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Este lunes el gobernador Miguel Alonso Reyes rinde su cuarto informe gubernamental y entra en la recta final de su administración, en la que las obras de infraestructura no han sido el arma fuerte para la trascendencia de su gobierno, pero se ha acogido a la inversión en seguridad pública para declarar, en un acto priísta, que en Zacatecas se ha derrotado a la violencia e inseguridad.

La generación de infraestructura en la actual administración ha estado en manos de dos jóvenes cercanos al mandatario estatal. El primero, Luis Alfonso Peschard Bustamante, inició con el mandatario estatal al frente de la Secretaría de Obras Públicas, pero su paso fue efímero y salpicado por la sospecha.

En los primeros días de octubre de 2012 un hijo del entonces secretario publicó en su cuenta de Faceboock que su papá se había comprado un nuevo juguete. Se refería, de acuerdo a versiones periodísticas y de redes sociales, a una avioneta que le había costado 1.2 millones de dólares.

Peschard Bustamante enviaría después un comunicado a los medios de comunicación en el que apuntaba: “De manera respetuosa, como titular de la Secretaría de Obras Públicas (Secop) y como zacatecano, yo, Luis Alfonso Peschard rechazo terminante y categóricamente las afirmaciones y rumores respecto a la compra de una avioneta que manejaron algunos medios de comunicación”.

Especificaba también que “Jamás he adquirido ningún bien de este tipo ni de ningún otro desde mi llegada a Gobierno del Estado. No podemos hacer caso de rumores que sólo quieren confundir y malinformar a la ciudadanía, pues quien acusa tiene el deber de probar.”

Después de este episodio seguiría el del proyecto de remodelación de la Alameda Trinidad García de la Cadena, al que se opusieron los colonos bajo el argumento de desconocer los detalles de proyección física y económica de la obra.

El funcionario en cuestión sería después designado como delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cargo que ocupa en la actualidad.

A la citada dependencia que después se transformaría en la Secretaría de Infraestructura llegaría Mario Rodríguez Márquez, hijo de Raúl Rodríguez Santoyo, uno de los políticos zacatecanos de larga trayectoria que manifestó su apoyo personal y familiar al entonces candidato a la gubernatura del estado en 2010, Miguel Alejandro Alonso Reyes.

Pero Mario Rodríguez Márquez no ha logrado consolidar un trabajo que se caracterice por el dinamismo, la eficacia y el talento en esta dependencia estratégica para el desarrollo del estado y para la armonización de los proyectos productivos.

Los anuncios de grandes cantidades para la obra pública en el estado sólo han quedado en eso, en meros anuncios que no se han concretado hasta el momento, entre los que se encuentra por cierto el proyecto de la obra de la Alameda Trinidad García de la Cadena, remodelación que no ha podido sacar adelante el actual secretario de Sinfra.

El desencuentro con los constructores agrupados en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) es cada vez más ríspido, puesto que los empresarios de la construcción se quejan de la marginación y del favoritismo del actual secretario con dos o tres constructores, quienes se han llevado las obras más importantes de la actual administración.

El gobernador Miguel Alonso ha centrado su estrategia mediática en el tema de seguridad, con la pretensión de que caracterice a su administración, puesto que en materia de infraestructura no se observan resultados exitosos, sino obras que solamente están en proyecto y bajo una fuerte polémica como el Centro Cultural Centenario que se pretende edificar con una inversión de 250 millones de pesos, cuyo proyecto se desconoce pero que se asentaría en un área en la que durante la administración de Amalia García Medina, se había proyectado un parque ecológico.

Al no tener consolidada una obra social, cultural, turística, política o de infraestructura urbana, el mandatario decidió centrar sus esfuerzos en el trabajo e inversión realizada en materia de seguridad durante su administración en dos aspectos interesantes: la inversión millonaria en las Unirse y en los cuarteles militares; pero se ha dejado de lado la conformación de un grupo antisecuestro, el incremento en el robo común, la capacitación policiaca y algo que está generando contradicción: el aumento de elementos policíacos que no han aprobado los exámenes de confianza.

Asimismo no se ha tomado en cuenta que Zacatecas ha ocupado los primeros lugares nacionales en secuestro durante todo el presente año (información proporcionada por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong), lo que contradice el discurso victorioso de haber vencido a la inseguridad y a la violencia.

Los asesores del Ejecutivo estatal también debieron informarle que el tema de seguridad es de lo más riesgoso que existe en este momento, puesto que si no se logra controlar e inhibir la acción de los grupos de la delincuencia organizada, el efecto negativo podría ser devastador para una administración que ha puesto todos sus elementos, financieros y policíacos, en esta estrategia.

La firma del acuerdo con las presidencias municipales que permite el mando policíaco único en el estado y la conformación posible de la gendarmería para apoyar a los estados en conflicto, le podrían abonar al gobierno de Zacatecas las condiciones para evitar los crímenes de alto impacto, reducir la incidencia del secuestro y del robo. Pero si no hay un buen manejo de la depuración de los mandos policíacos, el escenario podría conflictuarse en las postrimerías de la actual administración.

El gobernador Miguel Alonso Reyes rendirá este lunes su cuarto Informe de Gobierno con un elemento más: una sucesión gubernamental adelantada y un partido que pretende retomar su esencia partidista en la designación de su candidato a Gobierno del Estado en 2016.

Al tiempo. ■

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