Dos actos de traición al pueblo zacatecano: Salaverna y la sección 201

Dos actos de traición al pueblo zacatecano: Salaverna y la sección 201

(Primera parte)

La vísperas de que inicie un nuevo capítulo anual de nuestras vidas, despertamos llenos de dudas ante los hechos canallas que se vienen presentando. Con la entrada en vigor de un modelo económico (neoliberal) a inicios de 1980, cuyas vertientes más flagrantes expresan la desregulación, liberalización, privatización económica, y concentración y centralización de capital, las ofensivas contra la naturaleza y la fuerza de trabajo se fueron incrementando paulatinamente.

El tema que nos atañe, referido a los problemas mineros, tanto en el ámbito laboral y social, como ambiental, ha cobrado mucha fuerza en los últimos 10 años. Existen diversos motivos que sustentan lo antes mencionado, desde la demanda global de materias primas, en especial de países como China, India, entre otros (Estados Unidos); o la crisis económica de 2008 que encontró en los metales, sobre todo los preciosos, una salida redituable para la inversión, hasta la propia escasez que contienen los recursos minerales no renovables, ya que esto incrementa las rentas que se obtienen de su extracción y comercialización.

Si a esto le sumamos los avances tecnológicos y la revitalización del modo de producción capitalista que tiene como avanzada su propia racionalidad que busca siempre la máxima ganancia por encima de todo, puedo sustentar el aumento de los conflictos entre empresas-gobierno y comunidades donde se depositan los yacimientos minerales. Pero la problemática, no gira solo en torno a la destrucción ambiental y la contaminación inminente que resguarda la nueva modalidad de extracción expresada en la minería a cielo abierto, aunado a estas problemáticas, se dinamizan nuevamente las tensiones entre capital-trabajo, contradicción inicial que sustenta la acumulación de capital.

Son dos vertientes las fuentes de extracción de riqueza del capital, que dicho sea de paso se ayuda de la fortaleza que el Estado le brinda desde la institucionalidad política para generar una gran acumulación de poder, y a la postre de capital. Bajo este contexto, si partimos de la idea de que detrás de los procesos de despojo de bienes naturales se centra la búsqueda de rentas y a su vez ganancias extraordinarias para continuar el ciclo del capital depredador, entenderemos un poco el panorama que se viene vertiendo en Zacatecas, respecto a problemáticas mineras, y que expresan dos actos de traición inminente al pueblo zacatecano.

En un primer plano esta lo referente a la disputa que se ha intensificado en Salaverna, comunidad del municipio de Mazapil. De una tensión histórica entre capital-trabajo, entre la población y las empresas que tutelaron la extracción, se pasó a una tensión entre capital-trabajo/comunidad, es decir, de mantener una constante explotación de la fuerza de trabajo como sustento central de la acumulación de capital, se pasó a un problema que incluye el despojo de las tierras que algunos pobladores lograron certificar como posesión. Esto, debido a que con la llegada de Carlos Slim como accionista mayoritario de la minera Tayahua, la lógica de extracción cambia, para este empresario es mucho mejor y más redituable en términos de costo-beneficio, extraer mineral a tajo a cielo abierto que de manera subterránea, por lo tanto era prioritario reubicar a la población.

Con esto como telón de fondo se vertieron muchos rumores, entre ellos la falla geológica natural que fue causante de la fractura del suelo y que dependencias como protección civil y la misma Secretaría de Gobernación tomaron como pretexto para consumar el despojo. Sin embargo, la fractura del suelo tiene como principal causa el acelerado proceso de barrenación a destajo que inculcó Slim, para así, lograr un convencimiento público y reubicar a la gente  para consagrar su objetivo de cambiar el uso de suelo y trabajar la mina a cielo abierto.

El pasado 23 de diciembre del año en curso, se cristalizó una primera etapa del plan macabro de este empresario, con el uso de la fuerza pública dieron inicio a un nuevo capítulo del desalojo forzado, así como en 2010, pero ahora con mayor intensidad se atentó contra la población y en especial contra la familia del líder ya fallecido Estanislao Mendoza +, arremetieron contra Lety y Doña Teresa Cárdenas (hija y esposa), tumbando gran parte de su casa. Intervinieron también en otras viviendas, con esto, claro está que el gobernador está contraviniendo su discurso de gobernar diferente, a Tello no le interesa el bienestar social de los de abajo, de los oprimidos, lo único que mueve a este personaje es la visión universal de la máxima ganancia, de la modernidad y el progreso, por encima de todo, incluso hasta de la vida.

Este es el primer acto de la traición hacia el pueblo, el desalojo forzado de una comunidad en resistencia desde hace más de 7 años. Ojalá ante el escenario sombrío que se vislumbra de sur a norte y de norte a sur en nuestro país, se dé un vuelco en la mirada y logremos construir una correlación de fuerza que permita el cambio ansiado que apuntala nuestra esperanza, a sabiendas de que este proceso es de un caminar lento. ■

 

*Estudiante del doctorado en Desarrollo Rural en la UAM-X. Correo [email protected]

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