Frente a Trump, la sustitución de importaciones

Frente a Trump, la sustitución de importaciones

El nuevo presidente de Estados Unidos anuncia (prácticamente) que no habrá libertad de comercio, ni esperará a que el dogma liberal anunciado desde 1776 surta efectos positivos a su país. Sino que tomará las decisiones que a sus intereses convengan. En otras palabras: no habrá reglas objetivas a las cuales ceñirá su conducta, sino que su comportamiento será errático o contingente y dependerá del cálculo de los intereses de EEUU en cada momento. Actuar de esta manera supone que no se podrá confiar en tratados o convenios, o en el propio derecho internacional, porque actuará desde una estructura de fuerza. En el caso (por ejemplo) de las empresas automotrices hizo que se regresaran al territorio norteamericano por las amenazas que les profirió; es decir, por un acto de fuerza. Y cuando no haya forzamientos comerciales, deberemos esperar la acción militar. Por tanto, no podemos esperar que se logre una negociación del TLCAN donde los dos ganen y pierdan, según los diversos aspectos que se dan en cualquier tratado, sino que planteará sólo ganancias unilaterales a partir de forzamientos. Por ejemplo, si dependemos de semilla para cultivar alimentos, nos venderá el producto con un impuesto que contribuya a pagar el muro que ha prometido. Y así con otros productos. Cosas que para la mayoría de los mexicanos son inaceptables, pero que puede lograr dada la alta dependencia que tenemos con ese país. Amén de lo abyecto de nuestros gobernantes.

Así las cosas, la clave está en (ya) localizar los productos estratégicos de los cuales dependemos de EEUU e inmediatamente echar a andar las acciones para producirlos en suelo mexicano. Aquel dogma neoliberal estúpido de aplicar la teoría de las ventajas comparativas a productos estratégicos como alimentos y combustibles ya se está viendo su profunda atrocidad. Teorías e intereses de políticos formados por las universidades norteamericanas. En suma, inicia la lucha por la verdadera independencia, y para eso existe una estrategia económica creada en América Latina denominada “Sustitución de Importaciones”, que debe ir acompañada con una serie de medidas que eliminen la profunda desigualdad en que vivimos y el atraso en capacidades, porque se ocupa que el pueblo tenga capacidad de compra y competencias productivas orientadas a la innovación. Y para lograr esto último, se requiere modificar toda la política monetaria y hacendaria: quitar el dogma de la restricción monetaria para impulsar el despegue de las posibilidades de consumo de la gente, del gobierno y de los inversionistas. En suma, todas las medidas son contrarias al neoliberalismo, que nos ha hecho perder 30 años de la vida económica nacional.

La pregunta es, ¿quién lo hará? ¿Peña? ¡Claro que no! Los neoliberales son criaturas que no cambian, son más dogmáticos que un testigo de Jehová. Y además, sus estrategias (con las cuales se han hecho inmensamente ricos) no las abandonarán por motivos de interés, más que ideológicos. Así, ¿debemos esperar hasta el 2018 para eso? ¡No hay tiempo! Con ello, la situación obliga a la sociedad civil organizada en colectivos de productores y algunos gobiernos locales a emprender medidas de salvamento nacional. Del Gobierno Federal no podemos esperar nada, más que penalidades, como hijos históricos de Santa Anna que son. La auto-organización ciudadana será vital en este trance de la historia en que nos encontramos.

 P2 La Jornada Zacatecas CARTÓN

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