La séptima decisión de Peña Nieto: la hasta ahora fallida reforma educativa

La séptima decisión de Peña Nieto: la hasta ahora fallida reforma educativa

En diciembre de 2012, Elba Esther Gordillo llegó al palacio nacional para escuchar el primer discurso de Enrique Peña Nieto como presidente, y uno de los últimos que ella escucharía como líder sindical. La séptima decisión de Peña, realizar la reforma educativa, hizo cimbrar a la maestra. El anuncio representó el inicio del intento de modificar el estatus quo del sistema educativo mexicano. Una iniciativa necesaria, que en papel parecía una buena idea pero que en la práctica se encuentra cerca del fracaso.

El primer paso de la reforma fue generar información sobre el sistema educativo mexicano. En 2013, el levantamiento del censo en escuelas vaticinó las complicaciones que esta iniciativa enfrentaría.

Cuando el Inegi intentó censar a las escuelas de México, la mayor resistencia se presentó en el sur del país. Más del 50 por ciento de las escuelas que se negaron a ser censadas se encuentran en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán. Desde entonces, esas entidades debieron de haber sido consideradas focos rojos con necesidades diferentes a las del resto de la República. Este lunes, miles de niños en esas entidades no pudieron empezar el ciclo escolar por el paro laboral que los maestros realizan, en parte, como respuesta a la evaluación a la que la reforma los intenta someter.  Sin duda, la evaluación es importante, pero entenderla como la parte central de la reforma ha resultado poco estratégico. El hacerlo, resultó en una confrontación directa entre el gobierno federal y el magisterio.

Víctima de sus propias alianzas, el estado permitió que el SNTE y la CNTE adquirieran un poder excesivo. Es asombroso que durante el censo en escuelas, 298,174 maestros no hayan podido ser localizados. Dada la fuerza sindical, era imposible no considerarlos como un actor fundamental al tratar de llevar a cabo una reforma de esta naturaleza. La SEP debió de haber sido más hábil al negociar con ellos. Desde un principio la reforma se hubiera podido enfocar en los contenidos y diseño del nuevo modelo educativo y en la mejora de la infraestructura de las escuelas más necesitadas. Esto, hubiera generado que la implementación de la reforma fuera menos abrupta.

Por un lado, la revisión del modelo educativo podría potencializar la calidad de la enseñanza. México fue el último lugar dentro de los países de la OCDE en la prueba PISA 2012. Los resultados de PISA 2015 están por ser publicados y resulta difícil pensar que presentarán algún progreso. Si la revisión y modificación del modelo educativo hubiera sido el pilar de la discusión de la reforma desde el inicio, junto con capacitaciones y evaluaciones graduales a los maestros sobre los nuevos contenidos, tal vez las cosas serían diferentes. Vale la pena preguntarse de que servirá contar con la evaluación de los maestros cuando la forma de aprender y los planes de estudio siguen siendo deficientes.

Por otro lado, pequeñas mejoras en infraestructura podrían rendir grandes frutos. En México solamente 39.4 por ciento de las escuelas tienen acceso a Internet (de acuerdo a datos del Inegi). Peor aún, 10 por ciento de las escuelas en México no cuentan con un pizarrón y 20 por ciento no tiene mobiliario para los maestros. En Zacatecas estos números son aún menores. En el estado, solamente 20 por ciento de las escuelas tienen acceso a la web y 18 por ciento cuentan con una línea telefónica. En el municipio de Mazapil, 60 por ciento no tienen muebles para que los niños se sienten y únicamente 4 por ciento tienen acceso a Internet.

La SEP asegura que a finales de septiembre se discutirá el nuevo modelo educativo y que se rehabilitarán 33 mil escuelas. Este empuje parece haber llegado tarde. El haber hecho de la evaluación la parte más importante de la reforma ha resultado en un error que pone en riesgo la formación de los estudiantes de educación básica, media y superior.

En su libro La Alternativa, Luis Villoro plantea que toda situación está sometida a dos opciones, aceptar lo que existe o el intento de transformarlo. Para él, la segunda opción representa una actitud disruptiva que trata de cambiar la realidad. Sin duda el punto siete de Peña, el que preocupó a Elba Esther, intentó cambiar la triste realidad de nuestro sistema educativo.

Mientras mucha de la atención de esta semana será dirigida al plagio que Peña realizó en su tesis, muy poca se dedicará al hecho de que la reforma que empezó hace casi cuatro años ha orillado a más niños a no poder iniciar clases. Hoy, el panorama es incierto; no sabemos si el intento de cambiar la realidad nos ha llevado a mejorar o a estar peor. No sabemos si fue la mejor alternativa.■

 

@rmuguerza

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