Estamos dispuestos a levantarnos en armas si no los regresan con vida: padre de normalista desaparecido

Estamos dispuestos a levantarnos en armas si no los regresan con vida: padre de normalista desaparecido

■ Confirma Rafael López Catarino que gobierno de EPN les ofreció 100 mil pesos por callar

■ Rafael López: el gobierno tiene a los muchachos; espero que les den de comer y no los golpeen

Han pasado 39 días de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y para sus padres y compañeros, la esperanza de encontrarlos con vida es muy grande. “Vivos se los llevaron y vivos los queremos”, no paran de decir los dolientes quienes ya no tienen nada más que perder y están dispuestos a incluso levantarse en armas, si el gobierno no les regresa pronto a sus hijos y amigos.

Ya con la cosecha de flores y hortalizas perdida por el abandono y algunas inundaciones, cuatro de sus seis borregas muertas a causa de hambre, endeudado con un camión de trabajo que le fue robado pero que aún debe pagar, pero sobre todo, con su hijo estudiante desaparecido (Julio César López), el señor Rafael López Catarino asegura que los padres de familia están dispuestos a todo incluso a las armas, pues no le creen ya al gobierno de Enrique Peña Nieto el cual, confirma, les ofreció 100 mil pesos para silenciarlos.

Con la voz entrecortada, en entrevista con La Jornada Zacatecas TV después de dar una conferencia de prensa, el campesino oriundo de Tixtla, Guerrero, cree que la estrategia de las autoridades es alargar el proceso y cansar a la gente para que se desmoralicen en la lucha de pedir justicia, pero advierte: no lo conseguirán, hasta las últimas consecuencias seguirán adelante con el apoyo de los millones de mexicanos y extranjeros que les han un apoyo que les sorprende, pero que “sí esperaban”.

Con la invitación del Movimiento Democrático del Magisterio Zacatecano (MDMZ), Rafael López estuvo ayer en Zacatecas, junto con Arnoldo Damián Marco Rosas, padre de otro de los jóvenes desaparecidos (su único hijo) y un indígena mixteco que apenas sabe pronunciar algunas palabras en español, pero con su semblante comunica su angustia, aunque no se limita a hablar y en su lengua mixteca clama justicia. También vino Omar Pérez Sánchez, estudiante del tercer semestre en la normal Raúl Isidro Burgos, en Guerrero y que con apenas 19 años le tocó presenciar los hechos de sangre del 27 y 27 de septiembre.

Los tres, en compañía de egresados de la normal de Ayotzinapa y miembros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), comienzan en Zacatecas una caravana por varios estados de la República para pedir a los mexicanos su solidaridad y presionar “con todo al gobierno para que ya se deje de simulaciones e insensibilidad”.

El joven Omar Pérez detalla que tanto Gobierno Federal como el de Guerrero han entorpecido la  búsqueda de los estudiantes, pues a los padres de familia y a la gente de la región les prohíben ingresar a sitios para hacer investigaciones. Además, con el pretexto de que están en paro indefinido en la normal, les ha retirado la beca gubernamental alimenticia de 45 pesos diarios, y así será hasta que regresen a las aulas, y peor aún en Los Pinos les ofrecieron 100 mil pesos a cada familia para silenciarlos.

A lo cual el estudiante responde a nombre de todas las víctimas, que la normal le da al presidente Enrique Peña 100 mil pesos a cambio de su hija, a ver si así los puede comprender.

 

El gobierno tiene a los muchachos: padre de familia

El señor Rafael López cree que el gobierno tiene a su hijo y a los otros 42 desaparecidos, pero desconoce qué estrategia persigue para retenerlos. Sólo espera que les den de comer, duerman y no los golpeen. Para el guerrerense es muy doloroso ver en “el face” que dicen que los tienen amarrados, los mataron y los quemaron.

Relata que cuando se encontraron a los primeros “10 cadáveres degollados” después de la desaparición, las madres de familia se soltaron a llorar: “nos consolábamos entre todos, no son ellos, tenga fe, nos decía la gente”. Se siente aliviado cada que descartan que sean de sus hijos los cuerpos encontrados en fosas clandestinas.

Don Rafael porta una gorra con la imagen del Ché Guevara y dice que ellos ya sólo le tienen confianza a los peritos argentinos, porque al gobierno ya no, “por mañoso, porque a fuerza nos los quiere entregar muertos, pero vivos se los llevaron y vivos nos los tienen que dar”.

López, a quien le mataron a su padre a los siete años, asegura haber sido un hombre pacífico toda su vida, pero por su hijo seguirá en la lucha lo encuentre o no. “Así como el gobierno se burla de nuestro dolor, eso me da un impulso para ser más fuerte y luchar”. Que le hagan lo que le quieran hacer, no tiene miedo y si es necesario, junto con muchos está dispuesto a levantarse en armas.

El padre de Julio César piensa que la estrategia es cansarlos, gobierno les pide que se manifiesten pacíficamente, pero se pregunta ¿él qué hace por los muchachos, si él nos mató a seis? Considera que las autoridades están equivocadas porque cada vez hay más gente en las marchas, con lo que agarran más fuerza y “esto no va a parar”, aunque las búsquedas institucionales sean cada vez menos intensas “ni siquiera meten perros, dicen que se acaba pronto el combustible del helicóptero y a nosotros no nos dejan meter”.

Relata que en Guerrero están cansados de tantos jóvenes asesinados todos los años, y no hay justicia para ninguno. Incluso a Arnoldo Damián, el indígena mixteco que busca a su hijo normalista, hace años “el gobierno le mató otro en su propia casa”.

-¿Qué le diría a los millones de ciudadanos que se han solidarizado con ustedes, esperaban esa reacción?

De parte mía y de todos los padres, agradecerles, ojalá nos sigan apoyando en otros estados y países, queremos más presión, eso es importante.

 

Angustia, terror e impotencia vive Ayotzinapa

Omar Pérez, el estudiante que acompaña a los padres de familia en la caravana, asegura que en estos momentos Ayotzinapa vive una angustia, terror e impotencia “muy grandes”, pero la esperanza será lo último que muera.

-¿Es lo deseable y la exigencia, pero hay expectativas reales para creer que tus compañeros están vivos?

Hay esperanzas tanto de nosotros como alumnos, como de los padres de familia de que nuestros hermanos estén vivos. Han aparecido narcomensajes en la ciudad de Iguala, en donde dice que los 43 estudiantes están con vida y los van a dejar libres si liberan a policías, incluso dan un listado de alcaldes que trabajan con ellos y también sale el nombre de un militar, lo que da mucho a pensar a nosotros.

Incluso en la sierra a uno de los padres, le han dicho que un coronel está bien metido con la delincuencia y que ellos lo tienen. Es así que nosotros los esperamos con vida. Quizás los tengan en algunas casas de seguridad, maltratados, quizás no coman, no sabemos cómo duerman o vivan, para nosotros ya es doloroso, pero vivimos con la fe de que regresarán bien.

El normalista, quien estuvo presente en el segundo ataque de los policías municipales a los estudiantes, detalla que para ellos es claro que el Estado en su conjunto es el culpable de los hechos, porque no sólo no los han encontrado y policías se los llevaron, sino porque a unas cuadras de donde se dio el ataque los días 26 y 27 de septiembre, está instalado un batallón militar y pese a escuchar los gritos desesperados de la gente y los tiros, no se movilizó, sino por contrario llegó tres horas después de que todo terminó.

Omar Pérez lamenta que haya terminado con muertes, sangre y en la impotencia de cientos de familias, el día que sus compañeros salieron a botear para poder realizar sus prácticas, y además conseguir camiones para participar en la marcha del 2 de octubre en la capital del país, para paradójicamente recordar la matanza estudiantil de 1968.

También relata, que de viva voz de su compañero después encontrado desollado, supo de su alegría por ser padre y estar estudiando, así como muchas otras historias que a la fecha están truncadas, dijo, por culpa del gobierno de Guerrero y del país quien mata estudiantes, “esa la moda, es más grave ser estudiante que un delincuente en México”.

-¿Esperaban el apoyo en las calles de tanto mexicano y desde el extranjero, qué piensan al respecto?

Quizás Ángel Aguirre, José Luis Abarca y Enrique Peña Nieto sólo pensaban que era Guerrero, pero están viendo que no es así, hay mucha gente que aún cree en la lucha social y que esto puede cambiar, Ayotzinapa no somos 100, somos muchísimos y eso esperábamos nosotros, mucho apoyo. Estamos agradecidos con el pueblo mexicano y el de otros países, eso es algo que nos fortalece para seguir en pie de lucha para seguir hasta las últimas consecuencias de esto y no quede en la impunidad.

El joven cree que al gobierno mexicano lo que más le preocupa en estos momentos es su prestigio al exterior, de modo que simula la búsqueda de hijos de campesinos, sin que siquiera se haya movilizado del todo al Ejército, la Marina y todas las fuerzas del orden.

Tanto los padres de familia como los estudiantes, en estos momentos exclusivamente subsisten con las ayudas que les da “el pueblo” desde los diferentes estados, carecen de ayuda gubernamental.

Si en Zacatecas alguna persona quisiera aportar con víveres o dinero, se debe contactar a los estudiantes de la Normal de San Marcos ubicada en Loreto. Omar Pérez informó que se pueden recibir donativos en la cuenta 2871742051 de Bancomer a nombre de Cristina Bautista Salvador, madre de uno de los desaparecidos.

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