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Sus guerras… nuestros muertos

Sus guerras… nuestros muertos

Aún es demasiado pronto para medir todas sus implicaciones, pero los atentados del 13 de noviembre en París, continúan dando un vuelco en la situación política internacional. Por encima del dolor de los pueblos, sigue imponiéndose la lógica de la destrucción. Al paso de los días, se incrementan los bombardeos en Siria e Irak, así como las posibilidades de que la conflagración se extienda a otras naciones:

El martes pasado, un avión ruso fue derribado por instrucciones del gobierno turco, según esto, por “haber violado el espacio aéreo”… El Reino Unido planteó ya unirse militarmente a la guerra contra el Estado Islámico… Hollande recibió en su país a la canciller alemana (Angela Merkel) quien se comprometió a actuar contra el EI en Siria e Irak y a enviar 650 soldados adicionales a Malí en ayuda de Francia…. Bueno, hasta México ha sido incluido en la agenda del terrorismo internacional yihadista, todo por aparecer en el grupo de las 60 naciones que conforman la coalición global contra el terrorismo, junto a Estados Unidos y  otros países de Europa y Asia.

Un excelente artículo publicado por Pierre Rousset, suscribe que “las políticas neoliberales, la globalización capitalista, las empresas de recolonización, las guerras sin fin, desgarran el tejido social de un número creciente de países dando rienda suelta a todas las barbaries, en las que los fundamentalismos religiosos son también agentes temibles de la desintegración de sociedades enteras”. Por eso (Rousset mismo plantea), la lucha de los pueblos, de las organizaciones progresistas y de los revolucionarios, debe perfilarse contra las barbaries gemelas de la guerra y del terrorismo. De manera simultánea enfrentarlas y no plegarse a las indicaciones de los gobiernos o del fanatismo religioso. Derrotarlas, sí, pero con métodos propios y no con los métodos de los gobernantes… Por encima de todo, no perder el humanismo solidario… “defender activamente a TODAS las víctimas de estas barbaries, porque en el horror no existe jerarquía”.

Para los pueblos, cada vez está más claro que Francia fue atacada en función de su política en Medio Oriente, de su larga historia colonial y post colonial y de que esa política es, esencialmente, la misma que sostiene hoy en día para imponer su dominación utilizando el terror. Por eso es que decimos, a diferencia de otros, que la lucha antiterrorista en todo el mundo debe ser impulsada por los pueblos y no hipócritamente por los gobiernos o por una coalición de potencias occidentales, porque son ellos parte integrante del terrorismo internacional al que dicen combatir; son miembros activos o sus padrinos.

En Francia, los propósitos del presidente Hollande puntualizan lo que viene. Frente al terror y la alarma de los franceses, su régimen se hará cada vez más autoritario y la militarización de la sociedad se extenderá. Las libertades civiles seguirán bajo presión y una sociedad en arresto domiciliario se perfila en aquella nación -otrora luz de la libertad-  que aún no toma conciencia de lo que está en curso.

Pero, no sólo Francia reconoce estar en guerra “contra el terrorismo”. Julien Salingue nos recuerda que vivimos ciertamente en un mundo en guerra: Rusia, Francia y Estados Unidos bombardean Siria; Arabia Saudí bombardea Yemen. Las «operaciones» francesas prosiguen en Mali; Obama ha anunciado que sus tropas no dejarán Afganistán…

A todos ellos, la guerra les permite hacer negocios, ya sea por la venta de armas o con las enormes reservas petroleras de la región en disputa. Se sabe que el gobierno Español y el de otros países de Europa, compran petróleo traficado por el terrorismo yihaidista y que Francia vende máquinas de guerra a Egipto, a Arabia Saudí y a los Emiratos Árabes Unidos…. Ah, “pero Francia hoy se asombra y se indigna de ser ella también un blanco….”.

Con todo, los parlamentarios franceses aprobaron la prolongación de los bombardeos aéreos en Siria contra posiciones del Estado Islámico. Apenas el lunes pasado, aviones militares franceses del portaaviones Charles de Gaulle, bombardearon lugares tomados por el EI en las ciudades iraquíes de Ramadi y Mosul afectando no sólo al terrorismo de la región.

Por eso, ante la dinámica belicista que mantiene su curso inexorable, las poblaciones del mundo debemos rechazar los llamamientos a la unidad con los verdugos, con aquellos gobernantes que hacen de nuestro planeta un lugar cada día más inhóspito. Tener claro que “de ellos son las guerras y nuestros son los muertos”.

Luchemos entonces contra la política de guerra y contra el terrorismo ciego. Ayudará mantener presentes las luchas revolucionarias de los años 60’s y 70’s, recoger sus enseñanzas y su espíritu, para no llegar -ni aproximarnos- a la conclusión de que el terrorismo es el arma “natural” de los oprimidos, porque esa “salida”, lo mismo que la guerra, solo enfrenta a unos oprimidos contra otros.

De lo aquí planteado, sostenemos nuestro rechazo a la salida militar trazada por la coalición de occidente. No estamos con el Estado Islámico, ni con el gobierno de Assad en Siria. ¡El derecho a la autodeterminación de los pueblos, es el camino! ■

 

Fuente: Pierre Rousset / Julien Salingue

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