30 años es apenas

30 años es apenas

Ni como eludir el transcurso de los años, si algo fluye en lo humano y lo social siempre, es la edad y el tiempo. Recurso primordial hecho de nacimientos, fases y trayectos, éxitos, fracasos o sencilla medianía, y términos. De un tiempo acá, cada día, La Jornada fluye, es “mi” periódico incluso antes de ser invitado a colaborar en su proyecto, en Zacatecas. Sobre La Jornada arborescente, se puede opinar lo que se quiera, sin mermar por ello lo axial de su proyecto: la verdad. Al contrario, los valores democráticos revelados día tras día en sus páginas, sin pretenderlo ni buscarlo, se ofrecen con generosidad como documentación, contraste o eje de intercambio entre distintos puntos de vista, cuya dilucidación se espera contribuya a desencadenar o incrementar la reflexión política en la sociedad desde puntos de vista generadores o incitadores de mayores márgenes de libertad, pensamiento y acción para modular mediante el debate nuestra democracia e intensificar el procesamiento de sus puntos más débiles para fortalecerla siempre mediante el impulso colectivo de formas o reformas que faciliten lograr una mayor inclusión de las diferencias. Sin una continua agregación de fuerzas con sentido libertario, la institucionalidad presente se añejará y devendrá en cliché propio para lograr la conservación y prevalencia del status quo y en detrimento del debate sólo bastará a los representantes populares levantar la mano en los recintos parlamentarios para simular hacer política, ante la actual exigencia de virar con autenticidad hacia una democracia en construcción permanente. ¿A qué hacen más caso los representantes partidarios o ciudadanos en cabildos y Congresos, estales o el federal, el de la Unión, luchan por un Estado democrático posible o prestan obediencia al mercado neoliberal? Bajo este comportamiento institucional, quiérase o no, dese uno cuenta o no, en lo esencial subyace una lucha de clases tan vigente hoy como cuando se escribió como promesa de futuro para el proletariado inglés, el Manifiesto del Partido Comunista, cuya convocatoria histórica para las masas era construir el socialismo en Inglaterra, país donde más desarrolladas estaban, en ese momento, las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción del capitalismo. En ese momento y en ese lugar, ¿desembocaría la Historia en su fase superior: el comunismo?

El transcurso de aquella lucha de clases inconclusa sigue inacabada y plagada de problemas, continúa y lleva treinta años de documentarse en las páginas de La Jornada, para el caso de México, es un periódico cuya apertura permite vislumbrar que el cambio social, al impulsarse, lo hace sobre trayectos tan ignotos e improbables como fuertes sean los obstáculos individuales y sociales a enfrentar, para su conocimiento o su transformación. Hoy, por ejemplo, la fuerza mediática insiste en revivir en Peña Nieto un presidencialismo del que se quiere presentar su obsolescencia como algo moderno, en tanto la fachada de modernidad que lo sentó en la silla presidencial no fue el voto efectivo sino la vieja compra de votos, electrónica, cuyo monto era acreditable en establecimientos de respaldo, como Soriana. Otra no novedad fue la construcción televisiva de su historia y trayectoria, más el respaldo permanente de dicho medio para sostener a él y a sus decisiones políticas. Maniobras básicas para que los mexicanos podamos digerir la actual política nacional, favorable al capital extranjero, y lesiva al patrimonio de todos los mexicanos, cuando se enajenan bienes nacionales como el petróleo. ¡Oh, qué modernidad, qué forma de mover a México: legislar para que compañías extranjeras, se apropien del petróleo y del territorio nacional¡ ¡Vender a México!

¿Cuál es hoy una ventaja, un avance, mínimos, si se quiere? Que el autoritarismo presidencial ya no puede hacer todo, impune, a la chita callando. Ahora existen medios  para que el público en general y los actores sociales auténticos, genuinos, en ciertos niveles y momentos o de continuo, expresen su opinión, cuestionen o propongan alternativas diversas. ¿Con qué impacto? Sin duda, mientras no se generalicen ni la radio ni la televisión como medios auténticamente más independientes podrán seguir operando los mecanismos masivos de comunicación a favor de una reproducción autoritaria del actual orden social. La ventaja radica en intensificar el acceso y uso de medios alternativos como ya lo ensaya La Jornada Zacatecas, mediante le generación y difusión de su producción electrónica, vía Internet, aparte de sus diarios y suplementos impresos. Sin olvidar una faceta usual en Zacatecas: recurrir y convocar a la plaza pública para difundir, discutir o poner en la mesa problemas torales, actuales o históricos; presentes a distinto nivel institucional, sin alterar el apego estricto a un paradigma que prioriza la sociedad y la comunicación. En apego a la verdad, se deja de lado la manipulación, viejo artilugio que junto al silencio era un elemento integral del autoritarismo gubernamental, estatal, familiar, promotor de una enajenación que como cultura simbólica aún enturbia el panorama histórico – neoliberal, a favor del autoritarismo y la banalización de diferencias o sofocación de contradicciones sociales, económicas y políticas, fundamentales. ■

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70