El ocaso económico de la negra noche por venir

El ocaso económico de la negra noche por venir

■ Palíndromo

El final del año 2016 y el inicio de este 2017 ha resultado desconcertante y por momentos caóticos. Lo preocupante viendo en perspectiva es que el dólar caro y el gasolinazo son sólo el  ocaso de una negra noche por venir para los mexicanos, lo que redundará en la pérdida del poder adquisitivo y en una movilidad de efecto dominó hacia los niveles socioeconómicos inferiores, particularmente de la clase media baja, pobres y pobres extremos.

Si vemos la caída del precio del peso frente al dólar, los efectos se han dejado sentir de manera paulatina, con alza en las tasas de interés y en algunos productos, en cierta medida por los inventarios de las empresas y tiendas de autoservicios, que les permitió mantener los precios.

Sin embargo, se registrarán incrementos este año para los importadores de materias primas, para los productos de importación o con componentes importados, situación que ya se ha dejado sentir en la industria del juguete, por ejemplo.

Además si importamos de acuerdo a analistas 6 de cada 10 litros de gasolina, ante un tipo de cambio alto o si se incrementa pagaremos más por gasolina.

Un factor más es el aumento en el precio de la gasolina, el cual tendrá consecuencias inmediatas en una serie de productos y servicios, incluidos los de la canasta básica, por los costos asociados a su transportación.

El transporte público podrá mantener un precio pero tendrá que incrementar. En este sector ya se han dado cancelaciones de rutas para pasaje de la Ciudad de México a otras partes de la República. El impacto será para todos.

El incremento del gas LP afecta de manera directa la economía de las familias; el alza de la energía eléctrica para ciertos sectores como el comercial e industrial, que terminarán transfiriendo la factura al bolsillo de los mexicanos a través del incremento de sus productos o servicios.

Los desabastos de gasolina han mostrado la debilidad del abasto y distribución de combustible, lo que hace mella en la especulación y puede ser un factor que juegue constantemente en el incremento del precio.

Aunado a lo anterior, la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción habla de un incremento de un 12 por ciento en el costo de las obras lo que podría desincentivar este sector que impacta en un número importante de sectores.

Medidas de alto impacto negativo en el bienestar. El costo de la vida será más caro, habrá menor bienestar y se dará un incremento en la brecha de desigualdad, creando un círculo vicioso donde el  Gobierno tenga que incrementar las ayudas a los sectores más desprotegidos, es decir, no gasta en subsidiar la gasolina, pero su egreso se incrementará para atender el crecimiento de la población de pobres y pobres extremos, que surgirán producto del impacto de la escalada de precios.

Un elemento negativo más, es la dificultad que se tendrá con los Estados Unidos para el intercambio comercial. Donald Trump ha amagado con “sacar” a EU del TLCAN o en el mejor de los casos renegociarlo. A partir de esto se ha hablado de la necesidad de intensificar la búsqueda de nuevos mercados. La realidad es que buscar nuevos horizontes comerciales es una tarea cotidiana, no obstante, las dificultades radican en que también a nivel mundial se tiene saturación de los mercados, por lo que con dificultad México podrá abrir otros mercados que sustituyan las mermas en el intercambio de productos con Norteamérica.

Fortalecer el mercado interno. Ésta siempre será una opción necesaria y una apuesta de desarrollo para el país, que de igual forma debe ser una política económica permanente, sin embargo, ante la difícil perspectiva económica mundial la pregunta es ¿si el mercado interno mexicano puede soportar los desajustes del intercambio comercial con los EU? y ¿cuántos años se tardará en fortalecer el mercado interno?

Es decir, el mercado interno para crecer de manera sólida requiere de una base que difícilmente se puede establecer ante la pérdida del poder adquisitivo por el que los mexicanos atravesamos en estos momentos, agravado por los incrementos de precios.

México desde mediados de los años 80, erróneamente, le apostó todo al mercado externo como camino para el crecimiento económico y para ello se mudó a una estructura económica, institucional y burocrática en ese sentido; redireccionar el camino hacia el mercado interno de manera apresurada sólo provocaría un “naufragio” de la economía que agravaría la situación económica. Por ello, aunque la respuesta a largo plazo sea el mercado interno, de manera inmediata sólo sería un pequeño paliativo.

Un pieza más del rompecabezas, las medidas proteccionistas del presidente electo de Estados Unidos, Donald  Trump han empezado a preocupar en materia de inversión en México; ahí se tienen el caso de Ford que canceló una inversión por más de mil 600 millones de dólares en San Luis Potosí. Las amenazas de Trump están haciendo repensar a las empresas norteamericanas sus planes de expansión y con ello la inversión y generación de  empleo en México.

Y si todo lo anterior no fuera suficiente, la administración Peñista ha reducido toda la política exterior del Gobierno Mexicano a una relación bilateral con los Estados Unidos, con el nombramiento de Luis Videgaray como nuevo canciller.

Mientras estos elementos hacen presente una negra noche para la economía mexicana, nos leemos en la próxima colaboración de Palíndromo,  de izquierda a derecha y viceversa. ■

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