Problemas con la lectura

Problemas con la lectura

La Gualdra 277 / Promoción de la lectura

Es lugar común, y hasta tema de mofa, que el ir a consulta médica a los servicios de salud pública implica volver con diclofenaco o paracetamol en la bolsa. De pronto todos los padecimientos pueden ser tratados o combatidos por estos dos medicamentos. Algo similar, aunque en sentido contrario, sucede con la lectura. El hecho de que esta práctica no sea llevada a cabo por un gran sector de la población mexicana trae consigo infinidad de consecuencias, las cuales se reflejan, primordialmente, en el ámbito escolar. Los indicadores de evaluaciones estandarizadas escandalizan a la sociedad cada que se dan a conocer.

Resulta recurrente que a las bibliotecas públicas y salas de lectura acudan madres, y padres, de familia desesperados porque sus hijos tienen “problemas de lectura”. ¿Cuáles son esos problemas?, ¿obedecen a causas cognitivas, pedagógica, familiares, emocionales, sociales, culturales, económicas? Recapitulando algunos casos que he tenido oportunidad de conocer, identifico –al menos- cuatro grandes categorías de este tipo de problemas. Pero también que todos se quieren solucionar con una misma receta abstracta y paradójica: leer. Como lo mencioné en alguna colaboración en este mismo espacio, los padres y madres de familia que referí líneas arriba tienen en común que tampoco leen.

Pero vayamos a la escuela, porque se supone que ahí es donde se identifican y expresan con mayor frecuencia los “problemas”. La primera categoría tiene que ver con el acto de decodificar, de asignar un sonido a una grafía. Muchos de nosotros aprendimos a hacerlo con el método silábico. Años después se descubriría que dicha metodología no abonaba a la comprensión lectora. Es decir, si al leer construimos imágenes mentales en función de la palabra, ¿cuáles imágenes construimos con una sílaba? Piense en la palabra “perro”. En su mente hay la imagen de un can (no de un elefante), ¿cuál imagen crea con “pe”?, ¿y con “rro”?

Una segunda categoría estaría dada por esa incapacidad de construir las imágenes mencionadas. Aquí tienen gran peso los conocimientos escolares y del mundo, además de la historia de vida. Alguien puede decodificar a la perfección la siguiente microficción: “Penélope nictálope de noche tejo redes para atrapar un cíclope”. He realizado este ejercicio en múltiples ocasiones y los resultados son muy similares al preguntar ¿qué vieron?: Una araña; a Penélope tejiendo; una mujer que pesca. Sin duda la dificultad estriba en la palabra “nictálope”. Si no vamos a un diccionario o preguntamos a alguien, es muy complicado crear esa imagen. Lo mismo sucede con otras palabras, para algunos más familiares.

Un tercer grupo está dado por el desconocimiento de la utilidad de los elementos paratextuales, de técnica de exploración del texto, de la incapacidad de realizar una lectura crítica (porque no fueron enseñados). Finalmente, un último grupo está conformado por todas aquellas circunstancias del lector. Estas últimas inciden en el proceso lector, pero también habría que enseñar cómo la lectura puede ser un paliativo, un apoyo, una catapulta en momentos de adversidad.

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-277

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