El peso de las inercias

El peso de las inercias

Cuando el peso de la costumbre, de lo instituido expresado en usos y prácticas que por décadas han sido arraigadas sigue presente, los cambios tardan. Se hacen pero no con la rapidez y la eficiencia que se espera y desea. Eso y no otra cosa, ocurre con las nuevas plazas del servicio educativo, ganadas por el concurso de oposición realizado hace ya dos meses y que a la fecha siguen sin asignarse del todo. La consecuencia de que hasta ahora a cuatro semanas de haberse iniciado el ciclo escolar 2014-2015 es la de que muchos grupos de otras tantas escuelas sin tener maestro. Cuando hubo tanto tiempo para haber evitado esta anomalía. Y sin embargo, la falla existe. En estados sureños del México profundo las resistencias de los maestros  se manifiestan con el reclamo de plazas automáticas para egresados normalistas, que aunque no existan para todos, se pide que a todos se les de trabajo. También reivindican como en los viejos y añorados tiempos, el derecho a heredar, prestar, rentar o vender la plaza después de jubilarse. Con la entrada en vigor de la nueva ley del servicio profesional docente, se ha puesto como requisito pasar el examen o por lo menos reunir el puntaje mínimo para ser considerado como apto para ejercer la enseñanza y de esta forma obtener la plaza o formarse en la lista de prelación para según se vaya corriendo la cadenita, poder acceder a un destino laboral. Pero, cabe aquí la pregunta, ¿qué hacer para multiplicar los panes y que a todos les toque, cuando aparte de que no abundan, no se pueden partir y satisfacer a todos los que los demandan?, si es que esto se aplica para Zacatecas. Estados como Querétaro las vacantes no se alcanzaron a cubrir con los que resultaron aptos en el examen.

A nivel nacional, según ha declarado el coordinador del Servicio Profesional Docente, Ramiro Álvarez Retana, las inercias para entregar las nuevas plazas tienen que ver con la resistencia empecinada para seguirlas controlando. Y es que hay quienes se quedaron mal acostumbrados. Se muestran renuentes a perder ese privilegio. El SNTE en primer término es quien busca ahí donde no encuentra oposición, seguir manteniendo su control. Pero no escapan a esta tendencia los sindicatos de maestros del nivel medio superior, con la mayoría de sus miembros reprobados incluidos los directores, en donde también deben ganarse o ratificar la plaza mediante el concurso. No escapan a su intento por repartir parte del botín las burocracias de los estados. En el nivel medio superior, acostumbrados los sindicatos a asignar 100 por ciento de las claves laborales, el shock de la reforma ha resultado más traumático, pues ahora, en teoría, ésa ha pasado a ser una atribución exclusiva de la SEP. La nueva legislación establece que el ingreso al servicio docente y la promoción de los que ya se encuentran laborando en instituciones del Estado, será bajo la vigilancia de los órganos creados por el propio Estado. Lo censurable está cuando se transgreden a las reglas. Sucede que, también en teoría, las plazas ya no pueden ni deberían asignarse con los criterios y bajo las prácticas de la Alianza por la Calidad de la Educación. Ésta quedó arrumbada en el museo de la historia junto a sus progenitores Calderón y Gordillo.

En el caso concreto de Zacatecas, si hemos de creerles a voceros del ISSSTE, empleados de ese instituto, la relación demanda-oferta laboral de aspirantes a docentes tiende a estar a la par. De ser esto cierto, basta una debida planeación prospectiva, eliminar el tráfico de influencias y otorgar las plazas a quienes por méritos las ganen para que experiencias como la del desalojo de la Seduzac el día de San Nicolás no vuelvan ha ocurrir y que quien concurse con reglas claras y con transparencia de las autoridades, evitar los conflictos. Si con la desbandada que ocurrirá a finalizar septiembre se genera el número de vacantes equivalente a los que solicitan trabajo, comenzando por cubrir los interinatos respectivos de octubre a diciembre y la recontratación de enero hasta la fecha del próximo examen, se resuelve  relativamente el problema. Hablar de solicitar una nueva convocatoria para un nuevo concurso, pudiera ser sólo una medida distractora para aplacar a quienes tomaron las oficinas de la Seduzac y fueron desalojados con la vista gorda o con la consulta y el visto bueno o sin el de autoridades y sindicatos.

Entre las acepciones con las que el tumba burros define la palabra inercia esta la de la resistencia o recurrencia a no obedecer. Eso es justamente lo que reflejan las practicas corporativas, clientelares y corruptas de sindicatos, autoridades e instituciones que las alimentan. ■

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