Modernización social y administrativa

Modernización social y administrativa

(primera parte)

penas hace unos días viajé a la Ciudad de México a resolver algunos asuntos personales que no podían esperar, por lo que de un día para otro tomé la decisión de viajar en coche, en parte por el ahorro de dinero y por otro, porque me ha provocado una enorme molestia los actos de delincuencia que en los últimos meses se han presentado en los autobuses de líneas reconocidas en el país, me indignó mucho saber de asaltos y violaciones en la carretera México – Querétaro, me conmocionó la desfachatez e ineptitud de los responsables de tales compañías de transporte terrestre al momento de enfrentar las acusaciones de los agraviados y decidí no viajar más en el corto plazo en autobús en la medida de lo posible, debo acotar que viajar en coche no queda exento de padecer algún percance y viajé a riesgo y cuenta propia tras resolver un inconveniente que antes hubiese sido imposible de darle solución y debido a la evolución y modernización de la Administración pública de la CDMX pude concretar mi viaje, tal inconveniente era como es de esperarse el “hoy no circula” que en algunos casos aplica doble tras las contingencias ambientales, la urgencia de estar en la ciudad me hizo investigar cómo podía librar el obstáculo sin infringir la ley y la búsqueda me llevo a la red, fue en la página web del Gobierno de la Ciudad que pude tramitar un salvo conducto de 14 días ordinarios sin penalización por las placas del coche, en realidad me quedé  impactado, vinieron a mi mente los primeros recuerdos lucidos de finales de los noventa, cuando el Gobierno se denominaba Departamento de la Ciudad de México, convertido en un abominable, anquilosado y anacrónico sistema burocrático corrupto que se oponía a todo excepto cuando había dinero de por medio, para las autoridades el concepto de ciudadanos lo desconocían como al chino mandarín.

La CDMX ha vivido por fortuna a partir de los primeros años del nuevo milenio (tal vez, un poco antes), una constante evolución social, política y administrativa, así, en ese orden y haciendo sinergia es como las grandes cosas suceden (aunque suene a comercial), si uno de estos conceptos evolucionara sólo sin los otros dos, las cosas no serian iguales, incluso, dudo mucho que pudiera pasar, sostengo desde hace tiempo que la clase política de las sociedades es producto y ejemplo de las mismas, sin necesidad de caer en lugares comunes, es a todas luces fehaciente que cuando las sociedades se decantan por la cultura, las libertades y la ciudadanía, la clase política experimenta una gran presión que la hace entrar a la dinámica de la competencia por ganar mayoría en ese mercado electoral por medio de propuestas de avanzada, y por otro lado, la misma clase política ahora en su papel de gobernantes implementan políticas sociales progresistas para no quedarse atrás, de tal manera que se crea un trinomio inercial sin parangón.

La capital del país experimenta constantemente repuntes de violencia, no todo es miel sobre hojuelas, sin embargo, representa un modelo virtuoso que debiese replicar cuando menos en las ciudades más grandes del país, y es que no han descubierto el hilo negro, solamente han hecho uso de las herramientas que la propia ley contempla en los apartados de ciudadanía participativa y han dejado que la gente lleve la iniciativa de lo que se debe de hacer en la ciudad, para donde deben ir dirigidos las políticas públicas y los presupuestos y programas y en este caso, esta generación de capitalinos se ha inclinado por las libertades, fiel a lo que pasa en otras grandes capitales mundiales la tendencia es progresista y a mí en lo personal me parece genial, no se trata de partidos políticos ni de políticos populares, el círculo virtuoso al que me refiero gira en torno a los derechos humanos.

Casualmente en los países donde hay sociedades participativas, con el concepto de ciudadanía bien claro, es donde los gobiernos tienden a ser modernos y abiertos, el francés Toqueville, manejaba como ejemplo a los EUA, para ilustrar como la sociedad organizada en ocasiones presentaba a la cámara de los representantes más iniciativas que los demócratas y los republicanos juntos. De tal suerte que lo que se necesita para darle un giro a nuestra realidad, tal vez no sea tan complicado, si la gente toma conciencia de que es la sociedad la que debe cambiar para propiciar la evolución y modernización política y administrativa, seguramente tendremos gobiernos mas consientes y mas humanos, capaces de poner a disposición de los ciudadanos todo tipo de herramientas para hacernos la vida más fácil.

El detalle:

Las libertades no deben estar a debate, todas aquellas que sean para beneficio personal y colectivo y que no dañen a terceros deben consagrarse en la ley, pero es aquí donde tenemos el primer obstáculo, la ambigüedad de mis palabras es compartida por muchos, la pregunta entonces es ¿Dónde termina tu derecho y donde comienza el mío? ■

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