Terminaron los juegos olímpicos con mal sabor de boca de los mexicanos

Terminaron los juegos olímpicos con mal sabor de boca de los mexicanos

Han terminado, con mucho éxito, los juegos olímpicos de Rio de Janeiro. El mundo deportivo de Brasil debe estar muy satisfecho porque pudieron con el paquete no obstante los graves conflictos políticos existentes en su país. Lamentablemente, los muy modestos resultados de la delegación mexicana en términos de medallas obtenidas, 5 medallas en comparación de las 7 de Londres y las 9 de México 68. México tiene una población de 122 millones de habitantes y ocupa el undécimo lugar entre los países más poblados, y el decimocuarto lugar según el tamaño de su economía, pero en el medallero olímpico quedamos en el lugar 61, por debajo de otros países latinoamericanos con poblaciones y con inversiones económicas más pequeñas, como Granada, Colombia, Argentina y los casos especiales de Cuba y Brasil que encabezaron la región. Ese resultado, así como las tonterías y errores cometidos por el titular de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) han creado una percepción generalizada de que el deporte mexicano también requiere medidas de fondo que propicien la regeneración del sistema. Los valiosos ejemplos de la mayoría de los deportistas que lograron buenos resultados han aportado historias que hablan de las causas de fondo: corrupción, graves fallas administrativas y de concepción de las instituciones rectoras del deporte.

Hoy está más claro que nunca que debe elaborarse una política de Estado en la materia con el propósito de: Promover la práctica de las actividades físicas de manera que constituya parte de la cultura general de cada persona, propicie el aumento de los niveles de salud, esparcimiento y la adquisición de capacidades físicas como factor indispensable para la utilización óptima del tiempo libre y la elevación de la calidad de vida. Asegurar la articulación vertical y horizontal de los programas de actividades que promueve cada subsistema educativo, para incrementar la eficiencia en la utilización de la fuerza técnica, las instalaciones y los implementos disponibles bajo el principio de uso múltiple. Garantizar que todos los programas se diseñen de manera que fomenten la adquisición de los valores éticos y deportivos necesarios para unas sanas convivencia social y participación en las competencias. Proveer la formación de los cuadros pedagógicos necesarios, en correspondencia del desarrollo de la cultura física y el deporte, promoviendo su desarrollo científico-técnico como base para alcanzar niveles altos de eficiencia y conocimientos.

Es muy importante que en los debates en curso sobre la reforma educativa que se requiere se tenga presente la urgencia de iniciar de inmediato una gran campaña de actualización y perfeccionamiento de los maestros de educación física y de los entrenadores adscritos al sistema educativo, y asegurarse que el nuevo modelo que hoy se discute incluya la activación física y la creación de hábitos alimenticios que combatan la epidemia de obesidad y diabetes que afecta a millones de niños y jóvenes. Las autoridades municipales y educativas deben asegurar que se programen eventos deportivos todo el año (juegos escolares, infantiles, juveniles, de barrios, entre trabajadores, de distintas categorías) y que se cumplan los programas.

Los niños que muestren talentos especiales deben ser invitados a incorporarse a un programa para continuar su formación en una escuela con buenas instalaciones deportivas, con educación, alimentación, vivienda y preparación especializada, para que después pase a la etapa de perfeccionamiento y más adelante a la de alto rendimiento para que estudie y practique deporte, sin tener otro tipo de preocupaciones. Los deportistas de alto rendimiento deben recibir un salario mayor al del resto de los trabajadores y algunos estímulos extras, para que su dedicación a la práctica deportiva no implique sacrificio alguno de su aspiración a garantizar una vida digna a su familia, y que desarrollen sus proyectos de vida a largo plazo en el propio sistema deportivo.

Una reforma que como sociedad debemos exigir con mucha energía es la de la cobertura de los grandes medios de comunicación al conjunto de deportes olímpicos. Es abrumadora la ausencia de casi todos ellos provocada por la cobertura privilegiada que recibe el futbol, en particular los equipos propiedad de las grandes corporaciones mediáticas. Ese desdén es lo que explica que para la mayoría de los mexicanos los deportistas que integran la delegación olímpica son desconocidos. Y por ello es casi imposible que los medallistas mexicanos se conviertan en verdaderos héroes para nuestros niños y en ejemplos a seguir por millones de jóvenes que de los grandes medios de comunicación solo reciben invitaciones al consumismo y a la recreación como espectáculo estridente.

Desde mi punto de vista, es fundamental que los padres de familia mexicanos nos involucremos para que la traída y llevada reforma educativa no deje fuera la materia de la activación física masiva y la promoción de todas las disciplinas deportivas. El involucramiento de todos es la condición indispensable para que las cosas cambien en ese mundo fundamental para la formación de nuestros hijos y nietos, y para crear condiciones que propicien un mejor desempeño de nuestras representaciones nacionales en eventos internacionales como los juegos olímpicos.

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