México: polarizado entre el Estado Ocupado y la resistencia que viene (análisis desde la Gestión Pública)

México: polarizado entre el Estado Ocupado y la resistencia que viene (análisis desde la Gestión Pública)

Un Estado ocupado por los poderes económicos depredadores genera un tipo específico de Gestión Pública; el esquema de gobierno que a la mencionada ocupación conviene es uno donde las decisiones estén hiper-centralizadas y cerradas a pequeñas élites; lo cual implica, también, eliminar las expectativas y revertir los avances en cuanto a Ciudadanía Social se refiere: distribución territorial del poder (federalismo), participación ciudadana en gestión pública y transparencia gubernamental.

El federalismo se abanderó como el eje de Reforma de Estado en México, en el cual, el municipio adquiría una dimensión especial. Pues estos avances que impulsaron dos reformas constitucionales al artículo 115 y algunas modificaciones del pacto de coordinación fiscal, ahora mismo se han hecho añicos. Los municipios están sobre-endeudados y condicionados por los gobiernos intermedios en sus acciones más significativas. Con el ahogo financiero se ha eliminado la autonomía municipal, y se ha impulsado un discurso que hace parecer legítimo quitarles aún más funciones, como la propuesta de retirarles el cobro del predial. En lugar de dotarlos de mayores capacidades operativas para que puedan cumplir con las nuevas competencias que ejercen, se les elimina en la práctica sus facultades de nivel gobierno. Pero esto que ocurre entre los gobiernos estatales y municipales, se reproduce con Gobierno Federal. Hay una dinámica generalizada de re-concentración del mando.

Los planteamientos de asumir modelos de Gestión Pública orientados por el enfoque de Gobernanza o Gobernación democrática, también se borran de las acciones del actual Gobierno Federal. La idea de que Gestión Pública no se reduzca a gestión gubernamental en esquemas internistas de organización burocrática. Por el contrario, los enfoques de gobernanza apuestan a abrir el gobierno a la acción pública y hacer de la democracia el principio mismo de los actos de gobierno; y por tanto, se exigen esquemas de Administración Pública postburocráticos. La democracia no sólo en el ámbito del régimen (elecciones para decidir quién gobierna), sino en el ámbito de la gobernación misma: abrir a los ciudadanos las competencias para resolver problemas sociales, formular estrategias para solucionarlos (políticas púbicas), prestar servicios de calidad y solventar conflictos. Lo más que se ha conseguido es que este gobierno implemente a medias algunas exigencias gerenciales de administración pública, sin embargo, esto mismo se ha sumado a las causas del fracaso de las políticas sociales en la última década: el fracaso de las políticas púbicas se debe, en mucho, a la fragmentación de la acción gubernativa que se manifiesta en la desarticulación de la actividad del Estado y de la estructura de la administración pública. La realidad es compleja, y los problemas del desarrollo que tiene que atender el Estado son también de ese carácter: multicausales y multidimensionales. Por tanto, si la acción del Estado es lineal, nunca podrá tener éxito en resolver el tema de la pobreza, la desigualdad, la destrucción ambiental o la seguridad pública. Esto es, si no hay políticas públicas diseñadas desde el enfoque de la complejidad, la acción del Estado seguirá siendo inefectiva y fracasada.

El problema, por tanto, es la existencia de esquemas lineales de acción estatal que hacen a las políticas inefectivas. Problema provocado por varios factores, entre otros, por el impulso de la llamada Nueva Gestión Pública que promueve los esquemas gerenciales en la administración pública, lo cual, con la bandera de la eficiencia, incurren en la focalización de los programas de las unidades administrativas en beneficiarios bien identificados; dinámicas que contribuyen en la fragmentación de la acción gubernativa. Y la manera de enfrentar el problema es con propuestas que impulsen diseño de políticas desde enfoques complejos. Y la gobernanza hace posible una administración pública postburocrática, pero también una acción gubernamental democrática y esquemas complejos de solución de problemas.

Pero en un Estado Ocupado no es prioridad la solución real de los problemas sociales, sino las ganancias de los grupos de ocupación: rapacidad con los recursos naturales y con la fuerza de trabajo. Ha quedado clara ya la organización del polo social de la ocupación: empresas, grupos delincuenciales y una parte importante de la clase políticas (incluyendo a autollamados partidos de izquierda). Y se observa un proceso de articulación del otro polo social: el que pretende un Estado que resuelva los problemas sociales que nos ahogan, que construya un Estado-Social e implemente esquemas de gobernanza en la gestión pública. El polo de la Ocupación, lleva prisa en avanzar rápidamente y evitar que el segundo bloque social logre articularse; y el polo del rescate nacional aún se ve lento, pero avanza. Caminamos hacia un país polarizado y el choque será fuerte. Las fuerzas económicas de ocupación han puesto su bandera en manos de la clase política separada de la población; y la resistencia aún no ha izado bandera, pero se espera que lo haga en poco tiempo. ■

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