Lo imposible, el tsunami y el festival de la incultura

Lo imposible, el tsunami y el festival de la incultura

“…La violencia es el miedo a los ideales de los demás…”

Mahatma Gandhi

En la película Lo imposible (The impossible) que hace alusión a lo acontecido a la familia Álvarez Belón el 26 de diciembre de 2004 ante el impacto del tsunami que golpeó a Tailandia en dicho año, se aprecia en una de las escenas a una mujer y su hijo cuando son tragados y revolcados por las olas de una forma similar a la ropa que está adentro de una lavadora; son golpeados, arrastrados y finalmente, salen a la superficie para posteriormente ser absorbidos por otra enorme ola que acaba por herirlos. No voy a adentrarme más en el filme pues no es el propósito central de esta colaboración, simplemente así considero que nos encontramos como sociedad, inmersos en un tsunami distractor de nuestra realidad, solamente que aquí, ante tanto golpe que nos generan las olas de la corrupción, la inseguridad, la pobreza, la marginación y del endeudamiento, sonreímos como si nuestros males fueran menores y sin importancia; algunos más, han disfrazado de felicidad temporal sus verdaderas caras, las de la tristeza, las de la desesperanza. Muchos zacatecanos han hecho largas filas ante los eventos culturales e inculturales y no han dicho nada ante el agravio a sus monumentos históricos, pues ahora, es común trepar por las columnas de la Catedral y destruir o alterar la arquitectura de esta Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad. Los eventos como quiera pasan aunque cada vez más dejan mucho que desear, lo que no puede pasar por inadvertido es que se permita que algunos especímenes suban como changos por sobre las fachadas de nuestros edificios más importantes ante la actitud permisiva de las autoridades que en otro tiempo y momentos, han demostrado su fuerza represiva contra los ciudadanos, solo que ahora ante los ojos ajenos quieren verse tolerantes.  Sin duda, muchos zacatecanos nos hemos vuelto turistas en nuestra propia tierra y volvemos a admirar la belleza de nuestra casa común; nos rozamos con los visitantes que han tenido a bien aceptar que en Zacatecas no pasa nada y volteamos hacia arriba para admirar La Bufa desde el centro; nos confundimos entre ellos y hasta sombrero y huaraches usamos, sin embargo, qué haremos una vez que la cortina de humo cierre el telón del circo que nos han edificado durante dos semanas y por treinta años, qué pasará a partir del lunes 4 de abril cuando en nuestras casas tengamos más de lo mismo y a los políticos de siempre, cuando volteemos la mirada a nuestras mismas carencias, soledades e infortunios. Sin duda y mientras nosotros nos encontrábamos estupefactos en la distracción del descanso y la incultura, los de arriba ya han decidido nuestro futuro, ya se han repartido las posiciones políticas, ya tienen triunfadores y perdedores, ya han asignado a los salvadores de nuestro desafortunado presente tanto en la UAZ como en el gobierno; en pocas palabras, ya han arreglado el mundo, el suyo, el mío, el nuestro. De abril a julio y, quizás un poco más allá, Zacatecas estará inmerso en las aguas del engaño, de la diatriba, de la traición y, en general, de todas aquellas artimañas necesarias para acceder al poder o permanecer maquiavélicamente en él. El futuro inmediato no será fácil para los de abajo, pues como siempre pasa, la factura de todo lo malo lo pagamos los que trabajamos en el subsuelo muy cerca del Xibalbá, pues ya se ha visto que para trascender en los tiempos actuales, la perfección es un requisito ineludible; ya después de que asciendan los paridos por los dioses y si queda un hueco en el muro de la insolencia, se destinará para aquél que con virtudes propias ha logrado abrirse camino. No tengo la menor duda de que el día que dejemos de reaccionar de la misma forma ante la máxima de que al pueblo pan y circo, estaremos construyendo un mejor país, para ello, necesitamos cimentar las bases de una nueva estructura política: biocrática, ética, honesta y sostenible. En esta lavadora en donde revoloteamos entre la suciedad como en las entrañas de un tsunami, hace falta agua limpia, cloro y desinfectante para terminar con todos los lastres que ancestralmente hemos mantenido y que ahora se encuentran arraigados por generaciones, por lo que corremos ahora el peligro de que los vástagos del poder sean más corruptos, insensibles, ineficaces y más incultos; por lo pronto, hoy es Jueves y a nuestro Festival Cultural Zacatecas, todavía le restan días de vida, así que a disfrutar y ya el lunes veremos el otro festival, el de la realidad de Zacatecas. ■

 

*Representante de Zacatecas ante el

Consejo Consultivo Nacional para el Desarrollo Sustentable

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