Salaverna: entre el “Milagro Negro”, la navidad y 2017

Salaverna: entre el “Milagro Negro”, la navidad y 2017

El 23 de diciembre los habitantes de Salaverna, en Mazapil, Zacatecas, vivieron una situación-límite, un operativo del gobierno estatal, de desalojo forzoso y demolición de edificios y casas de la comunidad,  para despejar el terreno, con el argumento pseudo-legal de proteger a los habitantes de posibles derrumbes que estaría por provocar una “falla geológica”. Motivo por el cual, la policía estatal, municipal, y ministerial, junto con protección civil, y funcionarios de dependencias estatales irrumpieron en la comunidad.

Para convencerlos, de que era una decisión inapelable, les mostraban fotografías del delegado de la comunidad y otras personas que se encontraban en Zacatecas, para hablar con las autoridades. Señalándoles que ellos, habían pactado -ya- con las autoridades -a espaldas de la comunidad-, y que por lo tanto, el desalojo y demolición eran inevitables.

Procedieron así, a cerrar los caminos de acceso al poblado, e iniciaron derribando la casa de una señora, en la entrada de la comunidad, con quien conversamos  seis días después, aún se advertían los efectos  del estado de shock que había padecido -mentiras, violencia y amenazas-, con todos sus muebles apilados debajo de unas láminas, enfrente de los escombros de lo que había sido su casa.

Lo mismo sucedió con las escuelas, la iglesia, y la agencia municipal. Y si no pudieron arrasar con las demás viviendas que quedan en pie, fue porque los pocos habitantes que estaban presentes, principalmente mujeres, resistieron. Y gracias, a la acción decidida de quienes pararon la circulación en pleno centro histórico de la capital, para denunciar el atropello, y exigir la inmediata suspensión de tan arbitrario e ilegal operativo.

Interesado en tener información directa. Me apunté a viajar en una caravana a Salaverna, para conocer la situación –apegándome a los hechos y a las evidencias-, escuchando a los propios habitantes y a los representantes de organizaciones que les han acompañado a lo largo de  una lucha que lleva ya varios años.

Escuché las razones que los propios habitantes nos dieron, de porque se resisten a salir de sus hogares. Están esperando y exigiendo un acuerdo justo, que respete tanto su apego a la tierra, como a sus formas de vida –incluyendo el tipo de viviendas vernáculas- donde tienen sus hogares.

Considerado -in situ-, al pie de esa serranía cubiertas de pinos, en medio del vasto y semidesértico territorio zacatecano, entre las fumarolas que brotan del interior de la mina, cuyos túneles se extienden por kilómetros, uno puede formarse una mejor idea del metabolismo minero extractivista, y se pueden comprender, perfectamente, otras razones, esgrimidas por los habitantes que aún resisten en Salaverna.

Razones de carácter ecológico, que los han llevado a convertirse en “protectores de la agua”, a cobrar conciencia de su patrimonio natural, y a defenderlo contra la acumulación por desposesión y el neoextractivismo (minero) desaforado, y todo el atroz e irreparable deterioro ecológico y social que dejan tras su paso.

La resolución 1993/77 de la Comisión de derechos Humanos de la ONU… “Afirma que la práctica de los desalojamientos forzosos constituye una violación grave de los derechos humanos, en particular del derecho a una vivienda adecuada”.

La Comisión de derechos Humanos del Estado de Zacatecas, se posicionó, con firmeza, contra las arbitrariedades cometidas por las autoridades, llamando al dialogo, y al acuerdo entre las partes. Si bien, también habrá que esperar los resultados de la investigación, y considerar las recomendaciones de la CDHEZ,- y otros organismos de derechos humanos-.

El “milagro negro”, mencionado en el título del artículo, hace referencia a la calificación del totalitarismo, que George Kateb formuló en un estudio sobre el pensamiento político de Hanna Arendt.

El totalitarismo en la Alemania nazi, (o en la Rusia estalinista) -hay que recordar-, ocurrió desafiando la ley de probabilidades, pero, parecidas creaciones políticas hetero-totalitarias se vislumbran en poderosas tendencias actualmente en curso. Debemos elucidarlas –y luchar para impedirlas- defendiendo los derechos -y las libertades- conquistadas con tantos sacrificios, por las generaciones que nos han precedido.

El desalojo forzoso y la demolición en Salaverna, -reconstruidos in situ, y no desde fuera- apuntan justo en ese sentido, por esa precisa razón, debemos “pararnos a pensar” lo allí sucedido.

Si bien, provocó –efectivamente- una reacción entre la población de repudio generalizado, por el nulo respeto a los derechos humanos, por toda la iniquidad exhibida, así como por ser cometida justo antes de la Noche Buena. Una amarga navidad planificada desde arriba. Pero, esa reacción no es suficiente, ante peligros aún mayores.

Hanna Arendt, -siendo de origen judío y la más importante pensadora política del siglo XX, dedicó su vida al proyecto de impedir un nuevo “Estado totalitario de naturaleza”. ¿Podremos retomar una de sus principales lecciones? Asumir que no es suficiente con limitarnos a conocer lo sucedido (en Salaverna), ir más allá y pensar -en profundidad- su significado… actuando -durante el 2017- en consecuencia. ■

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