¿Señales de cambio?

¿Señales de cambio?

He de solicitar una disculpa a mis lectores, pero por más que quisiera cambiar de temática, se da a conocer cada acto o declaración realizada por los actores políticos locales, que ponen en entredicho el discurso priísta del Presidente de la República y el propio gobernador del estado.

Por más que busco las señales tan rimbombantes –presumidas por los priístas-, que le auguren a nuestro país el vivir en tiempos de cambio y haber dejado el México de antes atrás, no las encuentro.

¿Será que me estoy quedando ciego?

¿Será que vivo en otro país diferente al que presumen nuestros gobernantes?

¿Sera mi soberbia que no me deja ver los avances de los que fastuosamente se vanagloria el poder político de nuestro país?

En mi colaboración anterior, me tomé la libertad de equiparar algunas –sólo algunas-, de las situaciones que vivíamos en el México de antes y que me queda muy claro que se siguen viviendo en el México de hoy.

Por supuesto, me faltaron algunas o muchas de ellas.

Para ser sinceros, me hubiera gustado dejar el tema atrás -como el Presidente de la República asegura haber dejado atrás el “otro” México-, sin embargo, la verdad de lo que se vive en el estado, me regresó a la realidad.

Y ni hablar, tengo que retomar el tema.

En el México de antes, quien tomaba todas las decisiones para bien o para mal –como casi siempre-, era el Presidente de la República, en el país no se movía nada si no manifestaba su “voluntad” el “señor presidente”.

En el México de hoy, con el retorno del PRI a la presidencia de la República sigue siendo lo mismo.

Y sigamos con los ejemplos. Al presidente del PRI en Zacatecas se le ocurrió decir que el próximo candidato a gobernador en 2016, si es que siguen comprometidos en su alianza con el Partido Verde, saldrá de las filas de aquella expresión política y de ninguna manera de sus aliados.

Declaración que sin duda caló hondamente en las ambiciones de los aspirantes verdes, lo que llevó al flamante dirigente estatal de dicho instituto político –que por cierto para aquellos que no lo recuerden, fue dirigente juvenil del PRI, posteriormente brincó al PRD, y ahora se desgarra las vestiduras por el PVEM-, a declarar lo siguiente y cito: “…son a título personal. […] es una opinión personalísima de Olvera Acevedo. Son declaraciones sin sustento. […] La designación del candidato a gobernador tendrá que definirse en los comités ejecutivos nacionales del PRI y del PVEM. […] El líder de los dos partidos políticos es el presidente Enrique Peña Nieto y será él quien defina al candidato a gobernador.”

En la historia política de nuestro país han existido diversas fuerzas políticas convertidas luego sobre todo en la década de los setenta y ochenta en partidos políticos.

Algunos de ellos más que partidos políticos de oposición, representaban partidos satélites del partido hegemónico y dictatorial –como diría el escritor Mario Vargas Llosa cuando se refirió a la dictadura perfecta mexicana-, que se prestaban para que el PRI se perpetuara en el poder. Si no lo recuerdan, solo revisen la campaña a Presidente de la República de 1976, por mencionar un ejemplo.

Al paso de los años, hemos regresado a los tiempos de antes, sí, aunque todo el poder político pretenda hacernos ver lo contrario. El PVEM se ha convertido en Zacatecas, en un partido satélite del PRI, ni más ni menos, tal y como lo eran el PARM o el PPS de aquellos tiempos.

Otro ejemplo de que las mañas y el actuar del PRI actual son iguales al del México de antes.

El pasado día 8 de septiembre se abrió un periodo más de trabajo de la actual Legislatura del Estado y a la vez la entrega del informe del gobernador. Sin embargo, a la hora en que fijarían posturas los partidos de oposición, los diputados del PRI y sus aliados del PVEM y Panal, decidieron romper el quórum de la sesión solemne.

En el México de antes, la oposición era silenciada, oprimida o comprada. En el México de hoy, la oposición sigue siendo acallada, oprimida o comprada.

Pero lo que más nos debe de importar, es que en el México de antes, no existía un verdadero equilibrio entre los poderes públicos. Hoy, tristemente seguimos viendo la sumisión del Poder Legislativo ante el Ejecutivo.

No es real entonces que vivamos en un sistema republicano. No existe la división de poderes. Por consecuencia, no existe la soberanía de la ley que establece que deberá haber un equilibrio entre los poderes.

Existe como en el México de antes, el poder absoluto y soberano del Presidente de la República –y su réplica en los estados-. Existe el sometimiento del Poder Legislativo al Poder Ejecutivo. La información que publican los medios masivos es la que hace ver bien al gobernante en turno y no realidad que estamos viviendo.

Todo ello trae como consecuencia, la impunidad total ante los actos de corrupción, que por cierto, dice nuestro Presidente de la República que la corrupción en nuestro país es cuestión cultural ¿significa eso que no se puede hacer nada?

Espero sinceramente ya no tener que hablar de este tema, sin embargo, al tiempo, sólo el tiempo nos dirá en cúal México estamos viviendo, y sólo el tiempo me hará abrir los ojos para ver si encuentro las señales que indiquen en qué México vivimos. ■

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