Con 1.3% de los votos, el “No” aventaja con 58% de preferencias en Escocia

Con 1.3% de los votos, el “No” aventaja con 58% de preferencias en Escocia

Edimburgo. Los escoceses acudieron en masa este jueves a las urnas para decidir si quieren seguir en el Reino Unido o ser un país independiente en un referéndum visto con recelo en las capitales europeas y con esperanza en las regiones independentistas de Europa.

A la 01:30 GMT, el “No” ganaba con 58 por ciento de los votos en los dos primeros resultados definitivos de las 32 circunscripciones, y que representan 1.3 por ciento de los votantes.

Un sondeo YouGov realizado con mil 828 personas que votaron el jueves, también daba ganador al “No” con 54 por ciento de los votos, mientras el “Sí” obtendría 46, lo que está en línea con las encuestas publicadas el miércoles que daban vencedores a los partidarios de seguir en el Reino Unido por estrecho margen.

“Los inversores están convencidos de que los escoceses van a seguir en la Unión”, comentaba Fawad Razaqzada, analista de Forex.com, mientras la libra esterlina alcanzaba su mayor nivel en dos años ante el euro en Londres.

“La reina sigue muy atenta el reférendum” desde su castillo escocés de Balmoral, dijo la cadena de televisión Sky Newspoco antes del cierre de los colegios electorales a las 21:00 GMT, según un portavoz del castillo.

Participación masiva

La participación fue masiva y se situaría entre 80 y 90 por ciento de los 4.3 millones de electores que se registraron para votar (de una población de 5.3 millones).

Y es que el debate sobre poner punto final o no a 307 años de historia común ha levantado pasiones.

Partidarios de uno y otro bando aguardaban los resultados frente al Parlamento regional de Holyrood y en los bares especialmente abiertos para la ocasión, aunque no podrán vender alcohol a partir de las 03:00 locales para evitar excesos.

“Estamos nerviosos por los resultados. Los sondeos están igualados”, dice Stuart Hepburn, de 24 años, que ha votado a favor del statu quo mientras se bebe una cerveza en un céntrico bar de la capital escocesa.

Independientemente del resultado, “tendremos que vivir juntos”, dice su amigo Denis Henderson quien también ha votado no.

“Honestamente pienso que la independencia es lo mejor para mi país, para mi hijo”, dice por su parte Esin, una secretaria de 35 años, que acudió frente al Parlamento junto con su retoño de ocho años.

Aunque la derrota del Sí la va a “destrozar”, no todo está perdido: “Este voto habrá cambiado la forma en que la gente ve la política, cómo votan”.

En el referéndum pudieron votar todos los residentes legales en Escocia -británicos o no- mayores de 16 años, pero no los escoceses que viven en el extranjero.

“Es un momento extraordinario. Es una oportunidad que se da una vez en la vida. Tenemos la posibilidad de construir una economía más próspera, pero también una sociedad más justa”, dijo en declaraciones a la Afp el líder independentista y jefe de gobierno Alex Salmond, tras depositar su voto en Striche (este).

Escocia ha cambiado una decena de veces de estatuto en mil 400 años de turbulenta historia, pero en esta ocasión, el ejercicio democrático ha obligado a una imponente operación logística, con la instalación de 2 mil 600 colegios electorales dispersos por un territorio que representa un tercio del Reino Unido.

La BBC aseguró que el aeropuerto de Stornoway (isla del noroeste de Escocia) estaba cerrado por la niebla, por lo que el traslado de las urnas se hará por ferry, lo que puede atrasar el escrutinio.

En Aberdeen y Edimburgo, los votos por correspondencia fueron los primeros escrutados tras el cierre de las urnas a las 21:00 GMT, bajo la atenta mirada de los responsables de ambos campos.

En Glasgow, donde la participación fue de 75 por ciento, la policía investigaba 10 posibles casos de usurpación de identidad.

“La muerte del statu quo”

El referéndum supone la “muerte del statu quo“, reconoció el primer ministro británico, David Cameron, que ha militado por el No.

Según varios comentaristas políticos y el diario The Sun, David Cameron se disponía a anunciar, en caso de la victoria del No, este viernes un cambio de la gobernanza. Los diputados escoceses en Westminster no podrán votar en los asuntos relativos a Inglaterra, una contrapartida a los nuevos poderes transferidos al Parlamento regional escocés.

La victoria del “Sí” supondría el pistoletazo de salida para las complejas negociaciones entre los gobiernos británico y escocés para separar ambas economías y sistemas políticos, profundamente interrelacionados después de tres siglos de historia compartida.

El Partido Nacional Escocés (SNP) ha fijado ya la fecha del 24 de marzo de 2016 -309° aniversario de las Actas de Unión entre Inglaterra y Escocia- para completar el proceso y declarar una secesión que reduciría la superficie del Reino Unido en un tercio.

Escocia sería el primer estado independiente creado en Europa desde la sangrienta desintegración de Yugoslavia (1991-1999) pero se asemejaría más a la partición pactada y pacífica, en 1993, de la entonces Checoslovaquia en dos países, la República Checa y Eslovaquia.

El reparto de bienes en caso de divorcio amenaza con ser difícil. Las cuestiones más espinosas son la libra esterlina, los submarinos nucleares Trident de la base naval de Faslane, cerca de Glasgow, y el petróleo.

El triunfo de la independencia avivaría reivindicaciones similares en lugares europeos como Cataluña, que ha convocado un referéndum para el 9 de noviembre considerado inconstitucional por el gobierno central, Flandes, el País Vasco o el Veneto.

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