Ex director de Humanidades facturó a cargo de la UAZ desde desayunos hasta ropa interior

■ Entre 2009 y 2010 facturó a la institución boxers, pantalones, camisas y calcetines

■ Según la Rectoría, es probable que varias de las compras no hayan sido validadas

Mientras ocupó la dirección de la Unidad Académica de Estudios de las Humanidades y las Artes, Víctor Manuel Chávez Ríos facturó a cargo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) desde ropa interior, diamantina, y paliacates, hasta desayunos en establecimientos de menudo.

De acuerdo con documentos a los que tuvo acceso La Jornada Zacatecas, entre 2009 y 2010, el ex director facturó a la institución boxers, chalecos, pantalones, camisas y calcetines que adquirió en una famosa cadena comercial. Tan sólo esa compra tuvo un valor de mil 270 pesos.

En otra factura se exhibe que el ex funcionario universitario compró paliacates, diamantina, plástico y listón satín, ello en un establecimiento que vende telas y diversos productos para el hogar.

De igual forma facturó tarjetas de prepago de telefonía celular e incluso viajes de escombro que, en caso de haberse realizado en las instalaciones de la Universidad, debió ser responsabilidad de la coordinación de Infraestructura, no de la dirección de la unidad académica.

Otra factura que tiene como fecha el 14 de marzo de 2011, Chávez Ríos facturó tres latas de gas, una válvula para lata de gas, tres barras de soldadura y una tuerca ¼, los cuales adquirió en una refaccionaria.

De acuerdo a la documentación, el ex director muestra su predilección por los antojitos mexicanos al facturar desayunos en establecimientos de menudo o en restaurantes típicos en el centro de la ciudad e incluso en otros estados, específicamente en el restaurante del hotel Quinta del Rey, en el Estado de México.

Por último, otras facturas que solicitó el también ex coordinador del área de Humanidades de la Universidad, a nombre de la UAZ, refieren a varias compras de productos higiénicos, jugos, refrescos, té y otras bebidas.

Según información de la Rectoría de la UAZ, varias de las facturas pudieron haber sido para justificar gastos del Programa Integral de Fortalecimiento Institucional (PIFI), por lo que es probable que no hayan sido validadas.

Por otra parte, La Jornada Zacatecas también tuvo acceso al Informe sobre la auditoría practicada a la administración 1994-2000 en el Sindicato de Trabajadores (Stuaz), en el que se revela que el responsable en ese momento de la Caja de Ahorro, Juan Martín Lara Covarrubias, desfalcó gran cantidad de recursos del gremio.

Al ocupar la dirección de la Unidad Académica de Estudios de las Humanidades y las Artes, Chávez Ríos designó a Lara Covarrubias como contador de la misma y, según fuentes consultadas, lo incorporó al padrón de profesores, lo cual fue desmentido por la Rectoría asegurando que sólo cuenta con un puesto administrativo.

El informe realizado por Saucedo Venegas y Cía Instituto de Capacitación en Alta Dirección Empresarial, señala que entre 1994 y 2000, en la Caja de Ahorro del Stuaz se encontraron “graves irregularidades”, tales como carencia de registros contables reales y completos, y la alteración de algunos cheques que se cobraron por cantidades mayores a las manifestadas en las copias que estaban en poder de la caja.

“La cantidad cobrada demás, en los cheques alterados, asciende aproximadamente a 104 mil pesos sin poder precisar este importe en virtud a que no encontramos las copias ni registros de los cheques número 3378, 4864m 4899 t 5014m y sí aparecen cobrados en el banco por las cantidades de 4 mil, 6 mil 500, 10 mil y 6 mil pesos respectivamente, indica el informe.

Al respecto, el documento señala que “las personas que aparecen como responsables de estos ilícitos, según datos que aparecen al reverso de los cheques originales en poder del banco, son los señores Juan Martín Lara Covarrubias y Gerardo Fernández López”.

Otra irregularidad refiere a que la Caja de Ahorro a cargo del ex funcionario sindical y trabajador adscrito a la Unidad Académica de Estudios de las Humanidades y las Artes, otorgó préstamos sin que le fueran registrados a los beneficiarios, lo que significa que nunca los pagaron.

Respecto a las facturas de Chávez Ríos, el secretario general de la UAZ, Rubén Ibarra Reyes, aseguró que después de siete años los mecanismos de vigilancia y buen ejercicio de los recursos ha mejorado tanto al interior de la Universidad, como en los organismos que asignan recursos a través de programas como el PIFI.

La posibilidad que en el pasado algunos directores incurrieron en algunos vicios, dijo, es algo que “no lo descarto pero tampoco puedo decir que sí la hubo porque no lo sé, además que no estoy aquí para defender a nadie, sino para que en esta administración haya transparencia y responsabilidad en el manejo de los recursos”.

“El ejercicio de recursos que provienen de esos programas se etiquetan a productos específicos y entonces cada vez es más complicado justificarlo, porque los mecanismos de control son más eficaces y más severos.

Según expuso, esos proyectos tienen que ver con actividades de los cuerpos académicos, invitación de profesores externos o bienes que se adquieren, por lo que hay controles para verificar que el dinero se haya destinado precisamente para ello.

Ibarra Reyes señaló que la Universidad tiene mecanismos de control propios para vigilar el ejercicio de los recursos, por lo que es probable que las facturas de Chávez Ríos no hayan sido validadas “porque el primer filtro es la institución y cuando pasa algo que no es compatible con la aprobación del recurso, aquí mismo se detiene ese procedimiento”.

Opinó que la transparencia y la rendición de cuentas es un principio que parte fundamentalmente de la convicción
personal de cada funcionario o servidor público independientemente de que haya una normatividad que lo obligue.

En la actual administración rectoral de la UAZ, iniciada en septiembre del año pasado, aseguró que se ha avanzado en la sensibilización de los funcionarios y los directores de las unidades académicas para la aplicación de las normas en ese sentido.

“Esta crisis por la que atraviesan las universidades públicas, en particular la UAZ, nos obliga a que transparentemos de manera eficiente el uso de los recursos, y no sólo eso, sino que además lo apliquemos de manera debida”, expresó Ibarra Reyes..

El secretario general de la UAZ aseguró que todos los funcionarios y directores de la actual administración están convencidos que la única forma de abatir los rezagos institucionales y estructurales es integrarse en esa lógica de transparencia.

En ese sentido, recordó que las unidades académicas recaudan recursos por concepto de cuotas escolares, y todos estos ingresan a cuentas bancarias controladas por la propia Universidad, por lo que una forma de control real sería que todo el dinero ingresara a una sola cuenta.

Aunado a ello es importante la ética de cada uno de los directores y que asuman la responsabilidad en ese sentido, porque lo recaudado mediante cuotas es para el funcionamiento cotidiano de las instalaciones, ya sea para la compra de insumos o para realizar actividades académicas.

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