Un rockcito para todos los roles / Rock, manifestación cultural sólo para aferrados

Un rockcito para todos los roles / Rock, manifestación cultural sólo para aferrados

En verdad que escuchar esta música es un verdadero deleite. Cueste lo que cueste, te las ingenias para ser partícipe de los eventos que se programan para mantener viva la cultura del rock; hasta donde esté tu banda favorita, hasta allá vas, no importa nada, sólo sabes que es rocanrol y que te gusta.

Un sinfín de eventos fue programado para la semana mayor en Zacatecas. El Instituto Zacatecano de Cultura (IZC), contracultura, independientes, bares, arte callejero y otros fueron actores primordiales para mostrar la cultura del rock en la ciudad de cantera y tacos, la plata siempre brillará en Europa, USA o cualquier parte del mundo, aquí sólo han quedado contaminación -remítanse a las regiones mineras del estado- y explotación.

Unos corren alegremente porque van a tocar en Plaza de Armas; otros, disgustados porque los mandaron al parque Enrique Estrada (sin saber que ese día, a esa hora, caería tremendo aguacero, que se suspendería el tokín); los más inconformes lo hacen en las calles y otros, de forma organizada, lo han hecho en foros improvisados, en jardines o plazuelas olvidados; los bares han fortalecido sus recargas a los enfriadores, para que los parroquianos la pasen a gusto escuchando un buen rock.

La organización de un evento de calidad en relación con cualquier subgénero del rock requiere de una planeación en la cual se involucren todos los actores; es muy importante seleccionar el local y contar con los permisos para no caer en problemas de horario, duplicidad de participantes y, sobre todo, que no se le ocurra a algún político encumbrado realizar un evento allí mismo, porque, con lujo de abuso de autoridad, te cancelan. La logística hará lucir más cualquier evento, como si fuera de primer mundo -hace años que esto no se da en Zacatecas-, y si presentas a alguien de renombre, garantizarás la asistencia, aunque cabe mencionar que esto sólo lo lleva a cabo el IZC, porque es el que maneja los dineros del pueblo para regresarle a éste lo que le gusta, y con sus impuestos aporta cuarenta o cincuenta mil pesos que cuesta un escenario digno y una sonorización adecuada, no importa que únicamente acudan ochenta personas, finalmente, al populacho, pan y circo, y si no asistieron, de todas formas ahí les van los cumbiancheros al escenario mayor para tocar y bailar al ritmo de Bach y de Beethoven, al fin que la cultura de los asistentes no se mide, se denota en las acciones.

Algo está pasando con el movimiento rocanrolero, y si no es por los administradores de bares y algunos independientes, el verdadero movimiento estaría otra vez en las mazmorras, otra vez underground, porque hasta el día de hoy los escenarios dedicados al rock han estado desiertos, algunas decenas de seguidores de las bandas mantuvieron la escena.

‘Kike’, bataco de UrbanicidioPostnecrum celebró su décimo tercer aniversario de formación y ha sido una de las bandas más consolidadas y de mayor trascendencia en el circuito nacional. El festín pintaba para ser un gran acontecimiento por las agrupaciones que integraban el programa, sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, y para empezar, ecualizar a los participantes fue una odisea; algunos bien, otros, con bastantes deficiencias técnicas debido al equipo; nótese en la imagen el atril improvisado para colocar el micro; tuvieron que romper las escobas para hacerlo funcional. Como siempre, algunas bandas cancelaron, otras tocaron incompletas o llegaron tarde, mientras el invitado estelar estaba desesperado porque no llegaba su turno, y es que fue contratado para tocar justo a la media noche, pero algunos músicos aún estaban en otro evento. Mientras se charqueaba  unos sabrosos mezcales zacatecanos con El Guz de Adramalek y con Chuy Nartex, la banda telonera pasó sin pena ni gloria para dar pie a que Urbanicidio hiciera un prolongado sound check, ocasionado por la irresponsabilidad de dos agrupaciones, que, estando anunciadas, no dieron muestra de vida. Al quite, Urbanicidio, una aguerrida banda de rock urbano que va para arriba y que en fechas próximas actuará en El Chopo y luego en el Cultural de Guadalajara; su propuesta rhythm and blues bandoso la va colocando en los mejores escenarios; repentinamente, un personaje alicaído levanta el puño y meneando la cabeza con sus característicos pelos parados, la mirada perdida, la cara llena de cicatrices como si lo hubieran crucificado, de movimientos torpes y dando pequeños saltitos, comienza a dar vueltas por la pista, con el puño en el aire ¿verdad?, sonríe misteriosamente y continua haciendo slam –sólo él y Dios saben del sufrimiento que carga–; con el puño en el aire y nuevamente la siniestra sonrisa que parece un halo de ausencia, “El Pollo” hace acopio de fuerza para moverse y deambular por el escenario, mientras los chavos del Urbanicidio cantan el estribillo de la canción que compusieron a este enigmático personaje del rol zacatecano.

Ansuz, en acciónArribaron Resurrección, Nuclear Demolition y Toxic Avemger, que demostraron su solidaridad y ganas de hacer las cosas. Los hermanos Castillo Sarellano, César en guitarra y voz e Israel en bajo, hacen de las suyas, mientras Emmanuel, en la otra guitarra, se discute con una serie de riffs que muestran por qué son una de las bandas de nivel nacional, en tanto que Víctor hace gala de ritmos y redobles con su insistente batería, pero ¿no será necesario que el bajeo se escuche más influyente en la banda?, ¿con más punch?, ¿y que las guitarras regresen a sus fueros y se escuchen como en la etapa de creación?, como cuando parecían dos poderosas armas que a cada nota explotaban en la inmensidad del metal, hacia los confines del universo perdido, y que recluten a un vocal para que aquellas fantásticas notas de una mítica Atlántida resurjan desde lo más profundo de los oscuros mares a manos de César, para alternar magistralmente los compases y armonías en comunión plena con Emmanuel, el de la otra lira. Muchos comentarios encontrados surgieron acerca de esta excelente agrupación, a la cual no se le pudo sonorizar de modo adecuado.

“El Thrash” Pimentel, en el aniversario de PostnecrumEl invitado especial al frente, con aquella legendaria guitarra que te encierra en su laberinto, sí, aquel que viene plasmado en la parte frontal como invitación para que, vayas donde vayas, quedes atrapado girando en círculos, en torno al rock, fue “El Thrash” Pimentel, quien dio cátedra de lo aprendido y, con El Guz en el bajo, aguerrido, tenaz y efusivo, acompañó al Beto de Postnecrum que, con sólo hora y media de ensayos, estaban sacando adelante un set que Pimentel daba rienda suelta con covers de Enigma, como Bajo el signo de acuario y El llamado de la hembra, y las clásicas de Leprosy Llora Chiapas o México bárbaro, metal de la década que propuso esta línea en México.

El turno para Pacal, cuando eran ya las tres de la madrugada, como siempre, sonando bien acoplados, con la fuerza y el poder de sus guitarras; los tambores del Betillo estaban en su punto mientras Rubén, a todo pulmón, incitaba “a mover las cabezas cabrones”. La banda no se cansa, pero el tiempo de contrato se termina, y Pacal concluye para dar oportunidad a los festejados, que ya no pudieron hacer su chou porque ya terminaba el permiso. Una larga jornada de rock que en realidad fue para verdaderos aferrados.

Pacal, con todo, en el aniversario de Postnecrum

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