Las aves, entes de reiterada presencia en los sueños y dibujos de Susana Salinas

Las aves, entes de reiterada presencia en los sueños y dibujos de Susana Salinas

■ Con Ànidá expone 38 piezas realizadas mediante la combinación de diferentes técnicas

■ Reabrió sus puertas el Museo Francisco Goitia, luego de la remodelación de que fue objeto

Las aves, su capacidad de volar y el conflicto que implica, a partir de su observación para el ser humano el tema de la libertad o el encierro, o sus nidos, espacios de cobijo, de incubación o de necesaria fuga en busca de otro lugar donde estar,  son parte del tema que cataloga Susana Salinas como personal, y ubica como su muy particular temor, aberración, dice, por estos seres con quienes convivió durante toda su infancia.

Salinas bromea y habla de su tormentosa relación con los plumíferos, acudiendo a su reiterada presencia en sus sueños, en sus dibujos, hasta convencerla de que siendo pintora figurativa y con tendencia al surrealismo, “¿por qué no voy a aportar en esta parte algo muy personal, algo en lo que yo sé jugar?…porque es mi vida, es algo que yo conozco y a veces ni tanto…”.

Esto es lo que expresa en Ànidá mediante 38 piezas realizadas en diferentes técnicas y combinaciones de ellas, óleo, acrílico, resinas y dibujo, para exponerse otra vez, la décima en una trayectoria que suma ya 15 años y que explica en su devenir como “de picar piedra”.

Ànidá es también uno de los dos eventos con que el Museo Francisco Goitia reabrió sus puertas este jueves a las 19 horas, luego de un receso provocado por su remodelación, y para Salinas, tras de la invitación que para ello le extendiera la directora del espacio Lourdes Fava, una oportunidad gratificante para regresar al nido, esta vez, propuesto en la que fuera sede del Taller Julio Ruelas, donde a los 18 años y al lado de Alejandro Nava, tuvo sus primeras instrucciones en el vuelo de pintar.

Esta décima exposición, esta reapertura, este llegar al nido luego de viajar por otros espacios, le remite a su primera exposición donde se ubica ya como profesional, Trazos de mis manos, misma que le fuera ofrecida para el Museo Toma de Zacatecas,  y volviendo al humor comenta,  se realizó en su adolescencia tardía con piezas de intrincado dramatismo, que luego Nava le ayudaría con el consejo de que “a veces más es menos”, a limpiar de elementos innecesarios, y de la que rememora otra vez con el tono chusco, que sólo asistieron sus hermanos y sus papás.

De entonces hacia acá, se ha enfrentado una y otra vez, refiere, al difícil trabajo de resolver cada pieza, o las series de ellas, en este caso, la construcción de personajes abordados según cada técnica.

Enumera Vuelo nocturno, donde juega con los fondos negros mediante el acrílico, una serie de cubos que en realidad son escenarios para aves, los personajes principales, y otras alusiones como Susana ave, El baile del ave, El cortejo y La muerte del ave.

 

 

Entre los elementos del nido que se construye o se deja, están las ramas, las pajareras, esas casas en alto lejos de las manos y cerca del cielo, pero también las pajareras, las mujeres que como su madre, se embeben en tener y atender pájaros cantores y coloridos, y de donde obtuvo Salinas su fascinación por los seres de las alas.

Para la reapertura del Museo Francisco Goitia, Ànidá de Susana Salinas y la presentación de la escultura La Familia, de Ramiz Barquet, asistieron autoridades civiles y culturales, e invitados especiales.

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