Obama anuncia el cambio más radical en la relación con Cuba en 50 años

Obama anuncia el cambio más radical en la relación con Cuba en 50 años

Nueva York. El presidente Barack Obama anunció la normalización plena de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana y mayor liberalización de lazos económicos -aunque no el levantamiento del bloqueo- en el cambio más radical en la relación bilateral en más de 50 años.

“En los cambios más significativos en nuestra política en más de 50 años, pondremos fin a un enfoque caduco que, durante décadas, ha fracasado en avanzar nuestros intereses y, en su lugar, empezaremos a normalizar relaciones entre nuestros dos países. A través de estos cambios, tenemos la intención de crear más oportunidades para los pueblos estadunidense y cubano, e iniciar un nuevo capítulo entre las naciones de las Américas”, declaró Obama a mediodía en una transmisión nacional en vivo desde la Casa Blanca.

La sorprendente declaración tuvo lugar pocas horas después de que Alan Gross, el contratista estadunidense encarcelado en Cuba desde hace 5 años fue liberado y regresó a este país en un avión del gobierno estadunidense, mientras Estados Unidos liberó a los últimos tres de los llamados 5 cubanos antiterroristas encarcelados aquí desde 2001 acusados de espionaje que hoy regresaron a Cuba. Fuentes oficiales estadunidenses señalaron que los cubanos fueron liberados en un canje por un agente de inteligencia estadunidense clave en Cuba que ha estado en la cárcel en la isla durante casi 20 años.

Hablando al mismo tiempo que lo hacia su contraparte Raúl Castro en La Habana, Obama afirmó que medio siglo de políticas de aislamiento “no han funcionado” y que era hora para una nueva ruta. “No creo que podamos hacer la misma cosa por más de cinco décadas y esperar un resultado diferente”, subrayó.

Obama confirmó que habló directamente con el presidente Castro el martes (la llamada duró 45 minutos, según fuentes oficiales) para sellar el acuerdo, y también agradeció al papa Francisco, al gobierno canadiense y a un grupo bipartidista de legisladores estadunidenses. Las negociaciones secretas que culminaron con el anuncio de este miércoles fueron fruto de la intermediación del gobierno canadiense y la intervención en ellas del papa Francisco –la última reunión que selló el acuerdo entre las partes fue en el Vaticano, reportó el New York Times.

Las medidas anunciadas por Obama incluyen órdenes a su secretario de Estado John Kerry para iniciar negociaciones de inmediato para reestablecer las relaciones diplomáticas con La Habana, incluyendo establecer embajadas en las capitales por primera vez desde 1961, como también proceder hacia remover a Cuba de la lista oficial de Estados patrocinadores de “terrorismo” (en la cual ha estado desde 1982).

Obama también señaló que se iniciarán mayores contactos de alto nivel sobre temas como migración, salud, esfuerzos antinarcóticos, asuntos ambientales y más.

Obama ordenó una mayor flexibilización de restricciones sobre viajes, envío de remesas y permitir algunas operaciones bancarias entre ambos países. A la vez, abrió la posibilidad de comercio entre ambos países y hasta la posibilidad de ciertos tipos de inversión.

El presidente explicó que este acuerdo “es fundamentalmente sobre libertad y apertura, y también expresa mi creencia en la interacción de pueblo-a-pueblo”, afirmando que este mayor contacto llevará a “empoderar al pueblo cubano” y que Estados Unidos sea percibido por ese pueblo como “un socio” en mejorar su vida.

Advirtió que mientras se cooperará en ámbitos de interés común, también se mantendrá una posición crítica sobre asuntos de derechos humanos y reformas democráticas. Repitió que uno de los objetivos de estos cambios es apoyar y fortalecer la sociedad civil y el naciente sector privado en Cuba.

A pesar de todos estos cambios, el bloqueo permanecerá vigente ya que esa política está codificada en ley, y no depende del Ejecutivo. Por lo tanto, todas estas medidas son las que se pueden permitir dentro de la autoridad ejecutiva del presidente. En su discurso, Obama invitó a los legisladores a un debate sobre el levantamiento del bloqueo.

La reacción política en Washington fue la esperada, con legisladores cubanoestadunidenses condenando el acuerdo y las medidas. El senador Marco Rubio advirtió que el Congreso – que estará en manos de su Partido Republicano– se opondrá a los cambios y denunció que el presidente “dio al gobierno cubano todo lo que pidió y recibió ningún compromiso a cambio” y que estos cambios no son más que “una concesión a una tiranía”. Su colega demócrata Robert Menéndez acusó que fue un “canje” de espías cubanos por un “estadunidense inocente” y que las acciones de Obama han “vindicado el comportamiento brutal del gobierno cubano”.

Sin embargo, más allá de estos cubanoestadunidenses, el consenso sobre Cuba ha cambiado dramáticamente en Estados Unidos durante los últimos años. Varios políticos de ambos partidos han viajado a la isla y/o se han pronunciado por un giro en la relación –incluyendo algunos líderes cubanoestadunidenses. En las encuestas, mayorías -incluso más recientemente dentro de la comunidad cubanoestadunidense-, favorecen un cambio hacia la normalización de la relaciones. La Cámara de Comercio, una amplia gama del liderazgo latino no cubano y ex altos funcionarios y hasta presidentes (como Jimmy Carter), ha proclamado que era tiempo para un cambio.

Una muestra de que el consenso por un cambio es bipartidista es que los legisladores estadunidenses que acompañaron a Gross en el avión fueron el senador demócrata Patrick Leahy y el senador republicano Jeff Flake, junto con el representante demócrata Chris Van Hollen.

Dos obstáculos estaban frenando las intenciones del gobierno de Obama de promover el cambio en la política bilateral que, desde inicios de su presidencia, había prometido, según expertos: el caso de Alan Gross y, segundo, el hasta ahora poderoso presidente cubanoestadunidense del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Robert Menéndez, demócrata. Con la resolución del caso de Gross hoy y el hecho que Menéndez pasará a la minoría y tendrá que dejar su puesto cuando el Senado pasa al control republicano en enero, aparentemente había llegado la oportunidad para anunciar los cambios.

A la vez, Obama reconoció tácitamente la demanda latinoamericana por un cambio en la relación con Cuba, al declarar que “estamos preparados para que Cuba se sume a otras naciones del hemisferio en la Cumbre de las Américas”. Sin embargo, agregó que deberían estar presentes representantes de la “sociedad civil” cubana en ese evento.

Concluyó: “hoy, Estados Unidos opta por desatarse de los grilletes del pasado para poder alcanzar un mejor futuro –para el pueblo cubano, para el pueblo estadunidense, para todo nuestro hemisferio, y para el mundo”.

 

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