Las omisiones de los mexicanos

Las omisiones de los mexicanos

México es un país mega diverso, en el que convergen un cúmulo de dimensiones extraordinarias de cultura,  biodiversidad y riqueza en recursos naturales que hacen de este territorio, objeto de atención y admiración por parte de naciones, incluso las más “poderosas”, pero, esto no es así en cuanto a su gente, que al tener a la mano todo este universo de abundancia, se niegan a apreciar su tesoro que a la par ha sido arrebatado  por gobernantes.

En fechas recientes, uno de los grupos beneficiados con las concesiones de la explotación de los minerales, el  “Grupo México”, en la región conocida como el triángulo dorado, para ser precisos, en Sonora, en la mina de Cananea, de manera supuestamente accidental, derramó miles de litros de agentes químicos muy tóxicos directamente en la cuenca del río Sonora, ocasionando uno de los escocidos más grandes no sólo de la historia de nuestro país, sino del mundo, el cual, con la ya acostumbrada cara dura y desvergüenza es encubierto por el gobierno de dicho estado, tratando de mantener en orden a los productores agrícolas y ganaderos con el placebo infame del dinero, la compra de sus producciones de este año y la supuesta limpia, si es que es posible, de la cuenca del río, que costará sólo en su primera etapa 100 millones de pesos, pagados por el “gobierno” claro está, con cargo al erario público y posteriormente cobrados, si es que la empresa no se declara en quiebra, para después auto venderse, cambiar de nombre y quedar libres del pago.

Grupo México en sólo seis meses ganó un aproximado de 17 mil millones de pesos, omitiendo el grave daño ecológico en una de las regiones más abundantes en fauna y flora de nuestro país, omitiendo también la expulsión de las personas que habitan en la cuenca del río, pues, como es de esperarse, con un nivel de contaminación tan alto, el daño por beber y bañarse en las aguas de un río, antes lozano, es inmenso, reportando quemaduras hasta de tercer grado en la piel de numerosos pobladores, que para no exaltarlos, no fueron advertidos en su totalidad de las dimensiones de la tragedia que se cernía sobre ellos, además del ganado perdido por beber dichas aguas.

Sin embargo, esto no es lo único que es omitido, no es la única tragedia que ha golpeado o que debería golpear la ética, el orgullo y la dignidad de los mexicanos, a la fecha, en nuestro país, en los primeros 20 meses de un gobierno de supuesto cambio y progreso, las cifras de homicidios dolosos en comparación con los primeros 20 meses de gobierno de Felipe Calderón Hinojosa se han visto superadas con creces, poniéndonos como nación en las listas infames del secuestro y las muertes, sin ser un país en guerra;  saltando a la vista, no las cifras, no el escándalo sino el cambio radical del concepto que ahora México ocupa en el mundo, pues de ser considerado un paraíso vacacional se convirtiera en escenario de crimen y temor. Pero lo preocupante, es la indiferencia y pérdida de la capacidad de asombro como habitantes de esta tierra, al pasar de largo como fantasmas y sin chistar, más que para proteger la propia testa de las balas perdidas en los constantes tiroteos, secuestros y asesinatos que a diario dan  resultado de un muerto cada 24 minutos por  tal flagelo.

Es indudable que algo sucede, no como nación, sino como seres nacidos en ella, pues resulta nefasto, que un gobierno de facto promulgue leyes en detrimento de los derechos de todos y el pueblo permanezca inerme ante la situación, mientras ésta no afecte, como sucedió en el Distrito Federal con la implementación del “hoy no circula ampliado”, disposición que causó revuelo entre todos aquellos automovilistas que anteriormente exigían la cabeza de cuanto manifestante se atreviera a ejercer su derecho a levantar la voz, al grado de caer en lo que tanto criticaron. Otro ejemplo, es el despojo de las tierras a los campesinos de la sierra de Puebla a pocos días de haberse concretado el despojo llamado “Reforma Energética”, pues sin importar el nombre que se le dé a un despojo, pagar un dólar al año por hectárea a los campesinos -por la tierra que invadirán las transnacionales- es un robo en despoblado.

Empero, todas estas cuestiones no son lo preocupante en sí, lo realmente preocupante es la anuencia y la carencia de dignidad de los mexicanos ante el despojo inminente de su propia tierra y derechos, porque sin importar si es por una beca o un apoyo económico, hincarse, agacharse y poner el sombrero les reduce a ser ganado a la disposición de quien le desee saquear. ■

 

*Miembro de la CNTE

 

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