Un rockcito para todos los roles / Las raíces del rock mexicano. Carlos Matta y Nuevo México en Zacatecas

Un rockcito para todos los roles / Las raíces del rock mexicano. Carlos Matta y Nuevo México en Zacatecas

Abordar este proyecto es tratar de rescatar en esencia la época pletórica del rock desde sus orígenes, desde sus raíces, y es en esta ocasión, que se trabajará incansablemente para traer a tierras de los zacatecas a una leyenda del rock mexicano, al maestro Carlos Matta y su grupo Nuevo México.

Quizá para algunos resulte algo presuntuoso; aferrado, para otros. En fin, este maestro trae todo un historial tras de sí, a mediados de los sesenta, tocando surf con Estambul o dándole al beat con Los Fugitivos o con Abrahan Lincoln a inicios de los gloriosos setenta, antes de formar Nuevo México.

Nuevo México_variosEn pleno festival de Avándaro, Carlos Matta ya diseñaba una propuesta de rock original con Lost Soul Division, con la que grabó algunas rolas para Polydor, las cuales han quedado para la historia del rock de aquí; Obsesión sexual, que aparece en el álbum doble Vibraciones 11 de septiembre de 1971, una muestra de ello. Luego vinieron los primeros intentos con Nuevo México, tales como Qué ritmo y Sueños, para Polydor en 1971; le siguieron Una cara en la lluvia y Trato de decirlo, en 1973, también para Polydor, que los llevó hasta el programa Siempre en Domingo, donde la presencia escénica tuvo un gran significado para el desarrollo de la banda que, con la incorporación de Jorge Reyes en la flauta transversa, creó una musicalidad que transmitía toda la influencia de nuestros antepasados, de los progres europeos, en especial de King Crimson, fusionando verdaderos pasajes armónicos que trasladan al oyente por la diversidad de la música mexicana, sones entrelazados con metálicos riffs que, en su afán de hacer más densa la melodía, trasponían los límites de la música propositiva. Dreams significó un enorme avance en ese afán por crear algo distinto a lo establecido. La flauta de Jorge poco a poco va cercando más los esquemas de nuestra cultura, para ir acumulando la grandeza de su sonido al lado de diversas figuras guitarrísticas que van originando una sinfonía de rock en tres movimientos, de los cuales destaca el segundo por su fiereza al momento de la interpretación, e ir viajando en los sonidos, el tiempo, y ser capaces de conducirte tranquilamente por el remanso de los mares y las maravillosas manifestaciones de un inexpugnable universo que aún sorprende por su majestuosidad, luego caer extasiado en los recovecos de una ansiedad interminable que paulatinamente te convierte en el ser más apacible que va cimentando su realidad en dolorosas armonías para deambular en esa eterna melancolía que te mantiene en movimiento, trastabillando por los oscuros vericuetos de la muerte, acompañados de insistentes coros encaminados hacia la libertad.

La progresión y los sonidos autóctonos delimitan las secuencias armónicas donde aflora la mexicanidad que tanto buscan los seguidores del nacionalismo; críticos y escritores de rock creen que es ése el momento de alternancia de las flautas, percusiones, ocarinas y guitarras, cuando se encuentra un verdadero intento por sonar como verdaderos guerreros  de la música, para cerrar con una pieza con todas las características de los maestros setenteros y dar paso a una de las invaluables piezas del rock nacional, un rockcito que lleva la estructura clásica del rock con una lírica muy apegada a la cultura del rock de aquí. Aquiles, un personaje que puedes ser tú o puedo ser yo, de todas formas, es una rola completísima que atrae desde los primeros acordes, hermosa de principio a fin, por esa razón, aún se escucha por todos lados a casi medio siglo de haber sido creada.

Carlos Matta_En el camino y Quiero rockEste racimo de piezas fue grabado en 1975 para Orfeón. Era difícil conseguirlo en esa etapa del México innovador, pues, para su adquisición, había que ir hasta la capital. Fue hasta 1980 que Lorenzo adquirió el disco Hecho en casa, una obra que se puede catalogar dentro de las primicias del progresivo mexicano al lado de Decibel “El poeta del ruido”, que llegaron juntos a esta rockera morada. Aunado al paquete venía el segundo long play de Nuevo México, grabado en 1979, un disco plagado de excelentes intentos por parecer la propuesta de México al rock mundial, sólo que se hacía necesario que la flauta tuviera más participación en las melodías, para darles más progresión, aunque hay piezas de manufactura casera que se escuchan muy ad hoc al movimiento de rock nacional, El mar, Amigo mío y Guadalajara. En sí, es un disco que va dejando la progresión para esparcir sus armonías dentro de un subgénero más hard, a la usanza ochentera, lo que ocasionó la búsqueda por un sonido más denso, pero al mismo tiempo, “comercial”, para ir ganando terreno en los gustos de la audiencia, y así, en 1982, se vino el disco independiente En el camino, con piezas del mismo corte para su propia marca, Década. Algunos arreglos con Peerles le permitió incorporarse al circuito  nacional en 1987, con un poderoso hard rock que lo lanzó hasta la televisión abierta, donde Quiero rock fue bien recibido por el teleauditorio. Una pausa, otra más y que se deja caer Carlos Matta con dos cidís de música con tendencias ochenteras, de denuncia, urbanas, de esa música que nunca ha perdido la esencia del verdadero rock.

El maestro Carlos Matta en Jam, con ‘Javis’ de La Revo, en el festival Psicodelia en Zacatecas 2009Así que si eres un seguidor de las bandas que han hecho leyenda en México, te esperamos en La Quinta Forum, frente a la escuela secundaria técnica 1, el viernes 25 de septiembre a partir de las ocho de la noche. Conecte: Colectivo Zacatecano de Rock.

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