La revolución desde arriba, hipótesis que no ha conseguido resultados: Esteva

La revolución desde arriba, hipótesis que no ha conseguido resultados: Esteva

■ El articulista de La Jornada nacional presentó su libro sobre el EZLN y la APPO

■ “Se habla del fin de una era, de la muerte del capitalismo”, señala el intelectual

La revolución concebida desde arriba es una hipótesis que no ha conseguido los resultados pretendidos para cambiar las sociedades, está demostrado que así no se llega a ninguna parte porque independientemente del líder o grupo, siempre se dan los arreglos en las estructuras del poder, incluso las experiencias socialistas han sido el camino más largo y cruel para establecer el capitalismo, dijo Gustavo Esteva, autor de Nuevas Formas de Revolución, Notas para Aprender de las Luchas del EZLN y de la APPO, al defender las formas de organización desde abajo.

Por invitación de La Jornada Zacatecas, el intelectual presentó ayer en esa capital su libro, de modo que detalló sus experiencias como conocedor de las comunidades zapatistas y de las estructuras de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), paradigmas de organización ciudadana del país.

Incluso refirió como al EZLN, Noam Chomsky lo ha llamado la iniciativa política más radical del mundo, y a la vez esperanzadora por estar aquí y ahora, pese a tener todo en contra, ser acosados por militares y paramiliares y sin embargo pueden tener otra realidad política con una posibilidad de vida diferente.

Ante un contexto donde el mundo y el país viven un momento trágico y no hay lugar para el optimismo, el articulista de La Jornada nacional refirió que hay un consenso universal de estar al final de una era, se habla incluso del fin del capitalismo, lo cual no significa una buena noticia, sino que se prepara algo mucho peor donde se puede prescindir de la fachada democrática y se recupera una vieja forma de acumulación que es el despojo.

Para detenerlo, se esperaría un gran acontecimiento y se quieren ver a millones en la calle, cuando refirió, eso no sería la auténtica revolución, la verdadera es una hecha por hombres ordinarios que desmantelan las bases del viejo régimen y creen un nuevo tipo de sociedad, ejemplos claros son los zapatistas.

“No se puede esperar que los políticos o Monsanto vayan a tener una epifanía y harán lo contrario al día siguiente, eso sería suicida, hay que tomar el asunto en nuestras manos”. De arriba para abajo no se puede conseguir y eso se puede ver en elecciones progresistas de América Latina incluso con gente de compromiso claro y firme como Luiz Inácio Lula da Silva.

Esteva citó una frase del EZLN que consideró fuerte y emotiva: “nosotros los zapatistas no somos sino hombres y mujeres ordinarios, por eso somos inconformes, rebeldes, soñadores” y a la par se preguntó si de verdad se puede creer eso al ver a una señora gorda saliendo de Walmart, a lo cual se respondió que la rebeldía tiene que acomodarse a las circunstancias y siempre estará latente la forma de la transformación.

El mejor ejemplo, insistió el también activista, son los zapatistas, quienes morían como moscas en la década de los 70 y 80, al grado de un genocidio, casi no había niños, padecían hambre y enfermedades incurables; hoy a 20 años del estallido del movimiento son un modelo de sociedad.

Al grado de crear una Escuelita Zapatista a la cual invitan gente de más de 50 países del mundo a aprender de esos hombres y mujeres ordinarios que crearon un mundo nuevo y lograron lo que no se hizo en la Unión Soviética. Es decir, seres humanos con un nuevo orden social y un auténtico Estado de Derecho.

El fundador de la Universidad de la Tierra en Oaxaca refirió como en el zapatismo no hay leyes de arriba, es el pueblo mismo en las juntas de buen gobierno quien define las normas y su comportamiento. No hay policía porque no hace falta, no hay crímenes, la comunidad es el lugar más seguro de México y el mundo, ahí producen casi todo lo que comen, sin recibir un centavo del gobierno tienen el mejor sistema de medicina preventiva del país y clínicas mejores que las del Estado mexicano.

Respecto de la APPO, recordó que en Oaxaca entre junio y octubre de 2006, las personas ordinarias tomaron el estado en sus manos, al grado de que a la Asamblea se le comparó con la Comuna de París. Incluso en las negociaciones con la Secretaría de Gobernación se acordó que se les daba todo, menos la cabeza del ex gobernador Ulises Ruíz, porque si lo hacían, habría sido aceptado que desde la calle se podía tirar a un gobernador con lo cual se permitiría hacer lo mismo a otros y después al presidente.

Es así que el zapatismo y la APPO son ejemplos de cómo desde abajo se puede hacer que las cosas sucedan y esperar a ver si algo pasa, máxime que los gobiernos ya aprendieron a ignorar lo que los ciudadanos piden y quieren, no importa de qué manera se manifiesten. La propia gente sabe que no tiene sentido escribir a un senador o elegir un nuevo gobierno porque será la misma gata pero revolcada.

Creyó que más temprano que tarde, el rechazo al sistema político y económico se expresará en la construcción de algo nuevo y ello se gesta por todas partes del país.

¿Cómo vamos a hacer que la gente se escuche y propiciar cajas de resonancia para que las voces se reproduzcan?, se preguntó Esteva, a la par de referir que los pueblos indios han convocado para fin de año y quizás sean una posibilidad para articularse no en torno a un líder, un nuevo partido o una propuesta de plan, sino en torno a la acción, y quizás una vez más los pueblos indios lo logren como lo hicieron hace 100 años y más.

Máxime que el individualismo exacerbado ya no se aguanta ni aquí ni en Nueva York, la gente está ansiosa de buscar alguna forma de comunidad y las nuevas formas de organización comunitaria en la sociedad, no se da por una cooperativa sino por una “algamaza” de amistad que da la posibilidad de organización.

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