juguete” nuevo: la Presidencia de USA. Si por jugar inscribió el tema del MURO, vea las consecuencias, el juego termina para su gobierno, no para los EUA, CON INSTANCIAS para contener a su Presidente y hacer ver que no tiene poder absoluto, sino relativo a la totalidad del bien o el mal estar en los EUA, un equilibrio inestable, clave para descifrar cada evento y decisión estratégica. (Je, je, Videgaray, anuncia diversificación comercial: AL, Europa, Asia. Tenía razón el Contralmirante Santos Kamal.) ■

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